En Brooklyn, la periodista argentina y el multimillonario de origen colombiano celebraron su segunda boda. Un año y medio después de haberse casado por Civil en secreto, revalidaron su amor ante ochocientos invitados
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En año y medio después de haberse casado en secreto en Manhattan –la ciudad donde se conocieron–, Julio Santo Domingo III (31) y Nieves Zuberbühler (28) sellaron su amor con una boda religiosa, excéntrica ¡y terrorífica! Fue el sábado 29, al atardecer, cuando el heredero de una de las fortunas más grandes de Latinoamérica (su riqueza personal fue valuada por Forbes este año en 2400 millones de dólares) y la periodista y socialité argentina que lo conquistó en 2014 volvieron a decir “sí, quiero” en el altar. Los ochocientos invitados llegaron desde distintos puntos del mundo para presenciar la ceremonia y la fiesta –definida por muchos como “inolvidable por lo mágica y espectacular”– que transformó Pioneer Works, un exclusivo centro cultural, en una tierra de fantasía. Los ambientadores se inspiraron en las adaptaciones cinematográficas de Alicia en el país de las maravillas y Charlie y la fábrica de chocolate. El segundo casamiento de Nieves y Julito (como lo llaman) fue según el rito católico apostólico romano tradicional, aunque disfrazados.
PROTAGONISTAS DE UNA BODA FABULOSA

Julio Mario Santo Domingo III (31) nació en Arizona, en mayo de 1985. Es hijo de Julio Mario Santo Domingo Jr. y de la socialité brasileña Vera Rechulski y, al igual que su hermana Tatiana, la mujer de Andrea Casiraghi, fue educado en Suiza, en el École Internationale de Ginebra, y, después, se graduó en Historia del Arte en la Universidad de Boston. Desde 2008, cuando fundó Sheik ’N’ Beik –una comunidad que organiza fiestas y que se extendió a Río de Janeiro, Beirut, Londres, París, Barcelona, Miami, Bogotá y Los Ángeles– se convirtió en un reconocido DJ que “pincha” discos en los mejores eventos de Europa.
Multimillonario, tras la muerte de su abuelo, Julio Santo Domingo –el fundador del imperio familiar–, compartió con su hermana los 3800 millones que le correspondían a su padre, Julio Santo Domingo Junior, quien murió de cáncer en 2009.
Por su parte, la novia, Nieves Zuberbühler (28), es la menor de cinco hermanos. Hija de Marina Blaquier e Ignacio “Iñaki” Zuberbühler, heredó la elegancia de su abuela, Malena Nelson Hunter de Blaquier. Estudió periodismo en la Universidad Austral, donde fue Medalla de Oro al Mejor Promedio, e hizo un Master of Arts in International Relations and Journalism en la Universidad de Nueva York. Trabaja como productora periodística en el programa 60 Minutes de la cadena CBS, por el que ganó un Emmy, que compartió con Shari Finkelstein y Bob Shattuck en el rubro Outstanding Investigative Journalism in a News Magazine.
Nieves y Julio se conocieron en Nueva York, a mediados de 2014 (la celestina fue Concepción Cochrane Blaquier, amiga de Tatiana Santo Domingo y prima de Nieves). Él era uno de los solteros “de oro” de Manhattan y ella acababa de divorciarse del economista argentino Manuel Maximino. El flechazo fue fulminante y en abril de 2015 pasaron en secreto por el Registro Civil y se convirtieron en marido y mujer.
AL ALTAR, CON UN TWIST

Oficiada por el sacerdote argentino Carlos Barreiro, quien viajó especialmente para casar a los novios, la boda religiosa siguió los preceptos de la Iglesia católica. Amigo de las familias Zuberbühler y Blaquier desde hace muchos años, Nieves y Julio eligieron al mismo sacerdote que la bautizó y le dio la primera comunión a ella. La iglesia elegida por los novios fue Visitation of the Blessed Virgin Mary de Red Hook, Brooklyn, que, al igual que los invitados y el novio, se vistió de Halloween.
