Kate Winslet se arrepiente de haber trabajado con Roman Polanski y Woody Allen

Kate Winslet aseguró que ya no volverá a trabajar con Woody Allen y Roman Polanski
Kate Winslet aseguró que ya no volverá a trabajar con Woody Allen y Roman Polanski Fuente: AFP - Crédito: Archivo
Marcelo Stiletano
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11 de septiembre de 2020  • 14:36

"¿Qué c.... estaba haciendo cuando trabajaba con Woody Allen y Roman Polanski? Es impensable para mí ahora entender cómo esos dos hombres fueron llevados en andas durante tanto tiempo por la industria del cine. Es algo muy vergonzoso. Y tengo que asumir la responsabilidad de haber hecho películas para los dos. Yo no puedo retroceder el reloj. Estoy tratando de asumir las cosas. ¿Pero qué hacemos si no somos capaces de expresar con sinceridad estas cosas?".

Kate Winslet hizo este ejercicio público de arrepentimiento en una larga entrevista con el mensuario Vanity Fair, pocos días antes del estreno mundial en el Festival de Cine de Toronto de Ammonite, su nueva película, dirigida por Francis Lee. Allí, su personaje y el de Saoirse Ronan mantienen un apasionado romance lésbico en la Inglaterra de 1840. Aun en la incertidumbre de este tiempo de pandemia, las primeras expectativas están dirigidas a que Winslet y Ronan regresarán con esta nueva aparición en el cine a un lugar que ya conocen: como protagonistas potenciales de la próxima temporada de premios de Hollywood.

Winslet formó parte del cuarteto central de intérpretes de la versión cinematográfica de la obra teatral Un dios salvaje (Carnage), dirigida en 2011 por Polanski. Y en 2017 se lució como gran protagonista de La rueda de la maravilla (Wonder Wheel), una de las películas más recientes de Allen. Después de estas declaraciones queda más que claro que no volverá a trabajar con ninguno de ellos.

Cambios postpandemia

La actriz reconoció que la pandemia ya está provocando cambios significativos en la industria de Hollywood, aunque no quiso arriesgar cuán lejos podría llegar ese nuevo estado de cosas. Usó como ejemplo el modo en que llevó adelante el reportaje, por Zoom, desde su casa. "Me encanta no meterme en esos malditos vestidos y esos malditos zapatos. Siempre me duele mucho el dinero que se desperdicia en esos grandes operativos promocionales: periodistas y actores que viajan, escuadrones glamorosos por todas partes. ¿Por qué diablos es tan importante? Si me importara como me veo, entonces me habría maquillado para esta conversación. Todo ese alboroto y ese dinero desperdiciado podría destinarse a hacer películas más independientes. ¡O a construir aulas!", señaló.

En esta línea, anticipó que pondrá su granito de arena cuando se recupere cierta normalidad: "Si alguna de las prohibiciones se levantan pronto y llegan pedidos para que viaje, ¿podrán disculparse y decir que no lo voy a hacer porque tantos viajes en avión son un desperdicio? Es espantoso. Una persona sólo puede soportar estas cosas hasta cierto punto antes de que su moral sea la que se ponga en juego. No hace falta bombear biocombustibles a un mundo hermoso que se está desvaneciendo".

No me gusta tener que apretar mi cuerpo de madre en un vestido de alfombra roja que nunca volveré a usar

Lo mismo dijo del futuro que imagina para ella en el caso de las ceremonias de entrega de premios. Definió toda la situación como muy estresante. "No me gusta tener que apretar mi cuerpo de madre con hijos en edad escolar en un vestido de alfombra roja que nunca volveré a usar. Hay increíbles artistas que hacen esta ropa maravillosa, pero se gasta mucho dinero y muchas horas de estrés para esto. Ya lo tengo decidido: voy a repetir vestidos en los próximos premios, si me tocan", afirmó.

A punto de cumplir 45 años y con tres hijos, Winslet se embarcó en un proyecto como Ammonite que se filmó a poca distancia del lugar en el que reside en Inglaterra junto a su familia, lo que le permitió según propia confesión organizar el rodaje de otra manera, más personal y menos dependiente. Contó que ella misma fue y vino de los sets de filmación manejando su propio automóvil, no quiso asistentes personales y prefirió que su personaje apareciera el mayor tiempo posible al natural, casi sin agregados de maquillaje.

Y a la vez reaccionó con cierto enojo por lo que definió como trato diferencial por parte de los medios cuando se trata de abordar a una actriz que interpreta una historia de amor homosexual. "¿Por qué pasa eso? -se preguntó-. ¿Por qué en los romances entre personas del mismo sexo la línea de preguntas tiene que pasar tan rápido al tema de las escenas íntimas? Nunca me han hecho el mismo nivel de preguntas cuando hice películas con escenas similares con hombres. Tuve en el pasado personajes que mantenían intimidad con otras mujeres. Lo hice en Criaturas celestiales, mi debut en el cine. También en Humo sagrado. Y ahora, con Ammonite, recuerdo lo sorprendida y ofendida que me sentí cada vez que querían saber cómo fue besar a una chica. De todas las preguntas que me podían haber hecho siempre surgía esa. ¿Por qué?".

Finalmente, Winslet dijo que a partir de su personaje de Ammonite empezó a entender mucho más profundamente el significado de iniciativas como el movimiento #MeToo. "Me hizo tomar conciencia de que había que honrar todo lo que las mujeres quieren expresar por sí mismas en una película y cómo realmente queremos que nos representen, independientemente de nuestra orientación sexual", concluyó.

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