
Pina: La danza según Win Wenders
La obra de Bausch es el centro del documental en 3D en el que el director de París, Texas trabajó durante dos décadas
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Wim Wenders pasó buena parte de 2011 de festival en festival, explicando cómo pudo plasmar finalmente en la pantalla un sueño alimentado durante casi 20 años. Sueño que estuvo a punto de frustrarse cuando su artífice murió repentinamente y dejó al director, un amigo de toda la vida, completamente huérfano, sin razones ni motivos para emprender aquella travesía tan deseada.
"Sólo después de un tiempo, me di cuenta de que había muchísimos motivos para seguir adelante con el proyecto. No podíamos hacer una película con Pina, pero sí para Pina", reconoció hace poco Wenders. Su musa es Pina Bausch, la bailarina y coreógrafa alemana que iba a ser la figura central de uno de los proyectos más elaborados por el realizador de Las alas del deseo . En la idea largamente planificada por ambos, Pina y su compañía emprenderían una gira por Asia y por América latina, y Wenders documentaría ese viaje en 3D.
Pero apenas 48 horas antes de la fecha acordada para iniciar el registro de imágenes, el 30 de junio de 2009, Pina falleció. Pocos días atrás, le habían diagnosticado cáncer, pero nadie imaginaba un desenlace tan rápido. "Cancelé el proyecto porque no tenía sentido hacerlo sin ella. Pero después fueron los bailarines de su compañía los que me convencieron. Ya me había resignado a abandonar el proyecto. Había sido un sueño de 20 años y entendí a través de ellos que no podía renunciar definitivamente a él", señaló Wenders en Toronto, la última etapa hasta aquí de esta suerte de tour cinematográfico estelar que se inició en febrero, cuando el film tuvo su estreno mundial en Berlín, fuera de la competición oficial.
Con ese respaldo, al que hay que sumarle la representación alemana en la próxima competencia por el Oscar (es el primer documental que llega a ese lugar), Pina 3D se estrena pasado mañana en los cines argentinos, presentada por Zeta Films. La película se exhibirá sólo en salas dotadas de esa tecnología, luego de ser presentada la semana última en esa condición como título estrella del 11° Festival de Cine Alemán. Antes de una de las funciones, en el Village Recoleta, la coreógrafa argentina Fabiana Capriotti rindió tributo a Pina a través de una performance interpretada por siete bailarinas.
Lo que siguió a ese homenaje fue la demostración de que los integrantes del Tanztheater, la compañía creada y dirigida por Pina Bausch en Wuppertal, acertaron en persuadir a Wenders para que no dejara trunco un proyecto que pone la tecnología 3D al servicio de un documental sobre danza moderna.
"Sólo es posible plasmar esta idea a través del 3D, algo que jamás me había llamado la atención hasta que vi Avatar . Primero le agradezco a Cameron y después a U2. Cuando vi la filmación de un concierto con ellos en 3D, entendí que finalmente iba a poder romper esa pared que aparecía entre lo que filmaba con la cámara y lo que finalmente aparecía proyectado. El 3D me permitió recorrer espacios vacíos y mirar la danza desde el propio interior de ese proceso. Es especialmente útil para retratar el trabajo de Pina, que recurre a gente de toda clase de edades y características físicas para expresar sentimientos profundos: la vida, el dolor, el amor, la muerte. Con el 3D pude atrapar ese profundo lenguaje corporal." Así describió Wenders su obra a los medios canadienses.
El legado
Además del empleo de la tecnología 3D, el compromiso de Wenders y los herederos artísticos de Pina -un grupo de asombroso perfil multifacético y multicultural-fue respetar algunas de las consignas de trabajo establecidas cuando la coreógrafa vivía: el documental no incluiría menciones biográficas ni entrevistas. Sólo testimonios en off y las muestras del trabajo creativo de la coreógrafa, en el que no faltan algunas de sus obras más características como Café Müller y Kontakthof , algunas interpretadas en estudios y otras en escenarios callejeros de Wuppertal.
"Me llevó dos años prepararme a mí mismo y otro año más producir la película. Lo más satisfactorio de todo es que gracias a ella miles de personas que jamás vieron a Pina y ni siquiera oyeron hablar de ella descubrieron su inmenso talento", explicó el realizador, que parece haber reconquistado con este documental -una vuelta al género, muchos años después de Buena Vista Social Club - el favor del público y la crítica, que en su caso parecían perdidos.
Por lo pronto, Wenders confiesa estar tan a gusto con el documental que reincidirá en el género el año próximo, en este caso con el foco puesto en la arquitectura, casi al mismo tiempo en que el Tanztheater de Pina Bausch prepare la más exigente presentación de los últimos 30 años: un tributo a su creadora, con diez de las mejores coreografías de Pina, que se representará en Londres casi en coincidencia con el advenimiento allí, el año próximo, de los Juegos Olímpicos.





