
Otra de Pettinato
A partir de mañana, a las 23, regresa con "Duro de acostar", el programa con el que pudo instalar su estilo en la TV argentina, por Canal 9
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Desde que irrumpió en la televisión, Roberto Pettinato logró un inusual récord. Pasó por América (con "De la cabeza"), estuvo en Canal 13 con "Mirá quién canta", en ATC ("Rebelde sin pausa) cortó manzanas con Gerardo Sofovich, hizo dos programas en Telefé ("Duro de acostar" y "¡Listos ya!") y ahora firmó con Canal 9 para reflotar a su hijo pródigo: "Duro de acostar" (los viernes, a las 23). En pocos años logró lo que nadie: trabajar en los cinco canales argentinos.
"Jamás pensé en el dinero -le responde a aquellos que lo acusan de tener el sí demasiado fácil -. Siempre creo que gano más que la media general del país. Siempre pago mis impuestos, mis adelantos de ganancias y todo lo demás. Ni siquiera me planteo hacia dónde va el dinero que entregro al Gobierno. Ellos sabrán lo que hacen y pagarán en el cielo por eso. No sé si la gente o los periodistas crean que yo tengo que ser una persona particular. Lo cierto es que trabajo en la televisión y punto. Hago lo que haya que hacer y si me dan la oportunidad de hacer algo que encima me gusta... ¡tanto mejor! Es un poco como los llamados "músicos de sesión". ¿Qué hacen? Pueden ser saxofonistas de Frank Sinatra y mañana tocar las maracas con Gloria Stefan. Algún día podrán volver con Frankie..." Muy atrás han quedado sus columnas en la revista Libre donde como crítico de televisión desnudó las contradicciones del medio y su etapa de músico como integrante de Sumo, una de las bandas emblemáticas de los años 80. Este Pettinato, versión 1998, no concede entrevistas en forma personal y como buen hombre de los medios electrónicos recurre al fax para responder a un cuestionario de Vialibre, sin posibilidad de la repregunta: "El programa tiene tantos puntos en común con el anterior que si entrara un asterisco, los puntos dirían: "¡Dios santo! Nunca habíamos visto un punto tan despeinado", dice Pettinato.
Los fracasos
Después del fracaso con ¡Listos ya! en Telefé, el animador tuvo que salir a recorrer canales para volver a la televisión con el ciclo que le dió más satisfacciones. "Nunca me alejé de la pantalla de Telefé. Sigo mirándola, -sostiene-. Los fracasos son comunes en televisión. Es más, si un diario tuviera tantos años como la tele y tantos fracasos simultáneos, no hubiera durado ni siquiera hasta el próximo domingo. Nadie entiende que la tele no se mide en fracasos o éxitos, sino simplemente en una secuencia que viene a partir de los años cincuenta cuando comenzó. Uno dice: "Eso debe hacer sido un fracaso porque ni siquiera me enteré de que existía". Bueno, amigos... esperen a comprarse la Enciclopedia de la Tele como yo. El 80 por ciento de los programas no los había ni siquiera oído nombrar por un quiosquero fanático de TV Guía."
Las posibilidades de continuar en Telefé comenzaron a desvanerce cuando apareció el ciclo "Infómanas" y a pesar del deseo de Pettinato las negociaciones se terminaron. "Una cosa es lo que el público quiere, otra lo que los directivos deciden, otra lo que uno sueña, otra lo que uno se cree que es y, finalmente, lo que acontece. Lo lamento, amigos. Me gustaba entrar en escena después de las pelotitas animadas resbalando en la nieve".
Las comparaciones siempre son odiosas; sin embargo, a Roberto Pettinato le encanta apelar a esta fórmula que utliza o en sus programas de televisión o en las columnas que escribre para la revista Gente. Por eso no suena descabellado pedirle qué cosas lo diferencia de Marcelo Tinelli y de Mario Pergolini.
