Yo no me sentaría a tu mesa otra vez

En el año de los regresos, hay músicos que dicen que no
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4 de septiembre de 2007  

"En un esfuerzo por detener las especulaciones y terminar con los rumores utilizados para aprovecharse de los fans , le podemos decir sólo una cosa: el futuro no traerá una gira de reunión de The Smiths."

Siempre se puede decir que no. Incluso si la oferta viene acompañada por un cheque de 75 millones de dólares, como la que recibió Morrissey para juntar a su vieja banda, que rechazó a través de un comunicado hecho público la semana pasada.

En el año que seguramente quedará registrado en los manuales de historia rockera como "el año en que vivimos de regresos", artistas como Morrissey, Lauryn Hill (The Fugees), David Gilmour (Pink Floyd), David Byrne (Talking Heads) o el mismísimo guitarrista argentino Skay Beilinson (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota), le dijeron que no a la nostalgia y decidieron ignorar suculentos y oportunistas ofrecimientos para volver con sus ex bandas. Peleas, intrigas, posiciones artísticas inquebrantables o, simplemente, demasiados egos.

Caso uno: The Smiths. Enemigos por siempre.

La banda que nació en las calles de Manchester en 1982 y que con apenas cuatros discos de estudio logró que la revista especializada New Musical Express la considerara en 2000 como la más influyente de Gran Bretaña de los últimos cincuenta años -por encima de The Beatles, The Rolling Stones y Pink Floyd-, se separó en 1987 y desde ese mismo día sus cuatro integrantes parecen haberse juramentado no volver a subir a un escenario juntos nunca jamás. ¿Ni por todo el dinero del mundo?

Si bien la banda se "divorció" en malos términos, la relación entre Morrissey, Johnny Marr, Andy Rourke y Mike Joyce empeoró a partir de 1991, cuando Joyce y Rourke enjuiciaron a los otros dos integrantes -la dupla compositiva de The Smiths- por los derechos de autoría de la obra del grupo. Finalmente, en 1996, Morrissey y Marr perdieron el juicio y debieron compensar económicamente a sus ex compañeros de ruta.

De allí que ahora la multimillonaria oferta para rearmar a The Smiths y llevar adelante una gira mundial de 50 conciertos no incluyera los apellidos Rourke y Joyce. A principios de este año, el mismo Morrissey había rechazado también una oferta del prestigioso festival Coachella: 5 millones de dólares por un único show de The Smiths. Say No More.

Caso dos: The Fugees. Tres son multitud.

"Lauryn Hill es para mí una de las mejores artistas de los últimos 25 años, pero, aun así, si está mal de la cabeza, está mal de la cabeza. No soy un experto, pero basándome en mi experiencia, me parece que ella necesita medicación. Creo que es bipolar", remató el músico conocido como Pras en una reciente entrevista acerca de su ex compañera en el exitoso grupo The Fugees.

Los rumores sobre el regreso a escena de The Fugees -el grupo que a mediados de la década del 90 se acomodó en lo más alto de los rankings del mundo con su fusión de rap, soul, reggae y rhythm & blues y, especialmente, con una pegadiza versión de "Killing Me Softly With His Song"- sobrevolaron la industria de la música norteamericana desde que en 1997 el trío se disolvió, en palabras de los protagonistas, "para descansar unos de otros".

Diez años después, los tres integrantes de The Fugees (que completa Wyclef Jean, quien grabó el último año junto a Shakira el hit "Hips Don t Lie") continúan arrojando por la borda cualquier posibilidad de reunión en el futuro inmediato, muy a pesar de las millonarias ofertas que recibieron para realizar una gira mundial y volver a grabar un álbum.

"¿Qué ocurre con la reunión de The Fugees?", le preguntó a Wyclef Jean un periodista de la revista Scratch . "Oficialmente soy el Paul McCartney del grupo -contestó el músico nacido en Haití, que ya posee una prolífica carrera solista-. Si el grupo quisiera volver y Lauryn quisiera volver, de ninguna forma se puede quebrar el formato de The Fugees. Ella no puede venir y decir: «Quiero producir el disco»... Es como si yo dijera: «Okey, quiero cantar un tema de rhythm and blues». Para ser directos, el problema es Lauryn. Ella quiere ser la productora y las cosas nunca fueron así en el grupo."

Por su parte, la encantadora Lauryn Hill respondió presentándose en vivo en un local de Nueva York, luego de un extenso período sin actuaciones en público, cantando buena parte de los hits de The Fugees, pero sin siquiera mencionar a sus ex.

Caso tres: Los Redondos. Por ahora, no, pero si el Rey Patricio llama...

"Momentáneamente no lo veo cerca ni ahí; no se me cruza siquiera por la cabeza. Estoy entusiasmadísimo con lo que estoy haciendo y supongo que el Indio también, porque no mandó ninguna señal al respecto -le confesó Skay Beilinson a LA NACION-. Eso sí: si existiese una reunión de los Redondos en algún futuro, será porque nos entusiasmamos por componer juntos, por hacer nuevas canciones. Lo del revival por el revival mismo, no nos va".

A seis años de la separación de los Redondos, las diferencias que levantaron una pared de por medio entre el guitarrista y el Indio Solari siguen siendo las mismas y, por el momento, no hay chequera que pueda cambiar la situación.

Caso cuatro: Pink Floyd. Cuatro canciones fueron suficientes.

La confirmación de una reunión de Pink Floyd luego de los insultos cruzados y el juicio por el nombre que enfrentó a las tres cuartas partes del grupo -David Gilmour, Nick Mason y Rick Wright- con la restante -Roger Waters- fue la más esperada por los seguidores del rock durante más de dos décadas. Y un buen día, sin dejar de lado las caras largas, los cuatro músicos volvieron a subir a un mismo escenario: fue en el festival Live 8 promovido por Bob Geldof y Bono, en 2005, con una actuación que se extendió apenas por cuatro canciones. Luego sí, tasa, tasa y vuelta a empezar.

"Desde el concierto de Live 8, hay ciertos sectores de la prensa que han estado deliberadamente confundiendo a los fanáticos y al público, inventando historias y declaraciones sobre un tour de Pink Floyd -explicó Gilmour-. No tiene nada que ver con Roger (Waters), porque incluso sin él no quiero seguir con Pink Floyd. Estoy feliz con mi vida. Seguir como Pink Floyd es un negocio demasiado grande para mí ahora".

Y el mismísimo Waters, de paso por Buenos Aires, le confió a LA NACION: "Me encantó lo que hicimos y fue muy emocionante, pero tengo que admitir también que los ensayos fueron muy tensos. Por eso puedo decir que estoy muy contento de haber podido cerrar la etapa Pink Floyd en mi vida y enterrar definitivamente ciertos sentimientos acerca de la banda".

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