
Una música con talento y riesgo
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Presentación de Michelini Cuarteto , con Carlos Michelini en saxo soprano y alto y flauta traversa, Abel Rogantini en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Hugo García en batería. Lectora: Paula Pichersky. En Thelonious.
Nuestra opinión: muy bueno
En medio de una infinidad de propuestas, la escena del jazz exhibe, por momentos, curiosas similitudes que, en ocasiones, terminan por resultar poco interesantes. Como se sabe, el talento para componer es un bien que escasea y no toda la música original que se escucha en Buenos Aires tiene valor.
Por el contrario, el jazz en esta ciudad atraviesa un proceso de maduración que necesita de tiempo para obtener frutos dignos de reconocimiento. Concretamente, a pesar de los muchos artistas que hoy recorren los escenarios de los clubes, las buenas composiciones siguen siendo promesas más que realidades.
Dentro de ese grupo de músicos que muestran una incipiente madurez en la composición está el saxofonista santafecino Carlos Michelini, un músico que toca poco en Buenos Aires y que se radicaría aquí en marzo. Tras haber vivido en Nueva York, donde estudió su instrumento y el lugar en el que grabó su primer disco, Chacarera Below Zero , editado por el sello catalán Fresh Sound, Michelini presentó en Thelonious su nueva música, un excelente segundo paso en la misma dirección, aunque con una mayor seguridad hacia la fusión del espíritu jazzístico con el mundo melódico rioplatense.
Antes de cada tema se leyeron fragmentos que tuvieron como finalidad proporcionar el necesario contexto a su nueva música. Así, Paula Pichersky, medida y clara, llevó adelante esa tarea. En verdad, el concepto de los escritos tuvo una colorida metáfora en la que abundaron las referencias a la libertad y a la soledad, dos temas que mostraron, asimismo, ser el núcleo musical.
Abrieron el show con "Viento patagónico", un tema que tiene un fraseo con aire de chacarera atravesada por un puente de tono baladístico que, a modo de estribillo, se fue intercalando en la composición. Desde el vamos el grupo exhibió soltura, integración y una clara potencia expresiva. Si sorprendió gratamente el encuentro entre Michelini y Rogantini por la notable interacción, no fue menos interesante la relación rítmica entre un atlético Hugo García en los tambores y un reflexivo Jerónimo Carmona en el contrabajo.
Pocos encuentros suenan con tanta naturalidad como el de este grupo que supo explotar las ventajas que propusieron las diferentes composiciones.
En "Desierto y sur", Michelini tocó la flauta traversa, en la que encontró esa forma de expresión abierta y aérea de acuerdo con una serie de imágenes melódicas que fue construyendo con un acompañamiento rico en su armonía por Rogantini, un pianista que luce en cada presentación ubicuidad e inspiración a la hora de improvisar.
Con "Africa" se despertó el aspecto más expresivo de Michelini, un saxofonista de una imponente solidez técnica con la que logró desarrollar velocidad junto con capacidad de mensaje. Su trabajo sobre las complejas armonías que utilizó no le quito fuerza.
La versión de "Los mareados" fue de una calidad sustantiva, pues mientras que el saxofonista (aquí con el alto) hizo un trabajo melódico-rítmico en busca de llevarlo hacia un mood latino, Rogantini, a través de un interesante criterio minimalista, lo trajo una y otra vez hacia Buenos Aires.
"Si llegara a ser tucumana", de Leguizamón, mostró toda la sensualidad de la zamba, en particular durante los contrapuntos de piano y saxo. Fue un encuentro con un compositor interesante y, sobre todo, excelentemente respaldado.





