Un poeta visual de la música
El polifacético artista brasileño, que viene precedido del éxito de "Tribalistas" junto a Marisa Monte y Carlinhos Brown, actuará mañana en el teatro Gran Rex
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El cerebro de la nueva música en Brasil se llama Arnaldo Antunes. Entre la vanguardia y el punk rock, entre la poesía visual y el arte caligráfico, entre el pop de masas y la poesía concreta, este artista de San Pablo consiguió transformarse en un músico inclasificable, con una producción notable que crece en todas las direcciones. Su prolífica y multifacética obra reúne varios libros de poemas, siete discos con el grupo de rock Titãs, ocho como solista, video-art, performances, colaboraciones para otros artistas y uno de los éxitos comerciales más importantes de su país a partir de "Tribalistas".
Si antes la santísima trinidad de la música brasileña estaba representada por Caetano Veloso, Gilberto Gil y Gal Costa, a partir de "Tribalistas" la nueva trilogía está conformada por Antunes, Carlinhos Brown y Marisa Monte. Tras el fenómeno tribalista, el músico abrirá mañana el ciclo "Estación Brasil", en el teatro Gran Rex; mientras que hoy, a las 15, en Esmeralda 965, realizará una charla abierta.
En diálogo telefónico con LA NACION, Arnaldo Antunes se define como un tribalista en mutación constante, un traficante de disciplinas que detesta la pureza de los géneros y se asume como un antropófago del arte, que representa esa identidad mestiza que traspasa desde su origen la música popular brasileña. "No tengo una religión, no me siento perteneciente a ninguna clase social, ni formo parte de un movimiento artístico. Es más, no acuerdo con esa definición de nacionalidad o de raza. Crecí en un país donde todo eso se mezcla naturalmente y forma parte de nuestro cotidiano", dice Antunes, imprevisible creador, que sabe muy bien adónde va aunque no tenga una dirección determinada.
-En el disco "Tribalistas" hay una frase que dice: "los tribalistas no quieren tener certeza, no entran en doctrina, ni en discusión, son un pilar de construcción". ¿En cuánto se identifica con eso?
-Esa letra tiene mucho que ver con otra que escribí cuando estaba en Titãs, que decía: "No soy brasileño, no soy extranjero, no soy de ningún lugar, ninguna patria me parió" y que habla de una utopía, de un territorio posible que permite una sensación de desapego con un lugar o un espacio que ocupas, o una doctrina a la que responder. La cultura brasileña es mestiza por naturaleza y ese siempre fue un tránsito positivo para mí. De alguna forma, la identidad de Brasil tiene que ver con esa convivencia de las diferencias.
-¿Esa posición es la que le permite moverse con total libertad por distintas disciplinas?
-En realidad me da la posibilidad de mixturar sin prejuicios y sin estar afectado por una formación cultural determinada. Pero no hago de eso un vale todo si no que tomo determinadas matrices de lenguajes de la gráfica, la performance o la canción para hacer mis propios modelos. No soy fácil de identificar y eso me gusta.
-¿No se siente un OVNI dentro de la música popular brasileña?
-Hay veces que me siento un paria, porque a las personas les gusta mucho categorizar las cosas. Siempre le quieren dar un nombre a mi estilo y eso es complicado porque como trabajo con diferentes lenguajes no tengo una identidad, pero a la vez eso me da cierto grado de originalidad. No tengo esa camisa de fuerza que rodea a un género o una escola determinada.
-¿Cómo fue la recepción de su último disco, "Saiba", teniendo en cuenta el éxito que había tenido con "Tribalistas"?
-"Saiba" fue lanzado en mayo o junio y claro que se generó una expectativa muy grande por el éxito de "Tribalistas". Pero fue raro, porque al mismo tiempo me siento libre y no estoy presionado por esos sucesos externos. Uno no puede calcular un éxito o un fracaso, es algo imprevisible y agradezco que sea así.
-¿Sí se podría decir que hay una continuidad en términos artísticos?
-Siento que éste es un disco con un espíritu más cultivado, donde trabajo sobre ese formato de canción que fui madurando en "Tribalistas". También es un formato de lenguaje más directo que esboza las preocupaciones que había en "Paradeiro", donde aparece una distinta forma de cantar y componer. Tiene un repertorio bien abierto con temas que vienen de la experiencia con Marisa y Carlinhos y otras canciones más animadas y rockeras de mi tiempo en Titãs. Es como una síntesis de mis lenguajes musicales a la que fui llegando. Aunque tengo un deseo de renovación constante.
-Entonces, ¿no hay posibilidad de un "Tribalistas 2"?
-No hay proyecto porque fue pensado como un disco único. Surgió del encuentro espontáneo con Marisa y Carlinhos y fue hecho con mucha naturalidad y frescura. Pero cada uno tiene sus carreras individuales, aunque seguiremos compartiendo canciones juntos.
-¿Cómo recibe su apertura artística el público brasileño?
-La tendencia en general es ir tomando contacto de a poco con mis diferentes materiales, porque mi trabajo está relacionado con la palabra en movimiento, ya sea en un video, en la plástica o en la canción. Pero existen una serie de preconceptos que tienden a separar mis producciones más populares de las obras más intelectuales.
-Sin embargo, la música brasileña ha dado muestra de movimientos muy populares con un alto nivel de sofisticación.
-Es verdad. La actualidad artística tiene cierto grado de complejidad que permite elaborar un trabajo sofisticado y a la vez ser más directo en una canción. Esto se asocia a una historia de movimientos con mucha popularidad y ruptura, como la tropicalia o la bossa nova y que se mantiene actualmente en artistas como Lenine, Chicho Science, Marisa Monte y Carlinhos Brown.
-¿Piensa que se puede generar otro movimiento de ruptura en la música de Brasil?
-Es un poco diferente porque ahora existe una identificación con algo más planetario, cierto tribalismo que reconoce a cada individuo como un ser único y diferente. Pero a la vez nosotros no tenemos una expectativa de un futuro único, la gente puede encontrar novedades en direcciones muy diferentes. Es un tiempo donde tampoco hay una necesidad cultural o histórica que englobe todo y que camine en una sola dirección. Pero tengo nostalgia de ese estado de cosas y de la utopía de un movimiento.
Un todo terreno
- En 1982 toca por primera vez con Titãs, uno de los grupos de rock más importantes de Brasil con el que graba siete discos.
- Caetano Veloso y Gilberto Gil incluyen el tema de Antunes "Ai cosas" en "Tropicalia 2" y se transforma en el referente de un nuevo tropicalismo.
- Edita varios libros de poemas, realiza performances, muestras plásticas y compone para otros artistas.
- En 2003 edita "Tribalistas" junto a Marisa Monte y Carlinhos Brown, que llega al triple platino en Brasil y gana un Grammy Latino. Recientemente lanzó "Saiba", su octavo disco solista.





