Murió el actor y cantautor Horacio Fontova, a los 73 años

Horacio Fontova.
Horacio Fontova. Fuente: Archivo - Crédito: Victoria Gesualdi / AFV
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20 de abril de 2020  • 20:16

A los 73 años murió el músico y actor Horacio Fontova. Según pudo saber LA NACION, su fallecimiento se produjo esta mañana en el Sanatorio Finochietto de la ciudad de Buenos Aires, donde se encontraba luchando contra una larga enfermedad.

"Lamentamos informar el fallecimiento de nuestro querido compañero Horacio 'El Negro' Fontova, después de pelear durante años, como el guerrero que siempre fue, con una enfermedad", publicaron desde la cuenta de Instagram del Instituto Nacional de la Música. Y agregaron: "Para el INAMU es tremendamente doloroso despedir a nuestro hermano y compañero de tantas luchas y alegrías. Nunca vamos a terminar de agradecerte tanto compromiso con la música y con las causas justas y nobles".

La Asociación Argentina de Actores también despidió al artista: "Músico y actor de extensa trayectoria, con un fuerte compromiso con causas sociales, culturales y de derechos humanos".

Fontova, un creativo incansable

Nacido el 30 de octubre de 1946, Fontova fue guitarrista, dibujante, compositor, cantante y actor de una personalidad única. A lo largo de su extensa trayectoria lideró diversas agrupaciones de humor y rock latino, se sumó a propuestas teatrales, participó de recordados programas de televisión y hasta trabajó con los Les Luthiers. Era un creativo incansable.

A comienzos de la década del 70, participó de la tribu que llevó a escena la versión local de la comedia musical Hair, en la que compartía escena junto a Susan Ferrer, Mirta Busnelli, Valeria Lynch y Rubén Rada. A ese polémico espectáculo le continuó Jesucristo Superstar. Al poco tiempo formó Fontova Trío junto a Carlos Mazzanti en bajo y coros, y Fena Della Maggiora en percusión y voces. Editaron el primer disco en 1982, con el hit "Me tenés podrido", que sonó fuerte en las radios de un lado y del otro del Río de la Plata.

Horacio Fontova junto a Sandra Mihanovich - "Me contaron que bajo el asfalto"

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Con la incorporación de Daniel Melingo en vientos, editaron la segunda placa que llamaron Rosita (1983), pero al poco tiempo disolvió al trío para formar Los Sobrinos, con Alejandro Donés (teclados), Ricardo Olarte (percusión), Raúl Pugach (bajo) y Eduardo Rodríguez (percusión y batería). El quinteto se volcó a melodías pegadizas y bailables con letras irónicas, como por ejemplo, "Los hermanos Pinzones", que incluyeron en su primer disco. Creador multifacético, en 1985 ideó un show junto al músico uruguayo Leo Maslíah, titulado Bienvenidos a la Argentina. En 1987 con Rubén Rada hicieron un ciclo de conciertos en el Teatro Odeón que llamaron Oscura Pareja. Al año siguiente presentó en el Estadio Obras su sexto disco Fontova Presidente con la banda Fontova y sus sobrinos.

Horacio Fontova junto a Jorge Ginzburg y Adolfo Castello
Horacio Fontova junto a Jorge Ginzburg y Adolfo Castello Fuente: Archivo

El "Negro" Fontova, como se lo conocía aunque su verdadero nombre era Horacio Héctor González, se dedicó también al humor televisivo, en un recordado dúo junto a Jorge Guinzburg en el programa Peor es nada. Para ese exitoso ciclo compuso a Sonia Braguetti, personaje que le significó la obtención de un premio Martín Fierro.

