
Selton Mello, el brasileño que protagonizó un film ganador del Oscar, es fan del cine argentino y dio el salto a Hollywood
El actor de Aún estoy aquí, de Walter Salles, recibió un reconocimiento a la trayectoria en el Festival de Cine de Gramado
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GRAMADO, BRASIL - Selton Mello comenzó a trabajar en los sets de televisión cuando era un niño y desde entonces no paró. Su carrera de más de 40 años incluye enormes éxitos de taquilla como O auto da compadecida (2000) y O auto da compadecida 2 (2024), que se encuentran entre las películas más vistas en la historia del cine brasileño; también telenovelas de esas durante cuya emisión el mundo quedaba suspendido, como A indomada (1997) y Força de Um Desejo (1999), y series de televisión antológicas como la sitcom Os normais (2001), junto a Fernanda Torres. Su película El payaso, protagonizada, dirigida y coescrita por él, fue la representante oficial de Brasil para competir por una nominación para los Oscar en 2012. Sin embargo, no fue hasta su papel en el film ganador del premio de la Academia de Hollywood a la mejor película internacional de 2025, Aún estoy aquí, de Walter Salles, que su rostro comenzó a hacerse conocido más allá del gigante sudamericano.
“Creo que el éxito internacional de Aún estoy aquí tiene que ver con que conecta con experiencias similares en varios lugares del mundo. Fue un gran éxito en Francia, por ejemplo, donde tenés a Le Pen, en Estados Unidos, donde tenés a Donald Trump… La gente se identifica con películas como esta o Argentina, 1985. De una manera muy sensible, Walter (Salles) logró iluminar el presente hablando del pasado”, dijo Selton a LA NACION en una entrevista en el marco del Festival de Cine de Gramado, donde el miércoles por la noche recibió un Kikito de Cristal, una de las máximas distinciones que otorga este certamen del sur de Brasil. Además, el festival gaúcho cerrará con la coproducción chileno-brasileña La perra, de Dominga Sotomayor, estrenada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, y que representa su primer protagónico en español. “Recuerdo muy bien las primeras veces que vine a Gramado. En ese entonces yo hacía telenovelas y soñaba con hacer películas. No me imaginaba que un día estaría aquí como representante del cine”, confesó.

“Después de Aún estoy aquí se me abrieron las puertas del mundo”, aseguró Mello, quien ahora recibe invitaciones para trabajar en Estados Unidos, Francia, España, Chile, Uruguay y Argentina. “No solo me gustaría trabajar en Argentina, sino que la próxima película que voy a hacer es allí. Pero aún no puedo decir cuál”, adelantó, enigmático y risueño. Cuando se trata de cine argentino, Mello demuestra no solo un gran conocimiento, sino un enorme entusiasmo. Menciona a cineastas como Lucrecia Martel, Santiago Mitre, Dolores Fonzi, María Alché, Benjamin Naishtat, Rodrigo Moreno, Pablo Trapero, Juan José Campanella, Iván Fund y Lisandro Alonso, y habla con soltura de películas como La historia oficial, El secreto de sus ojos, Puán y Esperando la carroza.

