
Para memoriosos
El escritor y periodista Miguel Angel Bavio Esquiú fue el creador del personaje Juan Mondiola, un porteño suburbano, guapo y galante, que el semanario humorístico Rico Tipo, dirigido por Guillermo Divito, catapultó a la notoriedad. En 1950, durante el primer mandato de Perón, Bavio Esquiú fue condenado a perpetua censura ("y perdió todos sus trabajos", recuerda Carlos Ulanovsky en su libro Paren las rotativas, Espasa Calpe, 1997) por haber restado mérito, a través de Mondiola, a un triunfo del basquetbol argentino, consagrado campeón en un certamen internacional disputado en el Luna Park y en el que, ciertamente, Estados Unidos compitió con un equipo de escasa valía, sin sus figuras más relevantes. Así, la pluma de un agudo y divertido cronista de usos y costumbres dejó de enriquecer el vocabulario popular, hasta tal punto exuberante que la Academia Argentina de Letras decidió la edición del Diccionario del Habla de los Argentinos (Planeta, 2003), que con más de seiscientas páginas constituye una obra de mérito sobresaliente.
Allí se citan y definen términos que la Real Academia Española casi siempre desconoce, pero sin duda representativos de la nacionalidad, como espamento (ostentación desmedida), palo (un millón de pesos), olfa (adulón), palmado (muy cansado), radicheta (adherente a la Unión Cívica Radical), lágrima (leche con gotas de café), fachero (persona que hace alarde de su apariencia)... El libro reúne el más vasto espectro de expresiones coloquiales que integran el decir de los argentinos, aun cuando no todas remiten a un sencillo o previsible significado. Por ejemplo, ¿qué sentido figurado o vulgar tienen los sustantivos tornillo, fardo, cívico y fangote, y los verbos encanutar y champurrear? De acuerdo con el citado diccionario, ¿qué palabra define a la mujer, sobre todo a la de corta edad o recién nacida? Las respuestas, abajo.




