
Uto Ughi, el violinista trashumante
El músico italiano desarrolla una intensa actividad en los cinco continentes
1 minuto de lectura'
PARIS.- No es una cuestión de distancias sino de movilidad. Encontrarse cara a cara con Uto Ughi para una entrevista no depende de las buenas disposiciones del gran músico italiano ni de los más o menos kilómetros que, eventualmente, puedan separar al cronista del violinista. El asunto era encontrar la manera de resolver el acertijo que imponía su agenda con numerosos compromisos que lo llevan con sus repertorios y sus muchos talentos desde Venecia a Como o desde Garda a Turín. Por último, ya que los desencuentros así lo determinaron, el diálogo, línea telefónica mediante, se llevó a cabo entre París y Turín, antes de su próximo viaje a Roma.
El violinista, que este año retornará nuevamente a Buenos Aires para tocar en el ciclo de abono del Mozarteum 2003, recordó su intensa relación con la Argentina. "La primera vez que fui para allá fue hace más de treinta años, en 1972. En aquella oportunidad, quedé muy impresionado de Buenos Aires, de su actividad cultural y, en especial, del quehacer musical de la ciudad. Existían entidades como el Mozarteum Argentino y una orquesta tan sólida como la Filarmónica de Buenos Aires. Debo reconocer, además, que solamente en Viena y en Berlín encontré un público similar al argentino. Después, fue una verdadera suerte que haya podido volver a tocar, calculo, unas quince veces más."
-Después de su próximo concierto en Roma, ¿qué actividad va a realizar?
-Como lo ha podido comprobar, he estado haciendo una gira bastante intensa por distintas ciudades italianas, que aún no ha finalizado, y, próximamente, iré a tocar a China y a Japón.
-¿Qué repertorio está tocando?
-Se trata de un repertorio en parte moderno y en parte clásico, ya que he incluido en mis programas obras de Bartok, Prokofiev y Ravel.
-¿Se siente con la misma comodidad en ambos repertorios?
-Por supuesto que sí.
-Le hago la pregunta en sentido inverso. ¿Hay algún tipo particular de obras que le interesan en menor grado?
-Habría que fijarse, sencillamente, en lo que no toco. Pero es relativo porque lo que se ejecuta en un momento preciso es en lo que más se cree en ese instante. Y eso no quiere significar que siempre vaya a ser así. Por lo tanto, no puedo generalizar. Tal vez, dentro de algún tiempo esté tocando algo que ahora me parece menos interesante.
-¿Qué registros ha efectuado últimamente?
-Recientemente he grabado la "Sinfonía española", de Lalo, para Decca y, a mi regreso de Oriente, haremos las tres sonatas para violín y piano de Brahms con Rudolph Buchbinder.
-Me gustaría escuchar su opinión sobre la crisis de la industria discográfica.
-La industria discográfica está atravesando una crisis que está muy emparentada con la falta de difusión de la música clásica entre los jóvenes, a diferencia de lo que sucede en Alemania o en Japón, en donde la mencionada crisis casi no existe. Las causas son múltiples, pero hay que atribuirle buena parte de la responsabilidad a los medios de comunicación que no se ocupan de temas serios sino que dan espacio a programas como "Gran hermano" o similares que, realmente, van degradando consistentemente la capacidad intelectual y sensible de quienes reciben este tipo de mensajes. Al público hay que educarlo poco a poco y la gente, mayormente, compra lo que se le ofrece por televisión.
-¿Qué piensa de los artistas de la música clásica que hacen música popular?
-Nuevamente me parece que no podemos generalizar. En primer término, habría que ver qué se entiende por música popular. No es ningún descubrimiento que hay música popular bellísima y otra que, sinceramente, no vale nada.
-Usted volverá este año a la Argentina. ¿Hay alguna historia en particular que recuerde de alguna de sus muchas visitas?
-Sin lugar a dudas, lo primero que recuerdo es mi encuentro con Jorge Luis Borges. Yo era muy joven y hablamos mucho de literatura. En aquella oportunidad, me produjo una gran conmoción. En un momento, como al pasar, me dijo que él era indigno de un concierto de violín. Aquel encuentro con Borges produjo en mí una impresión fulminante e inolvidable. Aunque yo ya era mayor, también sentí algo similar cuando conocí a Ernesto Sabato.
-¿Cómo ha vivido desde la distancia los acontecimientos que afligen a la Argentina?
-Aquellos recuerdos de los que le hablé al comienzo son los que me vinculan estrechamente con la Argentina y los que me hacen ser cautamente optimista. No puede haber desaparecido aquella imagen de un ambiente vital y dinámico. Sé que con esta crisis ha habido una caída general pero, humildemente, considero que el país tiene muchos recursos como para que se puedan nutrir esperanzas seguras para una recuperación.
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
3Quién es Luján Saez: la joven diseñadora detrás de los looks de las hijas de las famosas
4Salvador, el thriller español de Netflix de 8 episodios que es un boom internacional y que está entre lo más visto de la plataforma


