Paula Trápani, la última eliminada de MasterChef Celebrity: sus ganas de volver a trabajar en Telefe, el riesgo de sus decisiones y los desafíos de la maternidad
En una entrevista con LA NACION, la periodista contó cómo fueron sus días en el reality de cocina
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Tras quedar afuera de MasterChef Celebrity en la segunda gala de eliminación por un risotto rojo con calamares que no recibió la aprobación del jurado, Paula Trápani aseguró a LA NACION que desea tomarse revancha en la cocina más famosa del país. Mientras evalúa sus siguientes pasos a nivel profesional, la periodista opinó sobre el rol de los jurados Germán Martitegui, Damián Betular y Maru Botana en el reality y si su salida fue realmente justa o no, contó qué pasa en el grupo de WhatsApp de los participantes y reveló por qué tiene tantas ganas de que le den una segunda oportunidad.
-¿Cómo viviste la eliminación? Imagino que tenías la expectativa de continuar en el certamen, que recién empezó.
-Sí, la verdad es que fue como un golpe, una desilusión. No esperaba quedar eliminada tan pronto, aunque ese día me la vi venir un poco, tuve cierta percepción. Tampoco creía llegar a la final, pero, quería por lo menos tener un tiempito ahí para disfrutarlo, porque al principio es bastante estrés a pesar de que el grupo es muy copado. De entrada uno se siente bien, también te dan ganas de seguir porque empezás a encariñarte, a entablar relaciones nuevas. Y quería aprender a cocinar, que era otro de los objetivos. Me reenganché con la cocina, estaba embalada, así que fue un golpe.
-¿Fue más difícil de lo que pensabas?
-Sí. Cuando te vas de ahí tenés la sensación de que no sabés nada de cocina. Te la pasás mirando videos, el algoritmo del teléfono te cambia por completo y de repente te empieza a tirar recetas de todo tipo y color. Entonces, estás todo el tiempo enganchado mirando recetas, probando cosas. Yo recién estaba en la etapa en la que me estaba dando cuenta de todo lo que me falta en mi casa, de utensilios y condimentos, quizás quería practicar una receta y no tenía la mitad de las cosas que necesitaba. Yo cocino muy simple, de forma poco condimentada, no tengo hierbas ni un montón de cosas que conocí ahí en el programa. Estaba haciendo los primeros palotes y me cortaron las piernas.
-¿Cuál fue esa percepción que tuviste de sentir que te iban a eliminar?
-Quedé en un grupo por un lado con gente que cocinaban muy bien y, por el otro, con los que quizás eran un poco más más débiles, a esos a los que los chefs tienen la tendencia de ayudar más. Yo corrí con la desventaja de parecer que más o menos me daba maña, que me podían dejar un poco sola y más o menos me las iba a arreglar, pero no me resultó.
-¿Qué sentís que fue lo que falló en tu plato, más allá de la devolución del jurado? ¿O creés que estaba bien y que merecías seguir?
-Hice un plato muy elaborado, justo había aprendido la técnica del risotto, que tiene una serie de pasos que son bastante complicados: el nacarado del arroz, el vino, había hecho un caldo con los calamares para que esté saborizado, le hice la mantecatura. Justo pasó Martitegui y me dijo que le agregara salsa de tomate, eso para mí fue experimental porque no lo había hecho y me parece que no le quedó tan bien. El tiempo del calamar también me lo criticaron y el del arroz. Yo lo probé y a mí me había gustado, pero ellos tienen otro paladar, evidentemente.

-¿Te parece que fue injusta tu eliminación?
-Sinceramente no sentí que era la que peor había cocinado. Sentí que me arriesgué en una gala de eliminación, porque podría haber hecho el arroz negro que estaban haciendo todos, o cortado el calamar en anillas como la mayoría e iba más a lo seguro. Martitegui pasó tarde por mi lugar y me dijo: “Vamos a probar 80 arroces con tinta de calamar, hacé algo distinto”. Me arriesgué y eso en lugar de jugarme a favor me la terminó jugando en contra. También sé que es una competencia, es televisión, y son las reglas del juego.
-¿Querés la revancha?
-¡Sí, obvio! Ayer no sé quién me decía: “Yo soy rencorosa, si me echan así no quiero volver más”. Y no, yo quiero volver porque me quedé con ganas de mucho más y sentí que recién estaba entrando en calor.
-¿Vas a seguir practicando para un posible repechaje?
-Me fui odiada, no quería ni tocar la cocina, todo delivery y restaurante, pero la verdad es que me enganché, me dan ganas de aprender, de probar cosas nuevas y salir de lo que yo solía cocinar. Me cuesta un poco que en mi casa no se come muy elaborado. Por ahí preparaba cosas y no las quería comer nadie. Mis hijos, sobre todo la más chica, que tiene 14 años y es la que más estaba en casa, a ella no le gusta nada, no la sacás de la pasta y la pizza.
-En cuanto a lo mediático, ¿te quedaste con ganas de elevar un poco más el perfil? Le dijiste a Yanina Latorre: “Uno se queda con un poquito de ganas de haber dicho algo más”. ¿Lo haría de otra forma?
-Sí, pero no en lo mediático. Yo sentí que iba a tener más tiempo para ganarme mi lugar. No soy un personaje de perfil alto y mediático que tiene algo de entrada, como Marta Fort que es la rebelde y tiene un montón de condimentos y un personaje que no se lo conoce tanto y ahora está muy en auge; o Campi o Seba Presta que tienen el humor, o la Negra [Vernaci] que tiene la personalidad fuerte y es gruñona. Hay muchos con personalidades más marcadas que otros y yo sentía que necesitaba tiempo para generar la empatía del público; de eso me quedé con las ganas, pero fabricar un personaje no me salió nunca ni me va a salir. Yo estuve en otros realities y siempre la gente te dice que tenés que hacer quilombo para destacarte, pero la verdad es que no está en mi ADN.
