
Norma, la gran obra del bel canto, en el Avenida
Florencia Fabris protagoniza la ópera de Vincenzo Bellini
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Buenos Aires Lírica (BAL) continúa su décima temporada con un paradigma del bel canto: Norma, de Vincenzo Bellini, tragedia lírica en dos actos con libreto de Felice Romani, estrenada en la Scala de Milán en diciembre de 1831.
BAL se acerca por primera vez a esta obra y se armó de un elenco integrado por Florencia Fabris (Norma), Adriana Mastrangelo (Adalgisa), Paolo Bartolucci (Pollione; debut argentino), Christian Peregrino (Oroveso), Patricia Deleo (Clotilde) y Nazareth Aufe (Flavio), todos ellos dirigidos, en lo musical, por Javier Logioia Orbe. La puesta y la dirección de actores están a cargo del francés Louis Désiré, conocido por haber presentado Werther e I due Foscari, en el Colón, y Francesca da Rimini, en el Argentino de La Plata.
Los máximos exponentes de la era del bel canto fueron Rossini (1792-1868), Donizetti (1797-1848) y Bellini (1801-1835). Por entonces Italia lideraba el mercado musical con la ópera como producto de consumo masivo; las características de este género eran el interés prioritario por la perfección técnica, el legato absoluto a lo largo de todo el rango vocal, la sonoridad ligera, el brillo en los agudos, las coloraturas ágiles y las agradables melodías con acompañamientos simples sobre libretos de poca relevancia.
Sin embargo, Bellini se esforzó por escapar de la definición, buscando crear dramas bien estructurados y adhiriendo a los principios del romanticismo. Su capacidad de hilar melodías memorables fue admirada por Chopin y por nadie menos que Wagner, quien en su juventud dirigió Norma muchas veces y a la que recordó para crear Tristán e Isolda.
Un Bellini
Nacido en Catania, Bellini estudió en Nápoles. Su ópera de graduación le valió una comisión del Teatro San Carlo, y el éxito que obtuvo lo condujo a la Scala de Milán, oportunidad en la que conoció a quien sería su mejor libretista, Felice Romani. Fue la colaboración con Romani la que produjo obras maestras como I Capuletti e i Montecchi, La sonnambula y la que le dio renombre inmortal: esta Norma. Su biografía continúa en Venecia, en Sicilia, en Londres y termina en París, donde murió, a los 34 años.
La obsesión de Bellini por la integración de la música y la palabra en Norma tuvo como resultado un gran libreto. Y mientras sus contemporáneos alemanes experimentaban con complejas armonías, Bellini supo sostener sus largas líneas de canto con sólo tres o cuatro acordes. Es exigente, en cambio, la escritura vocal, muy expuesta y de frases extremadamente largas. Norma es una cúspide del bel canto dramático y quizá la mejor de todas las óperas centradas en el cantante.
PARA AGENDAR
Norma: de Bellini. Teatro Avenida, Avenida de Mayo 1222. Desde hoy, a las 20. Próximas funciones: domingo, a las 18; y martes, jueves y sábados, a las 20.