”Soy un gran fan del cine argentino. Me encanta desde siempre. Hay mucho talento allí”, aseguró. Incluso conoce en detalle la filmografía de Leonardo Favio. “Vi todas sus películas. ¡Qué persona más interesante! Director, actor, pensador, un defensor de la democracia y un músico muy popular. Acá en Brasil no tenemos un personaje así. Tenemos grandes cantantes y grandes directores, pero esto es como si Roberto Carlos también hiciera películas”, comentó. Llegó a Favio a través de Lucrecia Martel, con quien estuvo a punto de trabajar en Zama, donde iba a interpretar al misterioso bandido Vicuña Porto. Pero el rodaje de la directora argentina se fue posponiendo y cuando finalmente se concretó, Mello estaba trabajando en su tercera película como director, O Filme da Minha Vida (2017), y tuvo que cancelar su participación.
El salto a Hollywood
Mientras se encontraba en los Estados Unidos haciendo campaña por la candidatura de Aún estoy aquí para los Oscar, le llegó la propuesta de trabajar en su primera producción de Hollywood, la comedia Anaconda (2025), junto a Jack Black y Paul Rudd. Allí interpreta a Santiago, un domador de serpientes brasileño convocado por un grupo de viejos amigos del secundario que quieren rodar una película en la selva.
“Era una invitación completamente inusitada, que no tenía nada que ver con lo que venía haciendo”, recordó Mello. “Pero cuando me enteré de que iba a actuar junto a Jack Black y Paul Rudd, dos actores que me encantan, dije que sí”.
Entre la ceremonia de los Globos de Oro en enero y la de los Oscar en marzo de 2025, viajó a Australia para rodar algunas escenas del film. “Fue muy divertido hacer esa película, y fui muy bien recibido por Black y Rudd. Me parecieron dos personas adorables. Son estrellas internacionales, pero tienen los pies en la tierra. De hecho, cuando en medio del rodaje se conocieron las nominaciones para los Oscar de 2025, me decían: ‘¿Sabés qué? Sos el único nominado al Oscar en este estudio’. Fue increíble”, contó Mello, quien se hizo amigo de Black tras esta película. Incluso visitó su casa en Los Ángeles, conoció a sus hijos y frecuentó por consejo suyo uno de los cines favoritos del protagonista de Escuela de rock, el “The New Beverly”, de Quentin Tarantino, donde el cineasta estadounidense programa películas en 35 mm.
De niño actor a doblador profesional
Mucho antes de convertirse en uno de los actores brasileños con mayor proyección internacional junto a nombres como Rodrigo Santoro (300), Wagner Moura (El agente secreto), Fernanda Torres (Aún estoy aquí) y Maria Fernanda Candido (Animales fantásticos: Los secretos de Dumbledore), quien también será homenajeada durante el Festival de Cine de Gramado con un Kikito de Cristal, Mello fue un niño actor que no solo protagonizó series populares de la TV brasileña, sino que también trabajó como doblador profesional.
Entre sus 12 y 20 años, prestó su voz a películas como Karate Kid (1984) y Los Goonies (1985) y hasta al personaje de Charlie Brown en la serie Snoopy. “El doblaje me dio herramientas muy valiosas como actor. Por un lado, me familiarizó con el inglés. Pero también me enseñó que se pueden hacer cosas increíbles solo con la voz. Lo más curioso es que yo pasé gran parte de mi adolescencia en estudios de doblaje, prestando mi voz a grandes éxitos de Hollywood y, 30 años después, me encontré yo mismo en un set gigantesco de Hollywood, frente a la cámara, rodeado de cientos de personas. Fue muy conmovedor”, apuntó.
Un éxito con seis temporadas en Brasil
Cuando tenía unos 30 años, Mello atravesó una crisis. “Ya había hecho televisión, doblajes, cine... En un momento me pregunté: ‘¿Qué más puede haber ahora?’”, recordó. Fue entonces cuando encontró una nueva vocación, la dirección. Su primera película como director fue Feliz natal (2008), a la que le siguió su trabajo más personal, El payaso, que también protagoniza, acerca de un payaso que se cuestiona si su verdadera vocación es hacer reír a los demás. La historia de su tercera película, O Filme da Minha Vida, con guion suyo y del escritor chileno Antonio Skármeta, es cuanto menos curiosa.
“Skármeta tenía esta novela y la quería rodar acá, en Brasil, porque era amigo de Toquinho y otros músicos brasileños, y le gustaba la idea de que fuera en la sierra gaúcha, acá en el sur, que tiene un poco de Brasil, un poco de Chile, con esta herencia de los inmigrantes italianos que genera esta mezcla algo loca y bonita. Alguien le recomendó ver El payaso, y cuando Antonio la vio, le pareció que la película tenía la sensibilidad que buscaba, así que me propuso trabajar juntos”, recordó Mello.
El papel principal recayó en el actor francés Vincent Cassel. “Mucha gente no lo sabe, pero Vincent Cassel es más carioca que yo”, comentó Mello entre risas. “Hace unos 20 años vino a Río de Janeiro y encontró su lugar en el mundo. Tiene una casa en Río, una en Bahía, baila capoeira... Yo necesitaba a un actor que hiciera de extranjero pero hablara portugués, así que Vincent fue ideal”.
Desde hace varios años, Mello también protagoniza y dirige la versión brasileña de la serie de televisión En terapia, creada por el israelí Hagai Levi, y que lleva un récord de seis temporadas en Brasil, más que en cualquiera de los otros 30 países a los que se vendió. “Es muy interesante lo que pasa con esta serie. Argentina es conocida por el psicoanálisis, mientras que Brasil es conocido por la alegría, el carnaval, la caipirinha... Pero, evidentemente, el éxito de esta serie en Brasil dice mucho sobre los brasileños. Quizá hay un lado más oscuro también, que hace que el público esté tan enganchado. Por otro lado, nuestra cultura está muy moldeada por las telenovelas; estamos muy acostumbradas a verlas de lunes a viernes. Y la serie reproduce este modelo: hay un paciente los lunes, otro los martes, y así…”, afirmó.
Nuevos desafíos
Repasar la carrera de Mello puede resultar vertiginoso. Además de los trabajos ya citados, trabajó a las órdenes de Luiz Fernando Carvalho en A la izquierda del padre, considerada por parte de la crítica brasileña como una de las mejores películas que dio el cine del país vecino (el film incluso se proyectó en el Bafici en 2002, donde obtuvo una mención del jurado y el premio del público); fue dirigido por el argentino-brasileño Héctor Babenco en Mi amigo hindú (2015), donde compartió cartelera con Willem Dafoe, y también por el carioca Bruno Baretto en Cuatro días de septiembre (1997), junto a Allan Arkin.

Para dimensionar su fama en Brasil, es necesario comprender el fenómeno cultural que supone O Auto da Compadecida, que nació como miniserie de TV Globo. Su éxito fue tan grande que luego se hicieron las dos películas, en las que Mello compone junto al actor Matheus Nachtergaele una dupla de pícaros campesinos del árido sertón nordestino. “Es una dupla que Brasil ama y que tiene mucho de crítica social, porque esos dos se la pasan engañando a los más ricos y poderosos para poder comer. La gente se sabe las líneas de memoria. La primera película se pasó muchísimos domingos por la TV; es una de las cosas más vistas en Brasil de todos los tiempos. Los niños se disfrazan de nuestros personajes. No puedo caminar por ningún lugar de Brasil, ni en el sur ni en el norte, sin que la gente me pare y me hable de la película, incluso llorando. Es una cosa muy fuerte”, aseguró.
Uno de los últimos trabajos de Mello, aún sin estrenar, es la película Zero K, de Michael Almereyda, donde comparte cartelera con Peter Sarsgaard, Caleb Landry Jones y la protagonista de la serie Severance, Britt Lover, entre otros. El actor vive este momento de proyección internacional con el mismo entusiasmo de aquel niño que comenzaba a desenvolverse frente a las cámaras. “Trato de mantener siempre viva la energía de ese niño. Ahora estoy en un momento parecido. Me siento como ese niño de nuevo. Tengo que aprender otros idiomas, tomar clases. Es difícil, pero también es muy estimulante. Seguir manteniéndose creativo es muy importante para un artista”.



