
Pinti filma "Chúmbale"
Es la adaptación de la obra teatral homónima de Oscar Viale; la dirige Aníbal Di Salvo
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Un antiguo edificio del barrio de Boedo, que durante varios años sirvió como estudio televisivo, se transformó, gracias a la creatividad de la escenógrafa Ercilia Alonso, en una casa de amplio patio y macetas en flor, dormitorio amueblado al mejor gusto de nuestros abuelos y comedor de mesa grande y hamaca de mimbre.
En ese ámbito tan entrañable para los que peinan canas y piensan que todo tiempo pasado fue mejor se desarrollan las principales escenas de "Chúmbale", la obra teatral de Oscar Viale estrenada en 1971 en el Margarita Xirgu, con dirección de Héctor Gióvine y un elenco encabezado por Luis Brandoni y Marta Bianchi y que ahora, de la mano del cineasta Aníbal Di Salvo, llegará a la pantalla grande.
Con una larga y brillante trayectoria como director de fotografía -fue alumno del mítico Pablo Tabernero-, en la que sobresalen la iluminación de casi toda la obra de Leopoldo Torre Nilsson y de los mejores films de René Mugica, Hugo del Carril y Mario Soffici, el Di Salvo de hoy, con sus juveniles y dinámicos 76 años, no se da tregua ni da tregua a sus actores y técnicos.
Por ese patio con sabor a nostalgia van, vienen, dialogan y discuten Enrique Pinti, María Rosa Fugazot y Paulina Rachid, principales protagonistas del film. Con voz calma y gestos serenos Di Salvo mueve a sus actores y técnicos con una tímida sonrisa y con un oficio que lo llevó a la dirección a partir del cortometraje "Trayectoria" (1969), para saltar al largometraje en 1983 con "El caso Matías", un film emblemático que mereció varios premios y el reconocimiento de la crítica.
El rodaje impone una pausa. Y en ella Di Salvo dialogó con La Nación . "Al poder dirigir "Chúmbale" -dice- concreto un sueño que ya tiene quince años. Cuando la obra se estrenó en el teatro comencé con Oscar Viale a hacer una adaptación cinematográfica. Pero, claro, éste parece ser el país de lo imposible, y el proyecto fue quedando relegado... Mientras tanto, yo continuaba mi trabajo como director desde varias temáticas... Hice un cine testimonial con "Atrapadas" y "Las lobas", incursioné en la comedia picaresca con "Enfermero de día, camarero de noche" y, en 1997, rodé "El Che", que fue, hasta ahora, mi último trabajo para la pantalla."
El "cine de la pobreza"
"La traslación al cine de "Chúmbale" -añade Di Salvo- tiene mucho de atípico. En los últimos tiempos presenté el guión al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y no logré ningún tipo de ayuda. Sin embargo, no me desalanté, ya que si no filmo soy un tipo muerto... Me aterra eso de pensar que puedo ir a un parque y jugar a las cartas con los jubilados. Pensé entonces que, como yo, había gente dispuesta a hacer un cine desde la pobreza... Y decidí rodar "Chúmbale" en video digital para ser transferido a 35 milímetros. Y en eso estamos, sin un "mango", pero con un fervor que excede cualquier contingencia."
-¿Cómo se te ocurrió convocar a Enrique Pinti para esta especie de aventura cinematográfica?
-Eso fue milagroso. Yo conocía a Pinti a través de su labor como exitoso humorista y como excelente actor cinematográfico, pero pensé que era un atrevimiento convocarlo para una película que haríamos sin capital. Sin embargo, me atreví a hablarle y, para mi sorpresa, me pidió el guión y, al día siguiente, me contestó que se involucraría en el proyecto... Fue una cosa tan fácil y tan mágica que todavía no puedo creerlo.
-Han pasado casi treinta años del estreno teatral de "Chúmbale". ¿Creés que la trama sigue teniendo la vigencia de aquella época?
-Las características sobresalientes del teatro de Viale son el juego ágil de los parlamentos dentro de un lenguaje cotidiano y las ocurrencias y picardías de propuestas que logran la risa. Pero, además, hay en su producción exactas radiografías del hombre y su micromundo de todos los días. La adaptación cinematográfica, que hice en colaboración con Emilio Blanco, está trasladada al hoy nuestro, sin perder la esencia de las características que había imaginado Viale, ya que en nuestra Argentina los problemas de subsistencia parecen nuevos, pero se vienen arrastrando desde hace mucho tiempo.