Como un príncipe victoriano –con un traje que le hizo a medida el sastre de la Ópera de París–, Julio entró a la iglesia del brazo de su madre, Vera, y los siguieron la madre de la novia, Marina, con Andrea Casiraghi. Minutos después, Nieves caminó al altar de la mano de su padre, Iñaki, y subyugó a todos con su belleza y frescura. Parecía una heroína de cuento de hadas con un espectacular traje, firmado por Brandon Maxwell, el diseñador de Lady Gaga.
“Nieves estaba feliz de que sus hermanos, sus primos y sus sobrinos la acompañaran en su gran día. Estaba bellísima y fue la única que pudo opacar lo espectacular y fastuoso de la fiesta”, dijo alguien de su círculo íntimo. “Entrar a la iglesia y ver a todos los invitados disfrazados fue imponente. Creo que no existió un casamiento tan disparatado y emocionante como el de Nieves y Julio”, agregó una amiga que evitó decir su nombre.
Aunque no hubo padrinos de boda en el sentido tradicional, Marina e Inés Peralta Ramos, hermanas de la novia (hijas de Marina Blaquier y su primer marido, Raúl Peralta Ramos), y Andrés y Alejandro Santo Domingo, los tíos de Julio (hijos del abuelo del novio con su segunda mujer, Beatrice Dávila), ocuparon esos roles. Ignacio Zuberbühler, hermano de la novia (hijo de “Iñaki” Zuberbühler y su primera mujer, Clara María Alberdi), y Tatiana Santo Domingo leyeron pasajes de la Biblia; al tiempo que Marcela Zuberbühler, la hermana mayor de Nieves, fue protagonista de uno de los momentos más emotivos que concluyó con la lectura de una intención en la que pidió que se volviera a recuperar el verdadero sentido del matrimonio.
UN “PADRE ESPIRITUAL” PARA JULIO
Según pudo saber ¡Hola! Argentina, el padre Carlos no sólo casó a Mr. & Mrs. Santo Domingo, sino que también les dio el curso prematrimonial en Santo Domingo de Guzmán, su parroquia de Acassuso, donde Julio, además, hizo la catequesis para confirmarse. “Conocí a Julio el año pasado, en Nueva York. Me recibieron con Nieves en el departamento de él y comimos en un ambiente de cariño y de amabilidad total”, le confió el sacerdote a ¡Hola! “Vinieron a visitarme a fines del año pasado e hicieron el curso prematrimonial conmigo. Como en Estados Unidos y en Europa es obligatorio estar confirmado para recibir el sacramento del matrimonio, Julio se preparó con una catequista de mi parroquia y se confirmó, tiempo después, en la misma iglesia en la que los casé”, continuó. Y dijo de Julio: “Es una persona brillante, dueña de una sensibilidad impactante. Como Nieves, ahora Julio también es mi hijo espiritual”.
UN FESTEJO “DE TERROR”
Tras el enlace religioso, que fue musicalizado con canciones gospel y tangos de Astor Piazzolla, además del clásico “Ave María”, los recién casados y sus invitados marcharon en procesión hacia una fiesta “terrorífica” en el venue que alquilaron a tres cuadras de la iglesia y que fue ambientado sin reparar en gastos.
Entre las distintas estaciones de comida –con ostras y delicias del mar y deliciosos acompañamientos– coristas, enanos y bailarinas a gogó entretenían a los guests, ávidos de sacarse selfies en ese bosque encantado que imaginaron Julio y Nieves. No hubo torta de bodas ni vals; tampoco la novia lanzó el ramo. Julio y Nieves subieron a un escenario y bailaron por primera vez como marido y mujer.
El lunes siguiente no los encontró en una remota playa paradisíaca, ya que Madame Santo Domingo debía retomar su trabajo en CBS. La fantasía y el hechizo habían llegado a su fin.
- Texto: María Güiraldes
- Fotos: Getty Images
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