
Confiaron y perdieron: tras el caso Tini y Alejandro Stoessel, cinco cantantes argentinos que tuvieron que empezar de cero
Repasamos los casos de diferentes artistas que creyeron en quienes los tenían que cuidar y perdieron
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Tini Stoessel y su padre atraviesan una compleja situación luego de que ella decidió que él dejara de representarla. Desde hace algunas semanas, los medios especulan sobre el patrimonio de la cantante y cómo su padre le manejó las cuentas y la carrera. Pero esta situación les ha tocado vivir a muchos cantantes argentinos en los últimos años. Desde L-Gante, que depositó su confianza en su amigo y manager y descubrió que no tenía nada a su nombre, hasta Ángela Leiva, que se quedó sin su repertorio tras su ruptura con su pareja y productor Mariano Zelaya, pasando por el emblemático caso de Paulo Londra, que estuvo tres años sin sacar canciones; todos tienen algo en común: creyeron en quienes los tenían que cuidar y perdieron.
“Tenía que pedir hasta para comprar chicles”

“L-Gante no tiene nada”, sentenció en octubre del año pasado Yanina Latorre sobre la situación patrimonial de Elián Valenzuela y para ejemplificar, dijo que el músico se estaba construyendo una casa, pero que estaba a nombre de Lourdes, pareja de quien era en ese entonces su representante, Maxi el Brother. ¿Los autos? Tampoco estaban a nombre de él. Por otro lado, tenía un contrato de tres millones de dólares con la disquera en concepto de trabajos a futuro y ya se le había dado la mitad, pero de eso tampoco había visto demasiado.
Fue entonces que el cantante decidió tomar cartas en el asunto y recurrió a la Justicia. Según sus allegados, no disponía de dinero, de bienes ni de regalías por sus canciones. “Firmó hasta lo que no se puede firmar. No tiene nada. Le manejaban las cosas a su antojo; él pedía plata hasta para comprar chicles. Lo que ganó en toda su carrera no lo tiene. Maxi tenía poderes a nombre de él; no sabemos qué firmó; por eso pedimos la rendición de cuentas”, explicaba su abogado Agustín Rodríguez. El mencionado contrato lo habría firmado a pedido de su manager y también amigo y persona de confianza en la calle, al salir de un show a las apuradas y recién finalizará en 2029.
Por supuesto que Maxi negó todo y, en marzo de este año, hubo un acercamiento entre ellos para volver a trabajar juntos. “Llegaron a un acuerdo y pusieron todo en cero”, dijeron en el ciclo Los Profesionales luego de hablar con la mamá del músico. Además, aseguraron que esta nueva etapa se dio bajo otras condiciones.
“Le entregué todo”

Ella confió su carrera y su vida a una persona. Ángela Leiva estuvo en pareja casi una década con Mariano Zelaya, quien también fue su representante. En más de una ocasión, la artista contó que tuvo que empezar de cero su carrera, no solo desde el plano económico, sino también desde lo artístico, ya que él se quedó con sus canciones, dejándola sin repertorio para sus shows. Además, le bajó todo el material de YouTube. “Era mi representante y todo. Le entregué mi carrera y todo en ese momento”, se lamentó ella en diálogo con Verónica Lozano.
Pero el perjuicio no fue solo material. Leiva denunció a su expareja por amenazas y hostigamiento. “Si me llega a pasar algo, ya saben a quién buscar”, dijo y compartió un posteo bajo el título “Censura y persecución”: “Desde hace más de 7 años que Mariano Zelaya ejerce sobre mí violencia de género, violencia psicológica, violencia laboral, violencia económica, persecución, hostigamiento. Hoy, después de todo este tiempo, lo sigue haciendo, en este caso puntual censurando y dando de baja mis contenidos con argumentos insustentables”.
La Justicia ordenó una perimetral, un botón antipánico y medidas para frenar el hostigamiento y la censura digital. En paralelo, continúa el juicio por la vía civil por los contratos comerciales que firmaron cuando estaban juntos y las regalías de las canciones de esa etapa musical de Leiva.
Autógrafos como firmas de contratos

