En la segunda escala de una luna de miel interminable, que comenzó en una isla privada de Belice, el hijo del magnate Donald Trump llevó a su mujer a conocer las playas del Este
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Como pareja, Eric Trump (31) y Lara Yunaska (31) tienen un timing perfecto. Después de seis años de novios y dos meses de casados –el pasado 8 de noviembre dieron el sí en una romántica ceremonia en Palm Beach–, aprendieron a adaptarse uno al otro. Así fue como, tras disfrutar de una soñada luna de miel en Belice y celebrar las fiestas en Miami, los primeros días de 2015, los newlyweds volvieron a subirse a un avión rumbo a Punta del Este. Si bien el objetivo principal del empresario, hijo del magnate Donald Trump, era poder ver los avances de la construcción de la primera Trump Tower de Latinoamérica, también deseaba pasar unos días de relax con su flamante mujer. "Vine muchas veces a Uruguay, pero siempre por pocos días. El año pasado me propuse volver con Lara para que conociera esta ciudad. Además de trabajar en el proyecto, recorrimos el puerto, fuimos a algunos restaurantes tradicionales y visitamos José Ignacio. Tuvimos una estadía increíble", contó Eric a ¡Hola! Argentina.
–Lara, ¿qué te atrapó de este viaje?
–Antes de venir ya estaba muy emocionada porque Eric me decía lo genial que era Punta del Este. Es muy linda la ciudad, la gente es muy agradable y la comida, riquísima. Además, me resulta muy divertido seguir los proyectos Trump desde el principio hasta el final. Ahora veo el gran agujero en el suelo y todas las fotos de lo que se va a venir y sé que será increíble. No puedo esperar a volver cuando el edificio esté terminado.
Eric: Fue una oportunidad perfecta. Lara es productora de televisión [trabaja en el programa Inside Edition que se transmite por el canal CBS] y siempre está con su agenda ocupada, lo mismo que yo. Pero pudimos organizarnos para viajar. El tiempo libre que tenemos lo usamos para estar tranquilos y relajados en casa, con nuestro perro Charlie.
–Con tanta vorágine, ¿cómo logran adaptarse al otro?
Eric: [Se ríe]. Cuando estoy en reuniones haciendo cuentas, dibujos, diseño de edificios, lidiando con contratos y abogados o comprando tierras, ella investiga sobre algún personaje bizarro, visita una cárcel o persigue a Kate Middleton por Nueva York. Entonces, a la noche, mientras comemos, nos contamos todo acerca de nuestros días. Creo que me volvería loco si estuviera con alguien que hiciera mi mismo trabajo. Ella es mi fuente de información cultural y de entretenimiento, sin dudas.
–¿Cómo es para vos, Lara, entrevistar a celebridades y además pertenecer a ese mundo?
–Es un poco peculiar. Siento que hay cierta gente que no puedo perseguir; la familia, por ejemplo. [Risas]. Respeto mucho a la gente con la que trabajo o entrevisto, porque entiendo también cómo es estar en su lugar. Cuando se trata de cruzar límites, yo prefiero ser muy respetuosa sobre sus vidas.
–Llevan dos meses de casados, ¿dónde fue su luna de miel?
Eric: Estuvimos en Belice, en un pequeño hotel ubicado en el Cayo Ambergris, que es una isla privada. En realidad, íbamos a ir a Africa, pero dos semanas antes de la boda Lara sufrió un accidente andando a caballo y se fracturó las muñecas. Entonces, tuvimos que cambiar el destino. Después de unos días tranquilos allí, vinimos a Uruguay y pasamos una segunda luna de miel.
–¿Cómo fue planear esa gran boda?
Eric: Mi mujer hizo un gran trabajo. Sin dudas, tuvimos nuestro mejor momento.
Lara: Hubiese sido imposible hacerlo sola. Tuve un equipo increíble con una wedding planner de ensueño, Jennifer Zabinski, y Preston Bailey se ocupó de los arreglos florales. Fue un sueño hecho realidad. Pero planear un casamiento es muy difícil porque todas tenemos en mente, desde chicas, cómo será ese gran día. Además, hay cuestiones como a quiénes invitar y a quiénes no, pero sin ofender a nadie… Eric me escuchó quejar sobre ciertos temas durante un año, pero después sucedieron cosas muy lindas. Nuestro casamiento fue perfecto.
–¿Les gustaría tener hijos?
Lara: Claro, pero, por ahora, nos gustaría disfrutar de nuestro matrimonio. Traer muchos hijos al mundo sería lo mejor de nuestra vida.
Eric: Es una fantasía, nos encantaría tener muchos hijos, pero por ahora preferimos seguir de luna de miel. Mi hermano Donald Jr. tiene cinco hijos, y mi hermana Ivanka, dos. Yo disfruto mucho de ver crecer a mis sobrinos. Los Trump somos muy familieros y siempre tenemos la idea de pasar nuestros proyectos de padres a hijos.
Texto: Paula Galloni
Fotos: Matías Salgado
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