Pfeiffer, con el corazón
La exitosa actriz protagonizó y produjo "En lo profundo del corazón", film basado en una novela ganadora del Pulitzer y que se estrena aquí la semana próxima.
1 minuto de lectura'
HOLLYWOOD (Page Up-The New York Times Special Features).- No era Hollywood, de eso estaba segura. "¿Alguna vez te alcanzó el hedor de los cerdos? Es suficiente para dejarlo a uno KO. Era bastante feo."
Michelle Pfeiffer recuerda su permanencia en una granja que cría cerdos en la pintoresca Rochelle, Estado de Illinois, ciudad que tiene una población de nueve mil habitantes, durante el rodaje del oscuro drama familiar "En lo profundo del corazón". Pfeiffer confiesa no ser una mujer de campo. "Lo más cerca que estuve de una granja fue cuando visité Disneylandia observando las luciérnagas en "Los piratas del Caribe" ¡Recuerden que soy de Los Angeles!", grita.
No sucede lo mismo con los hijos de Pfeiffer, Claudia (cuatro años y medio) y John (tres años). "A ellos les encantó la granja -admite la actriz-, y de lo único que hablan mis hijos ahora es de mudarnos a una granja."
No esperen que Pfeiffer levante sus petates y comience una nueva vida, ni siquiera teniendo en cuenta que su cumpleaños número 40 la ha vuelto vulnerable frente a la crisis de esa edad. Bebiendo café, temprano en la mañana, en el hotel Four Seasons, de Los Angeles, luce un elegante traje negro y se la ve serena y segura de sí misma.
"Fue un cumpleaños muy especial, pero a mí no me afectó. Estoy bien con mi edad. Para mí los 29 fueron más difíciles que los 30. Tal vez los 39 más difíciles que los 40. Odio anticiparme. Sólo deseo seguir." Seguir, en este caso, significa proseguir con su carrera como una de las estrellas más populares de Hollywood y, más recientemente, como productora de "En lo profundo del corazón" y de la versión cinematográfica -próxima a estrenarse- del best-séller "Deep End of the Ocean".
La película "En lo profundo del corazón" une a Pfeiffer con su vieja amiga Jessica Lange. Ambas llevan a la pantalla el libro de Jane Smiley que fue Premio Pulitzer de 1991, una moderna versión de "Rey Lear".
El film cuenta la historia de tres hermanas -la tercera del equipo es Jennifer Jason Leigh- que cuando reciben de su padre (Jason Robards) la granja de la familia se ven forzadas a soportar los diferentes recuerdos de abuso que los hombres dejaron en sus vidas, incluido el incesto.
Por tratarse de un tema tan ríspido, fue un proyecto difícil de llevar a la pantalla grande, pero Pfeiffer luchó durante seis años para verlo plasmado. "Es difícil seguir con algo durante tanto tiempo. Una se siente realmente descorazonada -admite la actriz-. Pero cada vez que pensaba en abandonarlo, volvía al material y el proyecto me enamoraba nuevamente. Simplemente, me conmovía hasta las lágrimas."
El personaje de Pfeiffer, probablemente el más colérico que haya interpretado, es el resultado de haber sufrido abusos cuando niña, luego padecido cáncer, adulterio y la tan común rivalidad entre hermanas.
"Interpretar a una mujer que tiene tanta rabia, para mí fue desafiante y aterrador", dice Pfeiffer. "Se puede pensar que era como una catarsis. Pero no, realmente no lo fue. Todo el tiempo me sentí tensa. No era una buena idea estar cerca de mí."
Una vida más completa
Pfeiffer se apura a aclarar que la mayor parte del tiempo ella tiene un excelente humor. En realidad, a los 40, dice que su vida como esposa, madre y actriz es mucho más completa que nunca. "Es exactamente una gran improvisación", asevera. "Cada día es diferente. Intento no ser tan controladora, de forma de tomar cada día como viene. Mi única regla para filmar es que por la mañana debo estar allí para atender a mis hijos y a la noche los tengo que poner a dormir."
El esposo de Pfeiffer, el productor de televisión David Kelley, trajo estabilidad a una vida que no ha sido demasiado estable, confirma la actriz. Y supo cuando lo conoció que él era "el elegido". "Yo nunca creí en el amor a primera vista", dice riéndose. "Mi idea era que sería mejor dejar que las cosas se produjeran de a poco. Pero con David simplemente supe, en el preciso momento en que salimos a cenar por primera vez, que algo mágico estaba sucediendo." Para ella el ambiente social de Hollywood fue siempre más estresante que placentero. "Yo nunca tuve compromisos", explica la actriz. "Siempre creí que alguien me interesaba o no me interesaba. Si me interesaba, no tenía ganas de ver a nadie más. Si no me interesaba, entonces pensaba que salir era una pérdida de tiempo."
