
Paltrow-Affleck, en un film para llorar
"Un vuelco del corazón" ("Bounce", EE.UU./2000) Producción de Miramax presentada por Buena Vista. Guión y dirección: Don Roos. Con Ben Affleck, Gwyneth Paltrow, Joe Morton, Natasha Henstridge, Tony Goldwin, Johnny Galecki. Fotografía: Robert Elswit. Música: Michael Danna. Producción: Steve Golin, Michael Besman. Duración: 107 minutos. Apta para todo público. Nuestra opinión: regular.
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Esta es una película para llorar. Quienes quieran sucumbir al placer de conmoverse por lo que les ocurre a sus protagonistas dorados, deben llevar pañuelos de repuesto y, condición imperiosa, dejar su sentido crítico en la entrada, en algún rinconcito cercano a la boletería, un lugar fácil de identificar, con el fin de recuperarlo a la salida.
"Dorados" no es un adjetivo casual, y puede aplicarse no sólo a la pareja principal, sino a todos los personajes de "Un vuelco del corazón", que resplandecen con pureza de oro. Ver tanta gente buena en la pantalla es un espectáculo esperanzador, y observar su sufrimiento inmerecido refuerza el deseo de prorrumpir en lágrimas que durarán lo que una lluvia de verano.
Estamos en el terreno del melodrama clásico, pero jugado en el nivel argumental que correspondería a una telenovela más bien mediocre. La historia, en síntesis, es la siguiente: Buddy Amaral (Ben Affleck) cambia su vuelo con Greg Janello (Tony Goldwyn). Ese avión se cae, y Buddy, culposo, resuelve socorrer a la viuda, la bella Abby Janello (Gwyneth Paltrow), aunque sin contarle -en principio- la verdad. Se enamoran, y el conflicto se desencadena cuando ella se entera del canje.
Cada paso se va cumpliendo según las previsiones de los espectadores, aun de los menos suspicaces, y así la trama va transcurriendo sin otros accidentes aéreos hasta llegar al final. Por si queda alguna duda acerca de la tonalidad de ese desenlace, es nuestro deber eliminarla: es dorada, para estar a tono con la belleza general del entorno.
Todo lo opuesto
"Un vuelco del corazón" no es aburrida, pero sí rutinaria. Cuando se supo que Don Roos, el promisorio realizador y guionista de "Lo opuesto del sexo", iba a abordar un tema romántico -"en profundidad", se aseguró- las expectativas eran otras.
Es que aquella comedia corrosiva, alocada y en el fondo amarga, protagonizada por Christina Ricci y Lisa Kudrow, era todo lo buena, y más, que se puede esperar de una primera película. La segunda parece, más bien, todo lo opuesto.
Dos de las incógnitas que quedan son: ¿por qué habrá escrito Roos esta novelita menor? y ¿en qué sentido desempatará su producción cuando llegue la hora de su tercer opus? Un análisis más detallado de "Bounce" permitiría ser quizá más pesimista que optimista respecto del futuro inmediato de este director.
Parecería que ha decidido instalarse en terreno seguro. A eso podría deberse también la elección de su elenco.
Paltrow y Affleck no sólo son dos actores correctos y, sobre todo, lindos y exitosos, sino que también formaron pareja en la vida real. La relación se acabó, pero la magia del cine puede volver a unirlos. ¿No es acaso otro ingrediente emocionante detenerlos allí, en el celuloide y para la posteridad, fundidos en un beso que no terminará nunca?
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