Hace cinco años estalló el conflicto entre Karina La Princesita y los hermanos Adrián (fallecido en 2025) y Pablo Serantoni, luego de que la Justicia fallara a favor de unos exempleados que iniciaron juicios laborales contra la artista. En ese momento, ella explicó que estaba a favor de los trabajadores “siempre y cuando se cobre a quien corresponde pagar y no a los que estamos ahí en el medio”. Luego agregó: “En el mejor momento de mi carrera no sabía ni cuánto salía mi show, se escondían las negociaciones y cada vez que quería escuchar no me dejaban, las liquidaciones las escribía un manager inventado por ellos atrás de una foto que yo misma compraba para firmar autógrafos a la gente. ¿De qué sociedad me están hablando? Sociedad es cuando vos tenés las facturas, sabés lo que cobrás y se reparte la plata que corresponde”.
Sobre los juicios, el productor de Pasión y exmanager de la artista dijo: “Terminamos nuestra relación societaria y hubo unos juicios laborales. La Justicia decretó que ella tiene que pagar. Lo decidió la Justicia, no nosotros”.
La ruptura entre ella y los hermanos fue en 2014 luego de diez años de relación laboral. En más de una ocasión ella aseguró que había firmado contratos entre lágrimas y hostigamiento, sin asesoramiento legal. El conflicto se dio (y por lo que tuvo que pagar el juicio de los músicos) porque en un contrato firmado en 2011 sin saberlo —según ella— se convirtió en socia en ganancias y costos. Tras su salida, los músicos quedaron desvinculados de la empresa y de ahí el reclamo dirigido hacia la cantante. Así como se dice que Rodrigo De Paul le abrió los ojos a Tini Stoessel y Wanda Nara a L-Gante, en ese momento para la artista fue crucial el apoyo de su entonces pareja, Kun Agüero.
Dueños de los sueños

“Me despedí de todas mis canciones, que eran el recordatorio de todos los sueños que cumplí”, sorprendió en marzo del año pasado La Joaqui en un posteo en sus redes sociales y continuó: “Pasaron a ser los sueños que adquirió alguien más, sacándoles el valor y poniéndoles un precio. Perdí mi canal de YouTube y, con él, obras que llevaban pedacitos de mi alma. Si hay que empezar de cero, se empieza”.
Así, sin dar nombres, la cantante y referente del RKT daba cuenta de que se había quedado sin las regalías de sus canciones y sin sus clips. El conflicto con sus exmanagers Delfina y Majo Lakatos había explotado dos años antes. En ese momento, ella anunció su retiro momentáneo de los escenarios como una estrategia para cortar lazos. Según contaron en Intrusos, la artista sufría “maltrato psicológico” y tras su “retiro” habría descubierto que las hermanas dedicadas a su representación percibían señas por shows que no se llegaron a realizar.
La Joaqui no pudo recuperar su catálogo ni su canal de YouTube. Sin embargo, logró despegar su carrera. Este año en PH en medio de su separación de Luck Ra contó que después de muchos años y de haber perdido todo (canciones y dinero) logró pagar las deudas que le habían ocasionado sus exrepresentantes, ya que también habían recibido un adelanto de la disquera por futuros trabajos. Como en casos anteriores, el daño no fue solo económico, sino también emocional, ya que según contó en el ciclo de Telefe, ella había confiado y se había entregado a quienes debían cuidarla.
Silencio y empezar de nuevo

Sin dudas, el caso más emblemático de los últimos años es el de Paulo Londra, que debido a un conflicto legal con la productora Big Ligas estuvo silenciado sin sacar canciones entre 2019 y 2022. El cordobés denunció que fue engañado a la hora de firmar un contrato, el cual le quitaba los derechos de su obra. Cada canción que realizara de ahí en más ya no sería de él y por eso, durante el período del conflicto y con una carrera creciente, decidió no lanzar nuevos temas.
En noviembre de 2021 ambas partes llegaron a un acuerdo en Miami que fue homologado por un juez. Así, “libre” desde ese momento, Londra comenzó de nuevo, firmó contrato con Warner y cuatro meses después lanzó PlanA, la primera canción de su nueva etapa. En el proceso, sus colegas, entre ellos Ed Sheeran, lo apoyaron públicamente.