Pfeiffer adoptó a Claudia siendo soltera, pero la relación con Kelley fue muy rápida y el bautismo de la beba terminó siendo también el casamiento de su madre. John nació dos años más tarde. En algún momento pensó en retirarse de Hollywood para dedicarse a ser mamá de tiempo completo. Ahora se alegra de no haberlo hecho. "Creo que soy mejor madre ahora que trabajo", asegura la actriz. "Me equilibra como persona. Yo puedo obtener lo que necesito, mientras que mis hijos obtienen lo que a ellos les hace falta."
Actuar no siempre fue provechoso. Pero después de una seguidilla de papeles banales en malos programas de televisión como "Delta House" -su personaje ni siquiera tenía nombre- y malas películas, Pfeiffer, a contramano de lo que se piensa de una mujer con gran atractivo sexual, creó una serie de roles memorables.
El primero fue la amante extraviada de Al Pacino en "Caracortada" (1983). Luego siguió con "Casada con la mafia" (1988), más tarde se contorsionaba sobre un piano mientras cantaba "Makin´ Whoopee", en "Los Fabulosos Baker Boys" (1989), posteriormente encarnó a una sencilla mesera junto a Al Pacino en "Frankie y Johnny" (1991) y se deshizo de Daniel Day-Lewis en "La Edad de la Inocencia" (1993).
Casi tan interesantes fueron los papeles que ella desechó. Pfeiffer rechazó uno de los roles de "Thelma y Louise" (1991), para hacer "Love Field" (1992), una película que naufragó junto con el colapso financiero de la Orion Pictures. Otro papel que dejó pasar, el de la agente del FBI Clarisse Starling en "El silencio de los inocentes" (1991), le valió un Oscar a Jodie Foster. "No me gustó el subtexto diabólico y cómo el hombre que encarna la maldad, al final parece ganar", dice Pfeiffer. "Tomo los guiones que me gustan, es así de simple. Algunos son exitosos, otros no lo son."
Su película más famosa fue "Batman regresa" (1992), un superéxito de taquilla gracias a su deslizante Gatúbela. "Simplemente me encantó ese papel", dice la actriz, animadamente. "Quiebra casi todos los tabúes que se le han inculcado a las mujeres. Esa mujer posee una belleza, una elegancia y una sexualidad que se puede transformar en peligrosa. La veo como una afirmación de las mujeres a las que se les ha reconocido poder. Ella rompió las reglas de juego.
Tres nuevos films en 1999
Dedicada principalmente a criar a sus dos hijos, Michelle Pfeiffer no filmó demasiado en los últimos tiempos. Sin embargo, en 1998 decidió que sus niños ya eran lo suficientemente grandes como para soportar algunos días de ausencia de su madre y aceptó trabajar en tres proyectos cinematográficos.
Ellos fueron "The Deep End of the Ocean", drama de Ulu Grosbard con Treat Williams y Whoopi Goldberg; "The Story of Us", "The Story of Us", comedia dramática de Rob Reiner en la que comparte cartel con Bruce Willis, Tim Matheson, Rita Wilson, Paul Reiser y el propio Reiner; y una nueva versión de la obra shakespeareana "Sueño de una noche de verano", dirigida por Michael Hoffman y protagonizada también por Kevin Kline, Rupert Everett, Stanley Tucci y la francesa Sophie Marceau.
En el caso del film de Grosbard, Pfeiffer se encargó de financiar personalmente el proyecto por medio de su compañía productora.
Próximos pasos
Este año, Pfeiffer encarará el rodaje de "What Lies Beneath", una superproducción con elementos de terror y misterio ambientada en una sede universitaria en la que también participará Harrison Ford, donde será dirigida nada menos que por Robert Zemeckis.
Por su parte, Tim Burton (que dirigió a Pfeiffer, como Gatúbela, en "Batman regresa") tiene pensado filmar una película sólo para ese personaje. "Escuché algo de eso -dice la actriz de "La edad de la inocencia"- y me encantaría hacerla. Gatúbela realmente me fascina."