Fragmento de Horacio Fontova en el programa humorístico Peor es nada

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Además, en su amplia paleta creativa, en 1995 reemplazó a Daniel Rabinovich, integrante de Les Luthiers, en la gira por España del grupo cuando presentaron Grandes hitos. Dos años después, y resultado de su tránsito junto a ese grupo, se volcó hacia un humor más delicado por fuera de su trabajo con Guinzburg. El resultado de esa búsqueda fue el programa Delicatessen, que se emitió en Canal 9. "Mi modelo ideal es Tato Bores. Ese personaje, que era una especie de navegante intersketches.Y es difícil porque estoy tratando de sacar toda la maqueta que puede haber en mí, en cuanto personajes. Para mí, lo más fácil es lo guarango. Pero no es lo único que me gusta, mi gusto no se limita a eso. Ahora quiero recurrir a lo más fino que hay en mí para hacer un humor más delicado. Eso no desecha el absurdo, pero me parece una buena oportunidad para desarrollar más la insinuación. Ahora quiero acercarme al humor que más me gusta: a Chaplin, a Buster Keaton. Quizás, el cambio viene de trabajar un mes y medio con Les Luthiers...", confesaba en un reportaje publicado en LA NACION.

En 2002 regresó a la música apelando a sonidos más crudos y menos festivos y dos años después, editó su noveno álbum Fontova 2004 - Negro, que incluye temas de su autoría y una sección folclórica, con "Zamba de la Toldería", "Del mote" y "Vamos a la zafra". Lo presentó en el Teatro Alvear junto a un grupo de invitado de lujo: Lito Vitale, León Gieco, Skay Beilinson, Liliana Herrero, Peteco Carabajal, Liliana Vitale, Martín Bianchedi, Gerardo Gardelín, Richard Nant, Hugo Newman, Daniel Melingo y Esteban Morgado. En 2005 obtuvo el premio Carlos Gardel en el rubro mejor álbum artista canción testimonial.

Horacio Fontova junto a Jean Francois Casanovas.
Horacio Fontova junto a Jean Francois Casanovas. Fuente: Archivo - Crédito: Mariana Araujo / La Nación

Trabajador incansable, en la temporada de 2004 se dio el gusto de unificar su pasión por el teatro, la música lírica, el canto y el humor protagonizando la zarzuela La Corte de Faraón, en donde interpretó al personaje del "Casto José", labor por la cual fue nominado a los premios ACE. También actuó en las obras de teatro Porteños, Malos hábitos y Orquesta de Señoritas, junto a Jean François Casanovas y Gabriel Goity, entre otros.

En cine protagonizó El regreso de Peter Cascada, la comedia dramática de Néstor Montalbano, director de cámaras del ciclo televisivo Todo x 2 pesos y formó parte de los elencos de La Peste, Adiós querida luna y ¿De quién es el portaligas?, entre otros trabajos en la pantalla grande. En radio condujo junto a Pedro Saborido y a Coco Sily participó del programa Código de Barras, en Radio La Red.

Horacio Fontova distinguido como personalidad destacada de la Cultura

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"Mi tío Cucurucho fue un Señor Gay, con mayúsculas, un dandy que vendió su residencia y abandonó a su valet para venirse a vivir con mi vieja y conmigo cuando mi viejo se fue de casa. Había pasado un año de la muerte de mi tío y me tocó a mí ser el testigo familiar para la cremación. No sé por qué en casa siempre terminé haciéndome responsable del tema de la muerte. Me acuerdo de que fui de madrugada al cementerio de la Chacarita con un tipo, con una carretilla y una pala, a exhumar el cadáver. Sé que suena truculento, pero para mí es un recuerdo bárbaro. Mi tío había sido enterrado con un anillo que siempre usaba. Se lo saqué del dedo que ya era solamente un hueso y me lo puse. Nunca dejé de usarlo. Después, me dieron las cenizas y se me ocurrió esparcirlas en el lugar que yo más quería de Buenos Aires. Como mi locura son los aviones, mi lugar preferido es una de las puntas del Aeroparque. Fui hasta allá, a la Costanera y tiré las cenizas al río. Entonces, ¿sabés qué pasó? Vino un viento y me las trajo todas de vuelta. Tenía cenizas de mi tío Cucurucho hasta en el bigote". La historia podrá ser real, o no (poco importa ahora). La contó Horacio Fontova sentado un un coche junto a María Fiorentino para el primer envío de un programa llamado Trip. Ese tono de humor siempre lo acompañó.

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