
Un compositor que voló muy alto
Daniel Teruggi dirige una de las entidades musicales más prestigiosas de Francia
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El compositor argentino Daniel Teruggi vive en París desde hace 24 años. Allí completó su formación musical e ingresó en una de las instituciones más emblemáticas de la música contemporánea francesa: el Groupe de Recherches Musicales, es decir Grupo de Investigaciones Musicales, conocido por sus siglas GRM, que fue fundado por el pionero de la música electroacústica mundial, Pierre Schaeffer.
Desde hace tres años, Teruggi se transformó en el "nieto" del compositor francés, ya que asumió la dirección artística que ocuparon primero Schaeffer y luego François Bayle. El GRM fue la institución que Schaeffer creó para investigar las posibilidades de la nueva música concreta, cuyos materiales sonoros no provenían ni de la voz ni de los instrumentos musicales sino de la naturaleza y del ya por entonces sonoro mundo industrial de los humanos.
Verdadero agitador cultural y promotor de la investigación musical de vanguardia, Schaeffer fue también uno de los próceres de la cultura de posguerra: de hecho fue él quien les anunció a sus compatriotas, a través de Radio France, que París había sido liberada del yugo nazi, en mayo de 1945.
Daniel Teruggi, responsable ahora de mantener en alto las banderas de la experimentación y la investigación musical de la institución francesa, regresó a Buenos Aires para ofrecer una serie de charlas y seminarios en un pariente cercano y local: el Laboratorio de Investigación Musical (LIPM) del Centro Cultural Recoleta, que se encuentra en plena actividad, y en la Universidad de Lanús.
Según explicó Teruggi, en un diálogo mantenido con LA NACION en uno de los estudios del LIPM -que cuenta con una novísima tecnología digital y con un sistema de amplificación de ocho parlantes-, fue el propio Schaeffer quien "se dio cuenta rápidamente de que la experimentación en el nuevo campo de la música concreta requería el trabajo en equipo de músicos, técnicos y psicólogos de la percepción y la semiología. El convenció a las autoridades de tomar este campo como un objeto de estudios y crear una estructura".
El GRM depende desde hace cuatro décadas del Instituto Nacional Audiovisual, INA "una entidad creada por el propio Schaeffer justo antes de su jubilación y que tiene a su cargo todos los archivos de la radio y televisión de Francia. El problema grave que tenemos en la actualidad es la degradación de los archivos. Lo que hace que una preocupación central sea cómo preservar y mejorar la calidad de un documento, sea visual o audiovisual".
En este sentido, Teruggi comenta que desde que asumió la dirección del GRM "he ampliado el área de interés, sobre todo en la investigación del sonido, no tanto a nivel acústico sino de la percepción. Pero además de conservar también generamos archivo, a través del encargo de nuevas obras".
-¿Cuáles son las diferencias estéticas que tiene el GRM con respecto a la otra gran institución francesa de vanguardia, el Ircam, que fundó Pierre Boulez?
-Boulez inventa algo que a Schaeffer no le interesaba: la relación entre tecnología y mundo instrumental, que sigue siendo fundamentalmente la diferencia con nosotros. Tenemos la misma tecnología, que aplicamos a distintas finalidades. Ellos la aplican para extender el mundo instrumental y todo lo que esto implica, componer música para instrumentos, crear programas de composición asistida, etcétera. Nosotros, en cambio, trabajamos siempre con la imagen del parlante, que es la radio, en la cual nacimos, y el sonido como material, sea cual fuere su origen. Entonces la problemática del trabajo instrumental nos interesa menos.
-¿Esto se aplica también al trabajo de restauración que ustedes realizan?
-Sí, porque recibo información acústica a través del parlante. Entonces tengo qué ver qué podemos hacer para decodificarlo.
Aplicaciones prácticas
-¿Cuál es la importancia que tiene la radio para la producción musical del GRM?
-La radio es el único medio que realmente llega a todos lados. El término medio para un programa radial como el nuestro son 12.000 personas. Un concierto es para 500. Es cierto que no podemos saber en qué condiciones escuchan la radio, pero a nivel difusión es fantástico. El concierto es el punto de partida, el momento en el que se valida una obra. De ahí se pasa a la radio, como testimonio o dentro de un programa con tal temática. La etapa posterior es el disco.
-¿Podría mencionar qué tipo de aplicación han tenido las investigaciones del GRM fuera de la música?
-Trabajamos mucho con el ejército. Por ejemplo, un procesador de sonido se trasformó en simulador de vuelo. Pero lo más interesante fue cuando tuvimos que pensar sistemas que les permitan a los submarinos reconocer qué tipo de barco están detectando.
-A 24 años de su radicación en París, ¿en qué nota que cambió la conexión cultural de Buenos Aires con centros de producción del Primer Mundo?
-Ha cambiado, porque la gente aquí está hiperinformada. Cuando me fui hace 24 años pensaba que la Argentina estaba muy cerca de Europa. Pero ya allí me di cuenta de que no. Tal vez por el hecho de que no hay prácticamente noticias de la Argentina. La gente ni siquiera sabe dónde queda. Te das cuenta de que Francia y los europeos irradian información, pero reciben muy poca.
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