
Viaje de la noche al día
The Confessions Tour, una mirada al show de Madonna
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CD con bonus. DVD + CD. "Enhanced" CD (¿siguen existiendo? ¿Alguien los aprovechó realmente alguna vez?). Estos son algunos de los trucos que la industria discográfica, cual vendedor de colectivo que agrega siempre algo más por el "increíble precio de", se vio forzada a inventar desde que, hace ahora diez años, un tal Tomislav Uzelac encontró la manera de hacer accesible y fácil el uso de los formatos de audio comprimidos digitalmente. El MP3 había nacido. Y la música comenzó a volar.
Los sellos entonces se lanzaron a ofrecer más por, casi, el mismo precio. Claro que en este gran bazar de las oportunidades no todo vale lo mismo. Todo esto a cuenta de Madonna, que tras Confessions on a Dance Floor -el disco de 2005 que la devolvió a la vida y a los rankings tras el poco feliz American Life - ni corta ni perezosa editó un año después el CD + DVD con la gira del Reinvention Tour y, apenas empezado este año, y en el mismo formato, con la gira por la que anduvo recorriendo escenarios de los Estados Unidos y Europa, The Confessions Tour, y que no, otra vez, no llegará finalmente a Buenos Aires, al menos por ahora.
¿Es The Confessions Tour un CD+DVD fuera de lo común? No. ¿Tiene un tratamiento especial, una estructura que lo acerque a una obra mayor? Tampoco.
Lo que sí tiene, y no esto un dato menor, es la fuerte presencia de Madonna, que ha vuelto a ejercer su reinado sobre las pistas del mundo, y un concepto de show que va más allá del simple registro de una presentación en vivo.
Es también un giro respecto al lanzamiento anterior, I m Going to Tell You a Secret , que mostraba cierto "tras la escena" de los shows y las giras. Así, como felices voyeurs de sillón, podíamos ver el proceso de selección de los bailarines que la acompañarían en la gira, los ensayos, el armado del escenario, escenas de shows mechadas con otras de camarines y trastiendas, además de algunas secuencias de la vida fuera de la gira, con salidas con su marido a un pub para festejar el cumpleaños de él, charlas caseras con sus hijos (dos, todavía no había adoptado el niñito de Malawi) y hasta una visita a la casa de su padre y luego éste como gran invitado a uno de sus shows.
En Confessions... en cambio todo se centra en ella y en el concierto, en este caso el que realizó en agosto en el Wembley Arena londinense. Con dirección de Jonas Akerlund (conocido realizador de videoclips) el DVD logra captar la esencia de este poderoso show desde el mismísimo comienzo, cuando, desde varias pantallas se ven caballos e imágenes de ella como oscura amazona. Su voz se suma (sólo es todavía imagen y audio, no presencia) para dar las directivas, los lineamientos de lo que será en las próximas dos horas, mientras baja una gran bola de espejos. "Voy a hablar del amor, olviden sus vidas, sus problemas, sus deudas y cuentas. Vengan conmigo", dice aún sin estar. Llegará poco después, rodeada de perturbadores hombres-jinetes y hombres-caballos que juegan con una estética sadomasoquista y fantasiosa mientas comienza a sonar "Future Lovers" que se engancha, antes y después, con el tan disco "I Feel Love" (habrá otro guiño, justo sobre el final, a ABBA).
La música es el eje, pero no el meollo del asunto. Porque aunque presente casi completo el álbum C onfessions... , vaya al pasado con "Like a Virgin", "Live to Tell" "Erotica" o "Lucky Star" y omita American Life, queda claro que para Madonna esto es menos un concierto de música que un show. Habrá capítulos con colores y temáticas diferentes (el negro para los siniestro, el naranja para reclamos y religiones; el negro y blanco para ser banda de rock; el blanco para la disco total y desenfrenada); gimnastas en barras y pasarelas que aparecen, desaparecen y se transforman y situaciones que suceden en distintos espacios del estadio. El espectáculo va así de la oscuridad pecadora a la gran fiesta disco del final. Porque por más injusticia y dolor que haya en el mundo, Madonna "es" en escena y allí, y desde siempre, la única certeza es que el show debe continuar.




