Jesse Bongiovi, el artífice del último éxito de Jon Bon Jovi: “Ser padre me hizo apreciar más lo que hizo por nosotros”
El empresario tenía 21 años cuando una broma familiar alrededor de una copa de vino acabó convirtiéndose en un gran negocio
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Últimamente, no hay duda de que la vida sonríe a los Bongiovi. Mientras Jon Bon Jovi concluía este mes de septiembre en Londres, en el mítico Wembley Stadium y ante más de 90.000 personas, su triunfal gira de regreso a los escenarios, su hijo Jake, casado con Millie Bobbie Brown, anunciaba que había sido padre por segunda vez. Y Jesse, que lanzó junto a su padre el vino Hampton Water en 2018, cosecha los éxitos de su trabajo con una empresa que no deja de crecer. ¿Nepo baby? Su historia demuestra que no.
Es 9 de septiembre y el Wembley enloquece con las canciones más famosas de Bon Jovi. Miles de personas cantan a pleno pulmón “Livin’ on a Prayer” o “It’s My Life”. La banda, en la que todos superan los 60 años, demuestra que el rock no solo es una cosa de jóvenes. Entre el público, eso sí, hay gente de todas las edades. La mayoría con la correspondiente camiseta de Bon Jovi. Algunos con la gorra que se vende como churros en los puestos de merchandising, y entre todos ellos llama la atención Jesse Bongiovi, de 31 años, que no se ha perdido ni uno de los 14 conciertos de esta última gira, “Forever Tour”. Él luce orgulloso una gorra rosa con el nombre del vino que lanzó junto a su padre, Hampton Water, que destaca entre el resto. Pero no va en calidad de fan, aunque lo sea y lo demuestre con cada canción, y tampoco de hijo: lo hace como socio y —¡ojo al dato!— patrocinador del tour.
Una broma que se convirtió en negocio
Corría el año 2016 cuando, estando con su familia en su casa de verano de los Hamptons, se le ocurrió la idea de hacer un vino rosado que invitase al público americano a elegirlo, y le propuso a su padre hacerlo juntos. Todo había empezado como una pequeña broma de familia: sus padres bebían tanto rosé durante sus estancias en los Hamptons que Jesse empezó a llamarlo Hampton water (agua de los Hamptons). Pero la cosa pronto se puso seria: “Cuando le conté la idea, mi padre me respondió que le presentase un plan de negocio. Así que volví a la universidad, donde estaba estudiando Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales con un minor en Empresariales, y lo preparé”, explicó Jesse en declaraciones al diario español El País. El resto, como se suele decir, es historia.
El vino salió finalmente al mercado en 2018, de la mano del bodeguero francés Gérard Bertrand, con el que dieron por casualidad. Bertrand no solo les enseñó todo lo que hacía falta del mundo del vino, sino que los ayudó a dar vida a uno que ha obtenido todos los grandes reconocimientos del sector. El mismo año de su lanzamiento, Hampton Water entró en la lista de los 100 mejores vinos del mundo de Wine Spectator, siendo el rosado mejor situado, y desde entonces no ha dejado de aparecer en los rankings de los principales medios especializados. Hoy, además, Bertrand es uno de los mejores amigos de la familia.
“Tuvimos muy claro, desde el principio, que no podía ser un vino mediocre, un vino de una celebrity más. Por eso quisimos ir al sur de Francia y pasar tiempo allí con Gérard y hacerlo lo mejor posible”, recuerda Jesse. “Yo sabía que el diseño sería muy importante, porque lo veía: veía a gente abrumada en las tiendas, en las que puede haber 5000 referencias, y cientos de rosés, eligiendo la botella con el nombre o la estética más atractiva. Pero eso haría que lo compraran una vez; el vino, sin embargo, es lo que haría que los clientes repitieran una y otra vez”, continúa el empresario.
Parece que lo lograron, pues hoy es el rosado mejor vendido en los Estados Unidos, se vende en más de 60 países y se encuentra en plena expansión europea, siendo uno de los vinos franceses con mayor crecimiento año a año. “Quisimos acercar el universo del vino a los jóvenes, hacer que pudiesen entrar en una tienda o elegir una botella de la carta de un restaurante sin sentirse intimidados”, resume Jesse. Y no solo eso: este año han presentado una edición limitada de su botella diseñada por la artista Mary Ball, su primer espumoso, y además han dado vida a Lily Pond, una incubadora para nuevas firmas de bebidas espirituosas.
Un reto que seguro alentó a Jon Bon Jovi durante los años en los que tuvo que alejarse de los escenarios por un problema en las cuerdas vocales. “Le operaron hace cuatro años y desde entonces ha seguido una rehabilitación muy dura. Pero él es muy determinado. Nadie se imagina todo el trabajo que ha tenido que hacer para volver a subirse a un escenario... Y todo ello mientras hacíamos crecer una marca juntos. Estoy muy orgulloso de él”, asegura su hijo. Se nota que no lo dice por decir.
“Más que celos, hay preocupación...”
Ha acompañado a su padre durante toda la gira y lo ha hecho, además, con su primera hija, una niña de 10 meses que se ha convertido en una de las grandes alegrías de su abuelo. “Ser padre me ha hecho apreciar aún más todo lo que mi padre hizo por nosotros. Ahora entiendo esa motivación extra que te da tener una familia, pero también lo duro que tuvo que ser para él pasar tanto tiempo fuera”, reconoce. El segundo de los cuatro hijos del cantante nació en 1995, cuando Bon Jovi atravesaba uno de los momentos álgidos de su carrera y ofreció tres conciertos ya míticos en Wembley. Volver al mismo lugar 31 años después, esta vez con su hijo y su nieta como testigos, cerraba de alguna manera el círculo.
Mientras, el vino ha terminado por dar a padre e hijo una relación nueva: la de socios. Jesse comenta, entre risas, que no ha provocado celos entre sus tres hermanos, Stephanie (33 años), Jake (24) y Romeo (22): “Más que celos, hay preocupación. Cada vez que nos llaman, estamos reunidos en un bar y empiezan a pensar que eso ya no es trabajo...”. Pero reconoce que hay una pequeña diferencia. “Ninguno de ellos recibe llamadas a las cuatro de la madrugada porque a mi padre se le acaba de ocurrir una gran idea”, apunta. Cosas de socios. Y quizá también de familia. “Cualquiera que haya tenido una carrera de éxito durante más de 40 años, sea en lo que sea, tiene que saber algo de negocios, ¿no?”, plantea. A juzgar por los resultados, parece que Jesse Bongiovi también ha aprendido unas cuantas cosas por el camino.



