
Nicola Porpora, un músico de olfato fino para detectar a ejecutantes imperfectos
- Nicola Porpora no es, exactamente, uno de los nombres más rutilantes de la historia de la música.
Porpora fue un músico napolitano que nació en 1686 y que, merced a haber sido uno de los maestros de Carlo Broschi, mucho más conocido como Farinelli, tuvo, hace algunos años, un fugacísimo paso por las pantallas de los cines como personaje casi irrelevante, dentro de la película "Farinelli", un film, al fin de cuentas, también, en sí mismo bastante insustancial. Si la película tuvo alguna trascendencia fue por haber tocado un tema aberrante, como es el de las atrocidades que, en la búsqueda de cierta belleza musical, la sociedad europea cometía sobre niños prepúberes que tenían la mala suerte de cantar bien, y en haber recurrido, además, a ciertos recursos tecnológicos inusitados para crear un tipo de voz que pudiera ser identificada como propia de un castrado.
En realidad, los méritos de Porpora van más allá de este alumno en particular, ya que fue un muy correcto compositor de óperas y de música instrumental y maestro también de músicos, positivamente más relevantes como, por ejemplo, Haydn.
Poseía una rápida percepción para detectar talentos -o precisamente lo contrario-, tal como da cuenta la historia de una visita suya a un monasterio en Dresde.
Los monjes le pidieron que se quedara para el servicio para que así pudiera escuchar al organista. Cuando la ceremonia hubo concluido, el Prior se acercó a Porpora y le requirió su opinión. "Bien -dijo el napolitano- se ve que es un hombre muy hábil." El anfitrión agregó: "Y muy caritativo. Su sencillez y su bondad son realmente angelicales".
"Tiene usted razón -agregó Porpora-. Su clemencia y su indulgencia son realmente llamativas. Cualquiera puede notarlo en su manera de tocar. Su mano izquierda, se puede percibir, no sólo que no interfiere con la derecha sino que, inclusive pareciera que ni siquiera sabe lo que la otra está haciendo..."




