
Nancy, vestida para filmar
La ex esposa de Brian De Palma llegó a la Argentina para rodar un film infantil
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Con la misma carita de ángel de ojos celestes que mostró en películas sangrientas, de aire diabólico, algunos thrillers y películas con acción y suspenso, Nancy Allen, la actriz que debutó en "Carrie" y protagonzó "Vestida para matar", "Blow out", y las tres películas de la serie "Robocop", entre otras, pisó tímidamente suelo argentino para comenzar el rodaje de una película infantil que va a dirigir Alejandro Azzano.
Ya está a punto de cumplir 47 años, se divorció hace unos años de Brian De Palma -quien la dirigió en sus mejores películas-, no tiene hijos y apuesta a cambiar de rumbo. "No quiero más víctimas, ni heroínas, ni sangre en el cine. Y, por otra parte, no quiero estar preocupada por tener una vida esplendorosa. Me importan los afectos", asegura entre sonrisas.
"Nací en un barrio de las afueras de Nueva York. Pasaba muchas horas con mi mamá y mis cuatro hermanos porque mi papá era policía y trabajaba de noche. De mí se esperaba una vida normal, con hijos y lejos del ruido. Lo intenté, pero no fue así".
Pronto dejó o "la dejaron" los estudios de danzas en la High School for the performing Arts -"es que era muy mala", confiesa-, y puso su cara en cientos de comerciales de TV. Pero llegó un momento en que se empezó a frustrar "porque no me llamaban para entrevistas ni audiciones. Me había mudado a California y ya estaba un poco impaciente. Hasta que al salir de un gimnasio me encontré con una directora de casting que me consiguió una entrevista porque, según ella, yo daba justo. Y si no te va bien -me dijo- vas a conocer a un director que quizás te llame para otra cosa", relata paso a paso con la inocencia de aquellos años.
Pero la película que se había hecho en la cabeza no lo fue en la realidad. Esa noche no durmió por leerse entero el libro de Stephen King, "Carrie", y se estudió dos escenas. "En una de ellas estaba con Travolta en el auto. El era totalmente desconocido en esa época. Y los dos nos elegimos de algún modo". Hasta ahí todo bien. Al día siguiente esperó paciente el llamado. "Te van a dar el papel", le susurraron al teléfono por adelantado. A punto de festejar un nuevo llamado declaró que no, "que a los productores les parecía demasiado dulce para el papel. Y yo le dije: "Ya se lo dije a mi mamá", recuerda, se enrojece y ríe a carcajadas.
Pasaron dos meses hasta que la volvieron a llamar y finalmente conoció a Sissy Spacek, la protagonista con poderes telekinéticos que, en la realidad, "se encerraba en sí misma y no hablaba con nadie durante la filmación".
-¿No hubo amistad como en la película?
-Ella era muy dulce, pero estaba siempre en su mundo. Recuerdo que me había mostrado unos dibujos de personas apedreadas que había sacado de la Biblia. Todo para poder hacer la escena final, cuando le tiran el balde de sangre en la cabeza y ella se queda totalmente rígida. Fue impresionante. Su trabajo era realmente difícil y sufrimos bastante durante el rodaje. Ella no confiaba en nadie y tenía tanto miedo que en un momento tuvo que intervenir su marido.
Nancy Allen conquistó al director de "Carrie" no sólo para sus próximas películas sino también en la vida. Se casaron en 1979. Al año siguiente vino su primer protagónico, "Vestida para matar", un thriller escrito y dirigido nuevamente por Brian de Palma, y una carrera que en esos años parecía fulgurante.





