
Vicentico, con un muy buen debut solista
Presentación del disco "Vicentico". Con Daniel Buira, Pol Neiman, Gonzalo Matías Ruiz y Nelson Viglieca (percusión), Daniel Castro (bajo), Silvio Furmansky (guitarra), Leandro Bulacio (teclados), Ervin Stutz (trompeta) y Juan Pablo Di Saverio (coros). El sábado, en el Gran Rex.
Nuestra opinión: muy bueno
Vicentico, disco solista, en vivo. Lo que, dicho en otras palabras, podría ser: una buena forma de enriquecer el debut discográfico en solitario que no va mucho más allá de lo hasta ahora conseguido como cantante y compositor de una banda muy exitosa como Los Fabulosos Cadillacs.
Cada vez que el líder (o uno de los líderes) de un grupo famoso decide ver cómo se ve su nombre en la tapa de un disco tendrá grandes ventajas y se enfrentará con situaciones adversas; todo como parte del mismo juego. Con el aval de una trayectoria de casi veinte años no es necesario ganarse la confianza de un productor discográfico ni la de un público que podrá tomar al solista como una extensión de la propuesta de la banda. Si la nueva música no resulta demasiado diferente será destinataria de la transferencia de esa audiencia y de potenciales clientes que compren discos y asistan a recitales.
El mayor riesgo en un debut de estas características serán las expectativas externas puestas en ese trabajo. ¿Se parecerá mucho a lo anterior? Si así resulta, ¿esto será síntoma del peso que el músico tiene dentro del grupo o simplemente un signo de poca originalidad? ¿Pateará el tablero? ¿Hacía rock y ahora se convertirá en cultor del lied? ¿Pasará del punk al bel canto? ¿Cambiará la música de cámara por el rap?
En realidad, la placa solista de Gabriel Fernández Capello tiene bastante de ese tipo de temas que compuso en los últimos años y que fueron muchas veces escuchados en cortinas de programas de televisión, más una buena cuota del sonido y el ritmo de Los Fabulosos Cadillacs. La versión en vivo es la manera de darle vitalidad y fuerza a la pulcritud del CD. Porque el sábado, sobre el escenario, el cantante logró que sus temas crecieran, aún más que en el recital que dio un par de meses atrás en La Trastienda, a modo de prueba piloto o testeo de las canciones frente al público, previo a esta presentación oficial.
En el Gran Rex, después de su sorpresivo ingreso al estilo uniformado de la federal (y con frases como "El evento de esta noche está auspiciado por una nueva policía"), Vicentico volvió a su cada vez más exagerado look "desprolijo a propósito", y dejó que su banda descargara toda la fuerza de "Se despierta la ciudad", uno de sus doce estrenos.
Y no fue el caudal sonoro, en altos decibeles dentro de la sala, el único responsable de sacudir a los plateístas. La nutrida percusión comandada por Daniel Buira consiguió que los cuerpos vibraran tanto como las palabras del cantante: "El miedo te apunta con toda certeza / te vuela la cabeza te vuelve a matar". El experimentado Furmansky hizo crujir con su guitarra los compases de "Bajando la calle" y suplió la falta de algunas texturas aportadas por músicos invitados que aparecen en el disco. "Todo está inundado" alcanzó esa extraña mezcla de valor y resignación; "Canción de cuna" dejó la sensación de tristeza ; "Vamos" puso en marcha el optimismo rebeldón ("Vamos, afuera / icemos bandera / quememos lo poco que queda (...) El viento vuelve a soplar / tengo una estrella por seguir / yo quiero andar...").
A medida que pasaban los temas el cantante fue ganando comodidad para su tan particular afinación y fraseo. Esto le sirvió para mostrar matices y para que piezas como la remozada "Algo contigo", de Chico Novarro, en muy agradable versión, o "Cuando te vi" no fueran simples interpretaciones mecánicas que, se sabe, tienen el aplauso asegurado.
Estrenos y recuerdos
Los músicos coincidieron entre sí y con el repertorio. Motivos suficientes para prescindir de cualquier elemento extra al que habitualmente se debe recurrir cuando se monta un recital en un teatro de la avenida Corrientes. Aquí sólo fue necesaria una pantalla para una pocas imágenes a lo largo de casi dos horas de show. Vicentico y los suyos cumplieron con música su mejor tarea.
Sí hubo que hacer lugar a una previsible e inevitable demanda de los fans. La audiencia coreo más de una vez "Yo no me sentaría en tu mesa" y Capello respondió con: "Esa es difícil de cantar sin los otros amigos". Sin embargo, concedió una decena de temas compuestos o popularizados por los Cadillacs. Con el intento de alejarse levemente de las versiones originales tomó de la discografía de los fabulosos "Saco azul", "Padre nuestro", "Los condenaditos", "Basta de llamarme así", con acentos más folk, y "Desapariciones", de Rubén Blades.
Para el final del recital guardó los hits "Demasiada presión" y "Carnaval toda la vida", alternados con "Culpable" y el machacoso "Chalinet", futuros hits de su carrera solista. Porque entre lo nuevo y lo conocido, el "vivo" se convirtió en una experiencia enriquecedora para el disco.
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