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Los No Doubt no sólo tienen once años más que cuando sacaron su último disco. También están decididos a volverse más sabios. Push and Shove se inclina por las baladas con toques de synth-pop y temáticas maduras: problemas de pareja, las recompensas del amor estable. Las canciones son pegadizas, pero Gwen Stefani no tiene la voz ni la gravedad para cantar canciones grandilocuentes. Y, por lo demás, ¿realmente queremos un disco "maduro" de No Doubt? La banda suena más cómoda en el tema que da título al disco, una fusión de ska y dub, en la que Stefani suelta sus rimas. Ese es el No Doubt que queremos: embajadores pasados de vueltas de un sur de California donde la vida es eternamente loca.
Por Jody Rosen



