
Quien es: El recien elegido alcalde de bogota, que se posesionara en enero.
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Lucho tiene teorías sobre la energía, sobre los astros, sobre los genocidios, sobre la bohemia. Tiene claro qué quiere hacer cuando envejezca. Hace diagnósticos certeros de la gente que lo rodea, de la gente que acaba de conocer, de la ciudad que va a gobernar. No cree mucho en el poder y no se ha comido el cuento del funcionario popular. Para él esto es un oficio y es capaz de afrontarlo sin mesianismos, porque sabe perfectamente que su papel va a ser clave, pero comprende que nadie es indispensable. Ese es el alcalde a primera vista un día de lluvia en Bogotá. Más tarde, sin embargo, con la grabadora apagada, un sol tímido y un agua aromática al frente, uno se da cuenta de que Garzón tiene los ojos cansados, y que a veces sonríe porque está pensando en algo que no revela. Uno se da cuenta que Lucho no quiere que se le olvide nunca de dónde vino y quiénes son sus verdaderos amigos. Es romántico y está perdidamente enamorado de sus hijos, que sabe por qué lo eligieron en el segundo puesto público más importante de Colombia: Él es un hombre de izquierda y la polarización a la que ha llegado el gobierno de Uribe necesita un equilibrio. Quizá lo que los bogotanos le piden a Garzón es que sea el corazón grande que balancee la mano firme del presidente.
Culturalmente hablando, ¿qué vas a hacer como alcalde?
Darle continuidad a muchos proyectos. El arte no es la cultura, pero la cultura no excluye el arte, y quiero reivindicar el concepto de arte. Hasta hace ocho años Bogotá era la "Atenas Suramericana", hoy es Apenas Suramericana. En ese sentido quiero recuperar el escenario de la noche, con conceptos de bohemia, de desarrollo artístico. Quiero construir una plaza donde haya una confluencia de diversas culturas. Pienso hacer del 6 de agosto, el aniversario de Bogotá, un escenario de participación pluricultural. Quiero hacer un carnaval.
Háblame un poco de la bohemia. ¿Cómo es ese rescate?
La bohemia es una categoría de la noche, en donde el atardecer y el amanecer son los escenarios más creativos. En la bohemia se expresa el pintor, el poeta, el escritor, y se estimula al amor. Yo considero que si la sociedad y el mundo cambiaran las coordenadas y se trabajara de noche y se durmiera de día, el mundo sería más feliz.
¿Trabajas de noche?
Yo soy un bohemio. El animal que más me impresiona es el gato. Es chismoso como yo, tiene siete vidas y yo he sobrevivido a muchos hechos difíciles. Me fascina que me arrullen. Y sobre todo se agudizan muchas cosas en la noche, que es donde más creo. Lo que más me fastidia de mi actividad política son los desayunos de trabajo. El desayuno me parece una castración absoluta al desarrollo de la creatividad. Si me pusieran todas las citas en la noche yo sería mucho más productivo.
¿Y cómo vas a hacer con tu equipo? ¿Lo vas a poner a trabajar de noche?
Bogotá 24 horas. Así se llama mi proyecto. Mientras yo esté dirigiendo la alcaldía siempre habrá un relevo. Un secretario o secretaria de despacho que atienda 24 horas.
¿Eres salsómano?
Yo soy de todo. Si estoy en Barranca frente al río, me estimula en un atardecer una canción de Juancho Polo Valencia y el vallenato. Si estoy rumbo a Cali o en la zona rosa, me voy a Café Libro de la 81 o al Pedregal en Yumbo a oír salsa. Si estoy en In Vitro, le bailo lo que quiera, desde Freddie Mercury hasta los Cadillacs, pasando por Jarabe de Palo. Me fascina ir al León de Greiff a oír hasta las quincuagésimas sinfonías de quien sea. Pero la música que más me gusta es el latin jazz, donde los personajes son los instrumentos y no el cantante.
¿O sea que tu género musical favorito no es la canción social?
No. La canción social jugó un papel. A mi no me gusta estar a toda hora con los códigos tradicionales. Molotov tiene un disco que me fascina sobre el poder. Entonces es una canción social, hecha de otra manera. Yo no soy de los que vivo con retrovisores. Ni añorando "Help" de los Beatles ni añorando a Daniel Santos con "Esa maldita pared". Yo vivo el presente con una intensidad enorme, sabiendo que es el mejor ingrediente para el futuro.
¿Qué puede aportarle la izquierda a la derecha en Colombia?
La izquierda es amar a los demás. La derecha es amarse a sí mismo. Sobre esa base pienso que la izquierda tiene que ser capaz de ganar un concepto de solidaridad en Bogotá.
¿Te deprimes con frecuencia?
Tengo suficientes razones como para declararme un "espermatozoide vital".
¿Quién es para ti el personaje de este año?
Creo que Juan Pablo Montoya ha hecho un papel importante. Me parece que Juanes se ha catapultado como un buen referente cultural y artístico. Y para bien o para mal, el presidente Uribe ha generado diversas reacciones en la sociedad colombiana.
En el mundo, me impresiona la capacidad y el liderazgo de Nelson Mandela para mantenerse vigente.
¿Hacia dónde va Colombia?
Si la guerra continúa, a ser una finca pobre, grande y salvaje. Y si hay un espacio de reconciliación será una finca grande, rica y civilizada.
Si depende de mí, es el segundo escenario. Si depende de Uribe y de Tirofijo, es el primer escenario.
¿Y qué tanto depende de ti?
Una buena gestión, una actitud por la reconciliación de las diversas tendencias en Bogotá. Será un modelo clave para hacer un punto de referencia y ejemplo en el país.
¿Y después con la presidencia?
Déjamelo ahí.
¿Qué te hubiera gustado hacer este año que no hiciste?
En la vida hay tres cosas que me hubiera gustado hacer y no he podido: ser trompetista de la Fania All Stars, ser periodista en medio de la guerra de Iraq o ayudándole aunque sea a cargar las llantas en la F-1 a Montoya. Me fascinan los vértigos. Esas tres cosas todavía siguen siendo mi frustración.
¿Hace cuánto no usas corbata?
Yo sólo usé corbata en una etapa de la vida en que me sucedió lo de una novela colombiana que se llamaba Pobre Pablo. Cuatro años en los que decidí desconocer mi pasado, y engañaba a las novias. Con flores, con relojes. Y en la quincena andaba escondiéndome del acreedor. Yo no tengo nada contra las corbatas, aunque me preocupa que uno se quede atascado en un ascensor y lo ahorque, pero prefiero mi camisa, mi camiseta o mi buzo.
Marta Lucia Orrantia





