Están en pareja desde hace quince años y, aunque no proyectan pasar por el altar, aseguran: “Lo más importante es elegirnos cada día”
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Basta verlos juntos para entender por qué llevan una década y media de amor. Se divierten, se admiran, se complementan y hasta cuando discuten hay pasión en ese contrapunto de opiniones que los hace sonreír. "Somos una pareja cero estructurada", dirán después a dúo Andrea Bonelli (48) y Nacho Gadano (48). Y aunque no tienen la fórmula de la felicidad –o se niegan a revelarla– da la sensación de que en su caso, la clave está en que eligieron concentrarse en disfrutar la vida más que en planearla, en dejarse llevar por el deseo y animarse a más. Como cuando empezaron a soñar con Parece mentira un amor cantado, el espectáculo con el que comparten escenario y que en mayo quedará registrado en un disco.
–Después de quince años de amor, ¿tienen citas románticas?
Andrea: Nos gusta mucho viajar, así que cada vez que podemos agarramos el auto sin saber bien adónde vamos y nos perdemos por alguna ruta. También nos gusta buscar la luna y mirar juntos el atardecer.
Nacho: Los primeros años nos escapábamos mucho más seguido, ahora no tenemos tanto tiempo y estamos más enfocados en el trabajo, pero siempre está presente la necesidad de irnos.
–¿Alguno de los dos es celoso?
Andrea: Sí, los dos.
Nacho: Al principio los celos eran algo enfermizo. Ahora tenemos esos celos normales, que no nos complican la vida cotidiana, y aprendimos a convivir perfectamente con ese sentimiento sin que perjudique nuestra relación.
Andrea: No diría celos enfermizos, yo no siento que haya sido así para nada. Pero bueno, los celos son algo que uno va trabajando y aprendiendo a manejar con el paso del tiempo, cuando entiende que es un sentimiento que no lleva a nada, que no tiene sentido.
Nacho: Entre nosotros hay como una cosa de adueñarse del otro. Es más ese tipo de celo posesivo que algo ligado a la desconfianza o al fantasma de otro hombre u otra mujer.
–¿Quién es el primero en aflojar cuando pelean?
Nacho: Andrea no sabe pedir disculpas. [Risas]. Más bien, me doy cuenta de que me está pidiendo perdón por gestos o señas, es como si se tratara de un idioma más primitivo. Ella es más emocional y yo más racional y eso nos funciona bastante bien, porque a mí me cuesta mostrarme, soy de poner la cabeza adelante y a veces eso no sirve para nada, y Andrea es más impulsiva y en ocasiones eso resuelve las cosas más rápido. Hay momentos en que un grito, un portazo o una crisis sirven para definir situaciones.
Andrea: El es geminiano y yo soy escorpiana. Al geminiano es como que se le pasa más rápido el enojo, en cambio el escorpiano siente las heridas más profundamente. A mí me pesan más las discusiones cotidianas, en general a él se le pasa la bronca antes.

–¿Se imaginan envejeciendo juntos?
Nacho: Sí, yo sí. No sé si acá en Buenos Aires, pero juntos. Esa es una cosa en la que todavía no nos hemos puesto de acuerdo. Tampoco nos gusta proyectar demasiado, vivimos más en el día a día, que para mí es la mejor manera de vivir. Pero aun así, muchas veces pienso en nosotros juntos, al final de nuestras vidas, en un lugar muy relacionado con la naturaleza, probablemente la Patagonia. Y Andrea piensa más en ciudades.
Andrea: No hables por mí. Yo no me imagino el tema de la vejez por el momento. No es que no me lo imagino, me cuesta mucho pensar en eso. Y como no concibo la vida sin Nacho, no la concibo hoy y seguramente no la voy a concebir mañana. Es lo que me pasa. No me puedo imaginar sin él, me moriría de angustia y de tristeza. Ahora no tengo ni idea dónde estaremos o qué haremos, porque nuestra vida no es nada rutinaria. Nuestra rutina cambia todo el tiempo. Cambian nuestros horarios, nuestro entorno, nuestros personajes, entonces todo el tiempo nos pasan cosas diferentes. Los dos somos muy inquietos y cuando podemos congeniar tiempos y horarios siempre nos estamos riendo, nos divertimos juntos, pero no tenemos una vida pensada. Nos cuesta mucho proyectar hasta pasado mañana.
–¿Cómo se sorprende al otro cuando se conocen tanto?
Nacho: A mí me encanta cuando Andrea prepara algo de comer porque cocina poco. Así que cuando llego a casa y tiene algo preparado me emociono, es un momento de gran felicidad.
Andrea: Nacho me compra flores y me sorprende con un regalo o una notita el día de un estreno, por ejemplo. También nos mandamos mensajitos de texto muy amorosos.
–Si les proponen trabajar juntos, ¿qué contestan?
Andrea: Hemos trabajado juntos muy pocas veces. En quince años hicimos dos obras de teatro para las que nos convocaron y también un espectáculo nuestro. Está bueno trabajar juntos, encontrarnos en esa situación de compartir una energía artística y creativa, pero también está bueno que cada uno tenga su trabajo porque vivir y trabajar juntos puede ser difícil. Trabajando nos llevamos bien, pero discutimos mucho.
Nacho: Yo, instintivamente, trato de adaptarme siempre a lo que ella quiere, pero a veces no lo consigo.
Andrea: No, no, no, no estoy de acuerdo, vos sos muy discutidor, no mientas.
Texto: Gabriela Grosso
Fotos: Tadeo Jones
Producción: Consuelo Sánchez
Maquillaje: Joaquina Espínola
Peinado: Cristina Cagnina, para Cerini
Agradecimientos: Trosman, Tramando, Blackmamba, Helicia Buenos Aires, Mishka, Garçon García, Christian Lacroix, Hermanos Estebecorena y Apuesto
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