
Plata quemada
Cada vez más, los fuegos artificiales son un festejo que prende
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Junto con el aumento de estudiantes de mandarín, las mejoras en la cotización del Horóscopo Chino y una notable alza entre los pasajeros de ojos rasgados que suben al colectivo, los fuegos artificiales son otro elemento que une a los argentinos con el gigante asiático. Y no es ningún cuento chino: aunque la Argentina es más bien reconocida como país importador de pirotecnia, también se diseñan shows de fuegos artificiales que compiten (y ganan, algunos) en el nivel internacional. Nada como fin de año para comprobarlo.
Pólvora, una mezcla de nitrato de potasio, carbón y sulfuro, todo dispuesto convenientemente en un tubo, son suficientes para derivar en volcanes de estrellas, lenguas de fuego, cascadas, caminitos de estrellas y demás explosiones aéreas.
Algunas, diseños argentinos: en septiembre último, una de las principales empresas locales, Júpiter, participó en Shanghai del gran festejo por el 55º aniversario de la República China, se sabe, unos de los países más avezados en el rubro. Su show Puente de Tango BA-Shanghai abrió la semana de festejos, y fueron premiados como mejor espectáculo piromusical.
Rolando Rivas no va en taxi
Todo, parte de una tendencia concentrada en paquetes armados de shows lumínicos que incluye lanzamiento sincronizado de fuegos artificiales, desde diferentes puntos. Pero el producto más complejo es el show piromusical, que generalmente dura alrededor de un minuto y su costo ronda los 5000 pesos.
"El trabajo del show piromusical es minucioso. Sobre un guión se marcan los acentos de la música, para que en cada acorde explote un efecto", explica Gastón Gallo, uno de los dueños de Júpiter, que se define como artista pirotécnico, y viaja a China seis veces por año para ponerse en contacto con los adelantos de la pirotecnia. Pero por estos días está en Río de Janeiro, armando un megaespectáculo para esta noche: desde el mar, ocho barcazas pondrán en acción 21 cuadros pirotécnicos que se verán a lo largo de 4 kilómetros de costa.
"Los fuegos artificiales son la forma más antigua de festejo conocida", se ufana Luis Borca, dueño de la compañía Cienfuegos. Su personal también viaja cada dos meses a China y entre sus mayores logros está el de haber participado en el último Festival de Cannes. Y la historia coincide con él: los primeros antecedentes del uso ceremonial de la pirotecnia se remontan a los siglos XVII y XVIII, con espectáculos que los alquimistas preparaban para los reyes europeos. La más famosa de esas ceremonias fue la Royal Fireworks Suite , obra compuesta por Haendel en 1749 para celebrar el armisticio anglo-francés de Aix-la-Chapelle. Que Cienfuegos incluye en su lista de espectáculos.
En tanto, todo lo que uno siempre quiso saber sobre los fuegos artificiales, pero temía preguntar podrá saberse en breve, cuando Borca edite una enciclopedia de la pirotecnia de tres tomos que por ahora espera en la imprenta.
Y habrá cantidad de capítulos dedicados a la pirotecnia de interior: "Sí, es para usarse en lugares cerrados: hongos de humo, volcanes, cohetes dirigidos, ruedas", sigue Borca, que además dirige la única escuela latinoamericana de montaje de espectáculos de fuegos artificiales (cienfuegos@cienfuegos.com.ar).
Pero, más bien lejos de los megashows, también puede sorprenderse uno viendo cómo explota un volcán en el patio del vecino: "Existen minishows pensados para armar un espectáculo propio en el patio de una casa. Menos complejos que un show piromusical, obviamente, pero accesibles y con muy buen desarrollo tecnológico", indica Hernán Rivas, uno de los dueños de Rolando Rivas, empresa que existe desde hace 25 años. Rolando Rivas, sí: "Mi padre era taxista", asombra Rivas, que hasta sospecha que Alberto Migré tomó el nombre de su empresa familiar para nombrar al legendario personaje de su telenovela.
Diseño, ruido, luz, romance
Además de China, también Francia, Italia y España tienen una gran tradición de pirotecnia. "A los franceses les gusta el diseño, y sus fuegos artificiales se destacaron durante la fiesta del milenio y el Mundial de 1998 –interviene Javier Bedne, gerente de La Bahiense, otra empresa local dedicada al rubro–. A los italianos les gustan las bombas, que la noche se haga de día, mientras que los españoles prefieren el ruido."
¿Y los argentinos? "Los espectáculos lumínicos –sigue Bedne– es algo que se nota en las ventas, que se incrementaron tras los festejos del milenio." Así, según sus estadísticas, dentro de las preferencias criollas se ubican primeros el silver crisantemo y los peony : fuegos artificiales que se abren en forma de flor. Luego, los coconut by tail , cuyo trayecto deja una estela de luz antes de explotar en el cielo, generando un efecto palmera. También son requeridos los fuegos que dibujan círculos, como iconos smile o anillos de Saturno.
En cambio, los carteles luminosos, con frases armadas por bengalas, tienen ahora un minoritario y original mercado: "Cada tanto recibo la llamada de un chico o una muchacha para que le arme un show sorpresa a su pareja –sonríe Bedne–. Los dos llegan en auto a Puerto Madero, se sientan a brindar y, de golpe, se abre el show de luces, detrás de un cartel con la frase Te amo . Es el sueño del pibe", dice, como si hiciera falta.






