El detrás del enojo de Fito Páez en Mar del Plata: qué pasó con la seguridad y qué dijeron los responsables del show
Una fuente vinculada con la producción reconstruyó ante LA NACION el episodio que desató la furia del músico y aclaró lo que ocurrió con el público
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El enojo de Fito Páez durante su recital en Mar del Plata se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la noche del sábado y de este domingo. Desde el escenario del Estadio Polideportivo Islas Malvinas, el músico cuestionó duramente al personal de seguridad al advertir que algunos espectadores eran obligados a permanecer sentados.
Horas después, Páez volvió sobre lo ocurrido en sus redes sociales: afirmó que las formas que había visto durante el recital lo retrotrajeron a “un pasado horripilante e indeseado” y sostuvo que “la cultura represiva existe”. También remarcó que no se arrepentía de lo que había dicho sobre el escenario.
Ahora, una fuente directamente vinculada con la producción del espectáculo reconstruyó ante LA NACION cómo se vivió el episodio desde la organización y aseguró que nunca existió una indicación para impedir que el público se levantara a bailar.
Según explicó, el personal de seguridad tenía como consigna evitar que los espectadores abandonaran las localidades que habían comprado para avanzar hacia las primeras filas. “Vos podés pararte, bailar, hacer lo que quieras. Lo que no podés hacer es estar en la fila diez e irte a la fila uno”, explicó.
La fuente señaló que se trataba de un espectáculo con localidades numeradas y sectores con diferentes valores —mencionó entradas de alrededor de 120.000 pesos en las primeras ubicaciones— y que parte del trabajo del operativo consistía precisamente en evitar que quienes estaban más atrás terminaran ocupando lugares de otros espectadores.
En ese sentido, cuestionó que el conflicto se interpretara como una prohibición general para permanecer de pie. Según planteó, si la propuesta hubiese sido que todos los asistentes pudieran desplazarse libremente hacia adelante, el esquema habría sido otro: “Ponés campo parado y listo”. Con localidades numeradas, sostuvo, la seguridad debía cuidar también el lugar de quienes habían pagado por las primeras filas.
Según su reconstrucción, eso habría sido al menos parte de lo que el músico alcanzó a observar desde el escenario. “Él vio a un seguridad del costado que estaba frenando a gente que quería ir de atrás para adelante”, aseguró. “Puede decirle que no vaya para adelante, no que no se pare”, distinguió.
La fuente reconoció, sin embargo, que algunos trabajadores pudieron haber interpretado de manera equivocada esa indicación y pedido a espectadores que volvieran a sentarse. “A veces alguno puede entender que tiene que hacerlo sentar. Eso suele pasar”, explicó, y aseguró que esa conducta fue corregida durante el mismo recital. “Lo que dijimos fue: ‘Chicos, hagan su tarea sin frenar a nadie’”, recordó sobre la instrucción posterior.
También reconoció otro procedimiento que consideró incorrecto y que, según dijo, fue corregido. “Había una chica del personal que utilizaba un láser para marcar a quienes se movían de su lugar y, en algunos casos, les apuntaba a la cara. Eso se corrigió, porque muchas veces les tengo dicho al personal que contratamos nosotros que no usen el láser en la cara ni en los ojos, sobre todo con gente grande”, explicó.
La fuente sostuvo que, desde su perspectiva, no se produjo un episodio de violencia física ni una represión contra el público. “No pasó nada”, insistió al hablar del operativo, y aseguró que aquello que Páez alcanzó a ver desde el escenario no reflejaba, a su entender, la finalidad con la que estaba trabajando el personal.
Qué dijo Fito durante el recital

Durante el show, el músico manifestó públicamente su enojo. “No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente. La violencia se terminó”, expresó. Luego amplió el alcance de su reclamo: “No quiero volver a sentir los 70 otra vez en mi país, esté quien esté”. También pidió que los asistentes no se dejaran “avasallar”.
La persona consultada por LA NACION fue especialmente crítica con esa comparación. “Si lo toma y dice bien: ‘Chicos, dejen que la gente haga lo que quiera’, perfecto. Pero se fue a los 70, a las marchas, a decir que tenían cara de policías... se fue a otro lugar”, planteó.
También cuestionó que se equiparara lo sucedido con una situación represiva.“¿Qué tienen que ver los 70 con que seguridad frene a alguien? No le pegaron ni reprimieron a nadie. Para mí no fue un buen ejemplo”, agregó.
Aun así, dejó en claro que su mirada sobre ese episodio no modifica la admiración que siente por Páez. Durante la conversación lo definió repetidas veces como “un genio” y “un brillante” y destacó el nivel artístico del espectáculo. Pero, al referirse específicamente a la reacción que tuvo anoche, dijo: “Se le salió la chaveta”.
Desde antes del recital, recordó, había percibido al músico particularmente concentrado en su trabajo. Durante la prueba, sin público, lo había visto enfocado en su tarea.
La reacción del público
El episodio también generó repercusiones entre quienes asistieron al espectáculo. “A la gente no le gustó eso. Muchos me escribieron”, aseguró la fuente vinculada con la producción.
Desde la producción aseguraron que después del show recibieron distintos mensajes: por un lado, espectadores molestos con la reacción de Páez y con la interrupción del recital; por otro, personas que reclamaban que se respetaran las localidades que habían comprado y cuestionaban que asistentes de otras filas pudieran avanzar hacia sus lugares.
LA NACION accedió además al testimonio de una espectadora que estuvo presente durante el recital y que manifestó haberse sentido incómoda con la reacción de Páez. Contó que había conversado sobre lo sucedido tanto con quienes asistieron con ella como con otra persona al día siguiente y aseguró que compartían una mirada crítica sobre ese momento.
“El tipo se desubicó, se desubicó por completo”, opinó la espectadora. Pero, más allá de su valoración, explicó concretamente cómo el episodio afectó su experiencia durante el concierto: “Había una onda bárbara y la cortó. A mí me costó un montón volver a meterme en el show y volver a tener ganas de pararme y de cantar. Te juro”.
Desde la producción también señalaron que, pese al momento de tensión, el espectáculo continuó sin otros incidentes vinculados con la seguridad. La fuente calificó el recital como “excelente” y remarcó que, más allá de la discusión que se produjo sobre el escenario, el operativo continuó después de que se corrigieran las indicaciones al personal.
Páez, sin embargo, mantuvo otra lectura. En su descargo posterior al recital aclaró que la seguridad cuestionada no había sido contratada por sus representantes y ratificó su reacción: “Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre”.