"Tinelli tiene la boca más grande que yo. Mis trajes y mis colores, ahora le quedan mejor a él. Y por último y principal (¡y no voy a decir el dinero!), es ariano y tiene el ímpetu, el esfuerzo, la capacidad y la necesidad de satisfacer un ego eternamente herido. El puede conquistar países uno tras otro. Yo puedo conquistar a una humilde, inteligente y hermosa empleada jerárquica de un canal que lucha como mujer... por llenar su heladera. Pergolini siempre habló mal de mí. Yo siempre hablé bien o no hablé directamente de él. No tengo nada contra Mario".
Durante los años 80 el ex safonista de Sumo años escribía en la revista Libre unas columnas donde criticaba sin piedad a la fauna televisiva. Hoy el mismo Pettinato formá parte de esa fauna. ¿Sus programas se salvarían de la visión que tenía aquel joven irreverente?
"Podría hacer la crítica más lapidaria sobre mí mismo -dice-, pero dejaría sin trabajo a una cantidad de periodistas. Hasta ahora nunca leí nada demasiado lapidario, pero cierto sobre mí mismo. Ser lapidario es sencillo, pero tener razón... Y es más, que uno como artista reconozca que el que te criticó tiene tooooda la razón... es lo peor que te puede pasar. Creo que lo mejor sería, antes de hacer un programa o proyecto, reunirse en una charla con whisky y algo más, en tu casa, con periodistas del show business y que te aconsejen. Por lo menos, el día que leas la crítica, el 50 por ciento del fracaso lo podés compartir".
Uno de los verdaderos aciertos de este showman de la televisión argentina fueron sus monólogos en "Duro de acostar", que de alguna manera hicieron recordar al gran Tato Bores. " A Tato yo lo escuchaba desde chiquito porque mi papá me "obligaba". Hace unos días me encontré con Sebastián y le dije: "A veces creo que el espíritu de tu padre bajó en mí y me hizo hablar como él". Me contestó: "Sí, alguien me contó que en un monólogo hablaste como mi viejo y fue bárbaro. Le respondí: "Si, es cierto... nunca más volvió a mí". Reímos.
Con la música a otra parte
Con tantos proyectos mediáticos, Pettinato decidió abandonar toda posiblidad de formar una banda o de encarar algún proyecto musical. Salvo tocar el saxo con amigos o en sus programas, su etapa musical, parecemomentaneamente archivada. "Hace unos días veía videos. Miraba a un tipo delgado. Miré el resto de su banda y pensé: Qué bueno que es cuando te juntás con gente y cada uno tiene su personalidad y cada uno hace lo que le parece, que es lo mejor para el resto y para la canción. Ahí me di cuenta de que nunca más iba a poder integrar una banda. No como Sumo, sino una banda cualquiera. Ahora estoy lleno de vicios, de egocentrismo y visión. Sería bueno para mí, pero un "karma" para los demás. No tendría sentido. Siempre me sentiría un Sumo, los demás me verían como tal y, en definitiva, un viejo ch..."
Hace algunos meses apareció un rumor que hablaba de reflotar la dupla que integró junto con Gonzalo Bonadeo para hacer Orsai en un canal . Un ciclo que le dio, a ambos muchas satisfaciones. "No fue un rumor. Fue cierto. Queríamos volver. El estaba totalmente dispuesto. Yo estaba dispuesto (seguramente no había desayunado todavía). Hubiese sido bárbaro. Bueno, ahora lo veo con el "guaperas" en "La barra de la tele" y me digo: "Gonza se te extraña".
-En pocos años pasaste por ATC, Telefé, Canal 13, América y ahora Canal 9. ¿No fue todo muy rápido?
-Hay que pasar por todo. Pasé por el 13, por el 11, por América; nadie recuerda cuando comenzamos con "De la cabeza", con Daniel Aráoz. Y ahora el 9. Para mí pasar por los canales es lo mismo que tener no sólo el tenor, sino también el barítono, el soprano, el alto y una guitarra eléctrica. Vine al mundo a pasar por todo. ¿No sé ustedes?