-¿Cuántas semanas de rodaje te demandará "Chúmbale" y qué pretendés con este proyecto tan acariciado como director?
-Quiero rodar en algo menos de cinco semanas, y no pretendo hacer una película para festivales, sino contar una historia nuestra para que el público se ría, se emocione y, si quiere, reflexione acerca de nosotros, como hombres y como país.
Aguzar el ingenio
Enrique Pinti es verborrágico, ágil en sus respuestas y gracioso aun en las preguntas más serias. Café de por medio, el creador de tantos espectáculos teatrales por medio de los que muestra sin tapujos la realidad argentina, dice: "Soy un enamorado del cine, una especie de cinéfilo irremediable, y esto me pone en contacto con los más dispares directores internacionales. Como actor, tengo necesidad del cine para expresarme. Y el cine me dio algunas oportunidades que no quise desperdiciar. Por ejemplo, me sentí muy a gusto en "Esperando la carroza", de Alejandro Doria; en "Sentimental", de Sergio Renán; en "Perdido por perdido", de Alberto Lecchi. Y más acá en el tiempo, intervenir en "Tango", de Carlos Saura y ser fotografiado por Storaro fue un premio doble. Ahora se está por estrenar "Arregui, la noticia del día", una historia que rodó María del Carmen Menis y en la que me sentí muy a gusto", cuenta.
-¿Qué te hizo aceptar el papel protagónico de "Chúmbale"?
-Siempre soy cómplice del cine argentino y pocas veces digo no a algún ofrecimiento... Cuando me llamó Di Salvo y leí el guión me dije que no podía estar ausente en ese ya para mí, compromiso ineludible... Además rodar a las órdenes de Di Salvo, un prócer de nuestra cinematografía, es todo un honor... Y así estoy ya en la piel de ese don Roque que me obliga a aguzar el ingenio y a componer un personaje que es entrañable para cualquier actor.
-¿Sobre qué base trabajás tu papel?
-Personalmente me c... en la intelectualización y en esos realizadores que hacen cine para ellos y no para el público. En la obra de Viale existe una cierta intencionalidad crítica con trasfondo moral, aunque se vale de una exterioridad por lo común graciosa que, por momentos, alcanza lo desopilante. No se trata de situaciones típicas del grotesco, sino de crear desde el adentro hacia el afuera con total naturalidad. Y ahí estoy yo, en ese lugar que entiendo y desde el que me entienden... Estos son los elementos que utilizo en "Chúmbale".
"No quiero ser director"
Pinti no necesita de muchas preguntas para redondear su talento verbal. Apunta que "no quiero ser director de cine, porque me "embola" lo técnico, y cuando hago cine me pongo en manos del director... Sin él estoy perdido, y lo necesito como guía y como amigo".
El actor es una máquina de talento y de creación. Con su habitual verborragia, hilvana uno a uno sus proyectos: "Para fines de abril salgo en gira con el espectáculo "Pericón.com.ar", que actualmente hago en el teatro Maipo". Enseguida agrega que, dentro de unos días, se incorporará al programa de radio de Magdalena Ruiz Guiñazú "con una columna que se titula "Un comentario de miércoles", y luego voy a presentar películas extranjeras por Canal 7, en una producción concebida por el distribuidor Pascual Condito".
Para Enrique Pinti lo importante es estar siempre "en actividad". Y se ocupa de aclararlo: "Yo vivo para mi profesión, y a ella me tiro como a una pileta de natación de aguas muy azules y muy tentadoras".
Agradable sorpresa
El rodaje de "Chúmbale" no deja de tener sorpresas. Y una de ellas es la intervención en su elenco del director Atilio Polverini, que compone, según manifiesta, "a un abuelo gruñón siempre dispuesto a la calidez". Luego de una exitosa trayectoria como dramaturgo, Polverini dirigió hace más de dos décadas el film "Bairoleto". "Durante su filmación -recuerda- conocí a Aníbal Di Salvo y lo convoqué como director de fotografía. Muy pronto nos hicimos amigos. Un día le mostré un video de la película "Notas de tango", de Rafael Filipelli, donde aparezco muy brevemente, y me dijo que me quería incluir en el reparto de "Chúmbale". De director me convierto en actor, pero no para siempre, ya que entre mis proyectos como realizador están mis guiones de "La hora del diablo", que protagonizará Amelia Bence; "Después de la cena", y "La danza del mono". Pero trabajar como actor es un honor y un aporte a un esfuerzo de esos que necesita la cinematografía argentina".
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