Cradle of Filth
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En medio de la oscuridad conviven la angustia y la tensa calma
Nymphetamine –un vocablo formado por la combinación de las palabras ninfa y anfetamina–, el sexto trabajo de Cradle of Filth, presenta un sonido en donde la velocidad, lo barroco y la densidad propias del black metal –probablemente, la tendencia del metal más difícil de comprender para los no-metaleros– se mezclan con ritmos y melodías del heavy metal británico más clásico –Iron Maiden, Black Sabbath, etc.–, lo que arroja como resultado un disco lleno de contrastes: momentos de tensa calma en que los teclados marcan la pauta, seguidos de tormentas sonoras en los que las guitarras eléctricas y la voz desgarrada de Dani Filth imponen su ley. Todo esto hace de Nymphetamine el trabajo más equilibrado, aunque no el mejor, de toda la discografía de Cradle of Filth; que por otra parte, continúa explorando, como siempre lo ha hecho, en sus letras y en sus portadas el mundo de la literatura gótica y los manuales inquisitoriales: un mundo lleno de lujuria, demonios y terrores; y en donde la noche nunca termina. Disco no apto para mojigatos, ni personas preocupadas por la buena moral y las sanas costumbres.