-¿Qué te hubiese gustado que la gente descubriera de vos?
-Que puedo ser divertida, ocurrente, más ingeniosa; son cualidades que no sé si las mostré o muestro en otro rol en los medios. También, soy perseverante, no me doy por vencida, y son cosas que siento con las que la gente se podría haber sentido identificada.
-Muchos participantes se van enojados con el jurado. ¿Cómo es en tu caso?
-Betular me cae tan bien en todos los roles que lo veo, me parece muy ocurrente con sus salidas, cómo mira cámara, tiene un timing espectacular; pero nunca pasó por mi isla a ayudarme, y en el último programa pasó por al lado, yo lo llamaba y ni bola me dio, así que también quiero la revancha para que él me ayude. Maru [Botana] fue bastante dura en todas las devoluciones que me dio, no me tiró un centro. Por ahí tuvo alguna contemplación con otros, pero conmigo no; por ahí es lo que sentía, no la critico. Y Martitegui ya sabés que tira y tira, pero en el fondo me parece que es demasiado tierno, pero yo no llegué a ese fondo.
-¿Todavía estás en el grupo de WhatsApp de los participantes?
-Sí, estoy, todavía no me echaron [se ríe]. Yo dije: “Bueno, ya me voy”, pero me dijeron que no me vaya. De hecho, Pachu, el primer eliminado, todavía está, así que él marca el camino; cuando él se vaya me voy yo también. Pero la verdad es que había demasiada buena onda, yo me fui en un momento en que todavía estábamos como en un viaje de egresados, conociéndonos, había un espíritu de supercamaradería. No había caído la ficha de que es una competencia y cada semana hay un eliminado, por eso es fuerte cuando se va alguien e incluso en el grupo nos pasamos recetas y consejos. No sé cómo será después con la evolución del juego y los programas, pero hasta ahora era muy divertido.
-¿Qué fue lo que más te costó?
-Primero, la incertidumbre, que no tenés idea qué es lo que te va a tocar. A mí me cuesta mucho la improvisación, en cambio, cuando hay receta estoy mucho más tranquila. Y la hora o 50 minutos que te dan para cocinar es difícil. Mucha gente me lo pregunta y es eso, ni un minuto más ni un minuto menos.
-¿Cómo continúa tu vida laboral? ¿Seguís en el noticiero de Canal 26?
-Había hecho un impasse porque no me daban los horarios, el noticiero era al mediodía; y tenía la posibilidad de volver cuando me fuera de MasterChef. Todavía es muy reciente, lo estoy evaluando porque ya se viene fin de año y tengo también algunos compromisos con Telefe. Voy a ver si voy un poquito al programa de Georgina Barbarossa, quizás hago alguna participación en la mesa, lo estamos evaluando.
-¿Qué te gustaría hacer? ¿Tenés ganas de volver a trabajar como panelista?
-A mí me gustó mucho volver a estar en Telefe, que fue mi casa durante tantos años. Los directivos me abrieron las puertas, está la posibilidad de encontrar algún lugarcito. Las noticias a mí me encantan, lo hice toda la vida. El programa que tengo en Canal 26 es también un lugar que quiero, es como mi noticiero. No sé, hice un corte, un reseteo y veremos qué surge.
-¿Te trajo nostalgia volver al canal?
-Después de tantos años todavía hay mucha gente de la vieja camada que me encontré, es increíble. Es un canal líder, es espectacular, todo el mundo quiere trabajar en Telefe. Si se encuentra algún lugar estaría buenísimo.
-En su momento, allá por 2005, vos elegiste irte del noticiero y fue un riesgo el que tomaste.
-Sí, fue jugado, pero soy una persona inquieta, con intereses múltiples y llegó un momento que sentía que me estaba repitiendo a mí misma en la conducción del noticiero y quería probar otras cosas. Me arriesgué con un programa que estuvo bueno en su momento y después probé otros formatos, otras cosas. Claro que hoy la tranquilidad de un noticiero es buenísima. Después no pude volver a ese lugar. Y sí, si me preguntás, me hubiera gustado, pero la verdad es que hice un montón de cosas que si no, no sé si las hubiera hecho. Son decisiones y hay que asumir las consecuencias de esas decisiones.
-¿En algún momento te pesó esa decisión?
-Sí, porque tenía un lugar muy privilegiado. En el noticiero de Telefe había hecho una carrera muy escalonada, arranqué como cronista, fui movilera, después reemplacé al conductor, me quedé en la conducción un tiempo largo y ya estaba muy identificada en ese lugar. Mirándolo en retrospectiva quizás sí, por ahí me hubiera quedado, pero me hago cargo de esa decisión que tomé en su momento que creía que era lo mejor.
-¿Cómo es hoy tu vida familiar?
-Tengo a mi hija más chica, Delfina, de 14, que está en el colegio; Milena tiene 19 y estudia Artes escénicas y Dirección de cine, y Joaquín, de 22, si todo sale bien, mañana defiende su tesis y se convierte en psicólogo. Soy una madre muy orgullosa, babosa total, pero los tengo ya en una etapa en la que están muy independientes. Estoy en el pre-nido vacío, como en una transición. Me estoy acostumbrando, aunque, igual, no voy a acostumbrarme nunca, es difícil no tenerlos.
-Con tu marido, Sebastián Loketek, recientemente se dieron una nueva oportunidad después de dos años separados. ¿Cómo están ahora?
-Estamos en una especie de vuelta, es día a día, nos reconciliamos este año. Es una pseudoconvivencia, estamos probando, vamos a ver si esta fórmula funciona, por ahora va queriendo.
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