
Oscar González Oro: la vida que eligió en Punta del Este, sus amores y una serie de mensajes inquietantes
El conductor murió este viernes a los 74 años en Uruguay, en donde había decidido instalarse durante la pandemia
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Oscar González Oro había elegido en 2020 Punta del Este para empezar de nuevo. Allí murió este viernes, a los 74 años. El hombre que durante décadas había organizado sus días alrededor de la radio buscó en Uruguay una vida con menos horarios, tiempo para sus afectos y la posibilidad de decidir por sí mismo qué hacer con los años que venían.
“El 17 de agosto de 2020 llegué a Punta del Este y nunca más volví”, le contó a LA NACION en 2022. Había dejado su casa de San Isidro, tramitado la residencia uruguaya y anunciado al aire su despedida de la rutina diaria. La cuarentena, el desgaste de escuchar cada día los problemas de sus oyentes y la muerte de varios amigos habían pesado en esa decisión. A la distancia, sin embargo, no cortó del todo el vínculo con su oficio: hizo entrevistas desde su casa y volvió ocasionalmente a la radio y a la televisión.
En una entrevista de 2023 con LA NACION, recibió a la periodista Flavia Fernández en su casa de El Chorro, cerca de Punta del Este. Habló del placer de no tener horarios y de los viajes a Europa para ver a Agustín y Pablo, sus hijos. También de sus amigos, a quienes prefería reunir en encuentros pequeños. “Uruguay es mi lugar preferido para vivir; si me sorprende la muerte acá, bienvenida”, había dicho un año antes.
Sus últimos amores
Si bien siempre se había mostrado muy reservado sobre su vida privada, en 2016 había hecho pública su relación con el periodista uruguayo Pablo “Tato” Cabrera. Fue una decisión personal que explicó entonces como una declaración de amor: quería mostrar a la persona que lo había acompañado en momentos buenos y difíciles. “Tato es una persona que en los últimos dos años y medio de mi vida ha estado a mi lado, en las buenas y en las malas, en las alegrías y las tristezas. Me parece que también merecía tener cara. Mis amigos lo conocen, lo quieren, la familia que me rodea lo ama. Por lo tanto, faltaba esto y lo hice”, había expresado en esa oportunidad.

En febrero de 2019, presentó públicamente al actor y productor de teatro Mauro Javier Francisco, a quien llamaban “Panchito”. Aunque al principio pareció que la pareja tenía muchos planes a futuro, en julio de ese mismo año se separaron. Tras un tiempo solo, se conoció su vínculo con Guillermo D’Anna y con el analista de sistemas Julio Guitart, de quien se separó para luego reconciliarse en 2021: “Prefiero malo conocido que bueno por conocer”.
“Me pasa que se me acercan por interés; eso sí me hace daño. Yo quiero que quieran al tipo que soy, no al personaje que inventé. Yo no desconfío, pero si descubro la primera mentira, ahí se acabó todo, pero quiero confiar en la gente en todo sentido”, le aseguró durante una charla a Catalina Dlugi para La Once Diez.

Ya más instalado en Uruguay, su manera de hablar del amor había cambiado. En 2022 afirmó a LA NACION que no tenía pareja desde su llegada y había pedido que dejaran de atribuirle romances cada vez que aparecía en una foto con un amigo. “¡Déjenme tener amigos!”, reclamó. Un año después se mostró con Diego, con quien compartía su casa, como alguien que lo cuidaba y a quien quería profundamente. Se ocupó de aclarar que eran amigos, no pareja. También contó que Sergio, una expareja, se había convertido en uno de sus hombres de mayor confianza.
Las publicaciones que generaron inquietud

Instagram se convirtió en uno de sus canales de contacto con el público tras alejarse de la radio. Allí compartía opiniones, recuerdos y reflexiones. Algunas publicaciones despertaron preocupación. En febrero de 2021 escribió que la soledad lo agobiaba y que había días en los que la pasaba muy mal.
En agosto de 2023 publicó una reflexión sobre el final de la vida: “Siento o sé que el final se acerca”. También dijo que estaba cansado y triste por no llegar a ver a la Argentina “sana y feliz”. Sus seguidores le enviaron mensajes de apoyo.
En junio de 2025 volvió a generar inquietud al compartir frases sobre la posibilidad de que una reunión familiar, una llamada o un abrazo fueran los últimos. Ante las interpretaciones de despedida, salió a aclararlo: “Estoy muy bien. No todo lo que publico tiene que ver conmigo”.
El Negro Oro, cuya voz había acompañado durante años las mañanas de la radio argentina, pasó sus últimos años entre el paisaje esteño, los viajes, los amigos y una relación con el público que continuó fuera del estudio. En Punta del Este encontró el lugar donde quería vivir la última etapa de su vida.


