
Pablo Brichta: un actor que supo ser villano
Un villano siempre de turno. El ladero preferido de los malos del cuento, un actor que amaba su profesión y disfrutaba de compartirla tanto en cine como en teatro y televisión. Ayer, a los 66 años, falleció Pablo Brichta, uno de los más destacados intérpretes de reparto de la escena nacional. Un tipo al que solían tocarle personajes despreciables, como el sometido y letal Peralta de Día y noche, la ficción de El Trece, que terminaría siendo su última aparición en la pantalla chica. Casi en forma simultánea, Brichta formó parte del elenco de la puesta teatral de la versión de Juan Moreira dirigida por Claudio Gallardou en el Teatro Cervantes.

Su extensa trayectoria fue reconocida el año pasado por la Asociación Argentina de Actores y el Senado nacional, cuando le otorgaron el premio Podestá.
La capacidad de inspirar aprensión y hasta miedo con un gesto y unas pocas palabras más carraspeadas que dichas le ganó a Brichta una presencia casi constante en proyectos que quedaron en la memoria del público, como aquel Leme Ufaloff, corrupto rival del personaje de Julio Chávez en El puntero, de Pol-ka, o uno de los más despreciables de los tránsfugas que Los simuladores pusieron en vereda. En cine apareció en Los amores de Laurita, Últimas imágenes del naufragio y Francisco: el padre Jorge, entre otros films.





