La modelo, en pareja con el abogado Cristián Cúneo Libarona, en una charla íntima
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Dicen que todas las mujeres son iguales: cuando están enamoradas, les cambia la mirada, la energía que transmiten y la actitud. Luli Fernández (24) es un claro ejemplo. Atrás quedó la dolorosa separación del futbolista de Boca Juniors Pablo Mouche (24), con quien estuvo de novia durante tres años. Hoy, la vida la reencontró con el amor. Desde hace tres meses está en pareja con el abogado Cristián Cúneo Libarona, dieciocho años mayor que ella. Y, lejos de resguardarse, se anima a detallarle a ¡Hola! Argentina los comienzos de esta relación en la que apuesta a todo. "Soy aterradoramente soñadora en lo que respecta a armar una familia. Y el que está a mi lado tiene que tener las mismas ganas que yo. Si no, sigo por otro rumbo", confiesa.
–¡Estás enamoradísima!
–¡Sí! En el aspecto personal me encanta planificar. Sé que quiero tener hijos de joven, casarme y formar una familia. Si un hombre se asusta porque digo que me quiero casar y ser madre, habla de una inmadurez muy grande. Con Cristián estamos recién empezando, pero creo que es imposible no proyectar. De todos modos, tengo la suerte de que ya es padre de cuatro. Si yo no me asusté, él tampoco. [Se ríe.]
–¿Te costó acostumbrarte a su rol de padre?
–Me encanta. Además, es muy ubicado, lógico, muy buen papá y su prioridad son sus hijos, como debe ser. Me pasa como con el tema de nuestra diferencia de edad: no lo vivo como algo aterrador.
–¿Hubieses preferido esperar un poco para hacer público tu noviazgo?
–Sí, porque me había separado hacía sólo dos meses y prefería no contarlo hasta que la relación madurara. Pero Cristián me presentó formalmente en un casamiento al poco tiempo de estar juntos y, desde entonces, mucha gente se enteró.

–Apostó con todo.
–Es un genio y un caballero. Creo que las mujeres estamos mal acostumbradas. A veces parece que estamos rogando que nos den un lugar. No tiene que ser así. Tenemos que lograr que el hombre nos tome en serio desde el momento uno.
–¿Cómo se conocieron?
–Mi mamá [Roxana] tuvo un problema laboral y nos recomendaron asesorarnos con el estudio Cúneo Libarona, donde trabaja mi novio con su hermano Rafael y otros abogados. La acompañé a la reunión que íbamos a tener con Rafa. Pero vino Cristián. Cuando entró, me llamó la atención porque es un morocho de un metro noventa, espléndido. Yo me sentía mal, tenía ojeras y estaba desarreglada. Aunque no estaba en plan de conquista, lo primero que noté fue que no tenía alianza. Fue instintivo. Después de la reunión, me llevé una tarjeta de él y le escribí un mail de agradecimiento. Desde entonces nos empezamos a mandar correos, me invitó a comer, salimos y nos terminamos enamorando.
–¿Qué es lo que más te gustó de él?
–Cristián me genera mucha admiración como profesional, como papá, como hombre. Además, me encanta físicamente, somos de hablar mucho, es muy inteligente y me cuida como nadie.
–El tenía el beneficio de conocerte.
–En realidad, no sabía quién era. No está prendido ni a la tele ni a las revistas, así que fue como empezar de cero. A veces, cuando trabajás de esto, no sabés si el hombre que te quiere conquistar lo hace porque le interesás como mujer o porque busca un trofeo. No fue el caso, lo noté enseguida.
–Cuando te separaste de Pablo se dijo que hubo terceros en discordia. ¿Cómo sobreviviste a las especulaciones?
–Siempre es doloroso separarse. Y, cuando se habla y se dicen cosas feas, aumenta el dolor. Nos quisimos y respetamos mucho y es así hasta el día de hoy. Por suerte, todo lo que se dijo sabemos que es mentira.
–¿Hubo alguna razón puntual por la cual decidieron ponerle fin al vínculo?
–Es como la mayoría de las relaciones que se terminan: empezás a estar mal, y por respeto, para que no termine todo horrible, decidís cortarla. Pero duele y cuesta tomar la determinación. Lo que sucedió después de separarme me hizo ver que las decisiones tomadas fueron las correctas.

–¿Volviste a hablar con tu ex?
–Nunca más. Creo que toda relación, cuando fue tan seria, tiene que culminar de raíz. Nosotros tuvimos muchas idas y vueltas y es difícil rehacer tu vida si seguís en contacto. Pese a tener un carácter fuerte, siempre terminé muy bien con mis ex parejas, porque no levanto la voz ni discuto, y así obligo a dialogar.
–Pese a tu juventud, se te nota muy segura en tus decisiones.
–A Cristián le digo que tiene mi mejor versión. Siento que estoy plantada de otra manera. Creo que estoy en el momento más maduro de mi vida para encarar una relación seria. Y no me arrepiento de nada de lo que viví, todo es aprendizaje. Además, me ayuda la terapia, que hago desde hace mucho tiempo, y soy muy creyente. Mi actitud tiene que ver con que ahora veo que las cosas importantes son pocas, que nadie muere de amor y que de todo uno se repone. Las personas que están a mi lado son representativas de un momento, que ojalá se extienda de por vida, pero, independientemente de eso, yo tengo que estar fuerte por mí misma. No puedo depender de nadie para ser feliz.
–Entonces no es casual que uno de tus cinco tatuajes diga "choose happiness" (elegí la felicidad)…
–Me lo hice el día que me separé de Pablo. Elegir ser feliz iba de la mano con el momento que vivía. Hay que dar vuelta la página, ir para adelante y optar por la felicidad.
Texto: Paula Galloni
Fotos: Sebastián Arpesella
Producción: Georgina Colzani
Maquillaje: Juan Manuel Cativa, para Mala Peluqueria
Peinado: Ricky Lacco con productos TIGI
Agradecimientos: Aura Suites Hotel Boutique ( www.aurasuites.com.ar ), Wanama, De la Ostia, Ricky Sarkany,
Vevu y Debbie Mc donald
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