Personajes de comic en el nuevo film de Shyamalan
"El protegido" ("Unbreakable"), dirigida por M. Night Shyamalan. Con Bruce Willis, Samuel L. Jackson, Robin Wright Penn, Spencer Treat Clark. Libro y guión de M. Night Shyamalan. Producida por Barry Mendel y Sam Mercer. Fotografía: Eduardo Serra. Diseño de producción: Larry Fulton. Presentada por Touchstone Pictures. Nuestra opinión: Muy bueno
1 minuto de lectura'

Los personajes de historietas de aventuras (o comics, como se los llama, aunque no tengan mucho de cómicos) alimentaron largamente el cine, de Superman a Batman, pasando por Dick Tracy, Darkman y tantos otros. Los de esta película -David Dunn y Elijah Price, es decir, El Protegido y El Hombre de Vidrio- no han gozado de existencia previa en tinta y papel, pero podrían tenerla en el futuro, lo que los haría transitar por un camino inverso respecto de lo visto anteriormente. También el film que cuenta sus aventuras recorre un sendero diferente: no trata de reproducir el vértigo de los cuadritos, no salta locamente de una escena a otra, no tiene la estética del comic, aunque sí la sustancia. Su autor y director prefirió imprimirle el mismo ritmo reposado, con largas escenas realizadas en una sola toma, que a su anterior "Sexto sentido".
Como en aquella película, el espectador puede llegar a preguntarse, en algún momento bastante posterior a la mitad en qué consiste la intriga. Si aceptó el juego, estará por entonces bien metido en la ficción, pero no sabrá qué es lo que espera de los dos fascinantes personajes centrales. La acción llega al final, cuando el rompecabezas cierra tan lógicamente como cabe exigirle a una historieta, pero ni aun entonces se trata de una acción explosiva, destinada a impresionar al público con imágenes generadas en el laboratorio de efectos especiales. Acá lo que impresiona es el cuento, la historia, tan bien elaborada que dan ganas de narrarla de cabo a rabo, lo cual está vedado a toda persona de bien que vaya a ver "El protegido".
Garantía de calidad
Lo único que se puede decir es que Dunn (Bruce Willis) es el único sobreviviente de un accidente de tren, y que comienza a preguntarse por qué demonios nunca le pasa nada cuando los demás se lastiman. Y que Price (Samuel L. Jackson), por el contrario, se quiebra a cada paso que da, como resultado de una enfermedad congénita en los huesos.
El trámite que lleva a que los dos opuestos entren en contacto revela la juvenil maestría del argumentista y realizador, M. Night Shyamalan, que ahora tiene 30, pero juega a hacer películas desde la infancia y por ellas, en plena adolescencia, anunció a sus padres -ambos profesionales- su renuncia a la carrera de Medicina, para fortuna de la pantalla grande. Ya se puede decir de él que posee imaginación fértil y que gusta de provocar el asombro, tal vez por medio de combinaciones algo artificiosas. Lo que resulta difícil de negar es que, con la cámara en la mano, en cambio, Shyamalan nada tiene por aprender. Posee su propio ritmo, su propio estilo, y por eso su humorística aparición como actor en esta película (es el hombre de quien Bruce Willis sospecha que ha escondido un paquete con droga en su saco, a la entrada del estadio de fútbol) demuestra que ya se siente con derecho a firmar, como lo hacía Hitchcock.
Con sus códigos de suspenso sobrenatural (que, como se dijo, siempre requieren de cierto grado de complicidad por parte del espectador), Shyamalan se las arregla para que sus personajes sigan siendo reales y creíbles. Experimentan dudas, inseguridades, ciertamente no son infalibles. El director aporta toques de humor (El Hombre de Vidrio no puede sino usar un bastón de cristal) y también aporta otro niño, Spencer Treat Clark, tan buen actor como el de "Sexto sentido". Willis y Jackson son correctas elecciones de casting, la fotografía es excepcional y el uso de la banda sonora se destaca por su buen gusto y sutileza, y por incluir el silencio absoluto como recurso.
Estrenada hace una semana en los Estados Unidos, "El protegido" inició su carrera con excelentes recaudaciones. Algunos importantes críticos norteamericanos -siempre dispuestos a levantar sus pulgares ante bodrios como "El patriota" o "El Día de la Independencia"- destrozaron el film de Shyamalan en sus reseñas, lo que constituye una garantía adicional en lo tocante a su calidad y méritos.





