Noche de salsa en Obras
"Festival de la salsa". Nuestra opinión: Bueno
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Con Celia Cruz, José Alberto El Canario y Tito Puente. Estadio Obras Sanitarias.
El estadio Obras se había transformado en un enorme salsódromo, ocupado por más de tres mil personas, cuando Celia Cruz finalizaba su larga faena. Fueron cerca de tres horas de concierto donde la salsa fue la absoluta reina de la noche.
En una atípica fecha para un concierto, el dominicano José Alberto El Canario (que exhibió su don de silbador a la usanza de una flauta travesera), el timbalero Tito Puente y la cubana Celia Cruz lograron contagiar el espíritu festivo del son, la rumba y la guaracha.
Como en las viejas épocas del legendario local salsero Palladium, un presentador dio pie a la entrada del sonero José Alberto.
Los inconfundibles golpeteos cadenciosos del piano encendieron la mecha entre el público. Y como si un tren se hubiera puesto en marcha, la orquesta atropelló al público con su arrollador sonido.
Las rumbas "A la hora que me llamen voy" y "Juanito Moré", con una potente sección de metales, permitió el lucimiento de El Canario, un anónimo para el gran público, pero uno de los nuevos referentes entre los conocedores del género. Sobre todo en Nueva York, donde vive actualmente.
Improvisó como buen sonero, hizo participar a la gente y mostró una voz con mucho swing.
Una troupe de bailarines, ataviados con trajes de rumberos, danzó junto al dominicano y contagió el fervor abajo del escenario.
Cuando los agudos de las trompetas le dieron paso al africano sonido de la tumbadora, el merengue se corporizó en la acelerada síncopa del tema "La paella". Una mujer, ayudada por el propio sonero, subió al escenario y, suelta de cuerpo y de prejuicios, se trepó a caballito del artista, que le siguió el juego y la meneó con algunos movimientos pélvicos, para corroborar aquello de la famosa carga sexual del género.
La falta de inhibición de esa seguidora fue una postal de lo que se generaría más tarde con la aparición de Celia Cruz.
Con los palillos en mano, el célebre percusionista, icono del latin jazz, Tito Puente se apoderó del centro de la escena. Seguro de su papel de showman, desconoció su edad y se acercó a los orígenes mas percusivos del mambo y el chachachá con su veloz interpretación.
Si James Brown es el "padrino soul", Tito Puente fue a los ojos de todos los presentes el "padrino del mambo".
Sin encerrarse en su estilo instrumental, el músico recurrió a la voz de José Alberto, para una vibrante versión de la guajira "Oye cómo va", que popularizó Santana dentro del planeta rock. Y, luego, realizó un homenaje al legendario Machito, director de orquesta de la década dorada del 50.
Obras se había convertido, a esa altura, en una caldera. Mucho más teniendo en cuenta que, después de las reformas, la ventilación resulta insuficiente para menguar el clima caliente de un recital.
Un descanso reparador para la numerosa banda alargó el momento más esperado de la noche.
El son de Celia
"Soy rumba, habano y ron", reza Celia Cruz en una canción, y parece que la definición sintetiza todo ese mundo salsero, que tanto se ha preocupado en llevar a otras regiones. Con unos tacos que la despegaban varios centímetros del piso y la llamativa peluca blanca, que coronaba su estrafalaria imagen, se ganó la ovación instantánea de la tribuna popular.
La cubana aprovechó para presentar a su marido, Pedro Knight, apodado Cabecita de Algodón, que fue un testigo privilegiado del concierto: sólo se limitó a mover sus manos -en contadas ocasiones- para dirigir la orquesta.
Con una voz intacta, como en sus inicios en la Sonora Matancera, Celia Cruz eligió un tema tradicional peruano para abrir su faena.
La orquesta la secundó con precisión y energía. Ella se limitó a desplegar ese fraseo antiguo, más cerca del origen afrocubano que de la salsa actual.
No dejó de recurrir a canciones (sin tanto peso específico en las letras como las del panameño Blades), como la conocida "Que le den candela" y la clásica "Bemba colorá", de sus primeras épocas.
Pero se atrevió a estrenar "Soy loco por ti América", que incluirá en su próximo disco de duetos, donde cantará junto a Caetano Veloso. Como una auténtica reina de este género hizo bailar a sus súbditos. Al igual que los otros virtuales "reyes del mambo". El resto sólo fue obra y gracia del encantamiento que produce esta música, apenas empieza a llenar de ritmos el ambiente.





