Polaco vuelve al origen
"Viaje por el cuerpo" marca su regreso al cine intimista
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Jorge Polaco regresó al punto de partida. Luego de incursionar en distintas temáticas, de trabajar con artistas conocidos para el gran público (Graciela Borges, Arturo Puig, Isabel Sarli e incluso los ex Midachi Dady Brieva y Miguel Torres del Sel), y de intentar algunos toques de comedia, en "Viaje por el cuerpo" -su sexto largometraje, que se estrenará mañana-, este personalísimo cineasta decidió barajar y dar de nuevo. Esto es: retomar las historias de corte intimista, al estilo de su opera prima "Diapasón" o de la siguiente, "En el nombre del hijo".
Después de la censurada "Kindergarten" (1990), de la irónica "Siempre es difícil volver a casa" (92) y de "La dama regresa" (96), Polaco relata la historia de un artista que huye de la vieja y destemplada casa familiar pueblerina (y sobre todo, de una madre empecinada en verlo consagrarse a la manera de un pintor renacentista), para recalar en la gran ciudad y encontrar, por fin, el amor. Basada en un libro cinematográfico del director e Ivonne Fournery -que además interpreta a la madre del protagonista-, la película reúne en su elenco a Marcelo Marcilla, la otrora vedette Guadalupe Leuviah y Zulema Caldas.
"Es una película muy ascética, donde básicamente hay dos personajes y a veces un tercero, la madre, que acciona sobre uno de ellos. Es una narración en dos bloques. Primero se ve el vínculo familiar, con una puesta deliberadamente teatral -porque él vivía en ese caserón fuera de época, con la madre que tiene firmes ambiciones respecto de qué debe ser o no ser su hijo-. Luego, a partir de la salida de él de la casa, la puesta es absolutamente cinematográfica. Y todo gira alrededor de ese muchacho de treinta y pico y de esa mujer ciega, que encuentran el amor de una manera no solamente underground, sino de un modo donde se da una mezcla de lo absurdo, lo ridículo y lo patético", anticipa Polaco, que por estos días está terminando un corto de ficción protagonizado por Julio Bocca.
-¿Por qué decidió volver al cine intimista?
-Porque en este tipo de cine, donde está lo esencial respecto de la imagen, los escenarios son pocos y la música es absolutamente antiorquestada (como un lamento), para mí la posibilidad de crear es mucho mayor que en un film abierto, con muchos personajes y actores más conocidos. El cine es como una trampa... Me interesó trabajar con muy pocos personajes, poder sentir. Y durante toda la filmación sentí muchísimo. Creo que todos gozamos este rodaje. Casi no había roles en el equipo, porque todos comprendieron -aun sin comentarlo- que la película dependía de cada uno de nosotros. Se trabajó con un amor sorprendente. Eso es magnífico. En definitiva, volví al cine intimista porque necesito tener placer en lo que hago.
-¿"Siempre es difícil volver a casa" y "La dama regresa" quizá pretendieron ser más "comerciales" pero no lo representan tanto como sus dos primeros films?
-"Diapasón" es más autobiográfica. "En el nombre del hijo" y esta última también lo son. Creo que con esta película se identificará mucha gente, a pesar de que los protagonistas son una ciega y un artista. Porque el tema es la melancolía por la falta de amor. Incluso, creo que de todas mis películas es la que tiene un final más positivo y abierto (él sigue amándola a ella a su manera). Y aunque es un largometraje fuerte, es el menos shockeante de mi filmografía. Todo está como más calmo. Las imágenes son muy bellas, pero sobre todo, humanas.
-Habló de "la necesidad de sentir placer" en lo que hace. ¿No le ocurrió eso en films anteriores?
-Son pedazos de la vida de uno, etapas. A veces, en determinado momento uno necesita trabajar de una forma, y en otro necesita hacerlo de manera distinta. Respecto de mi cine, creo que nunca hice transas ni guiños de ojo. Siempre filmé lo que realmente tenía deseos de hacer, más allá de que mis películas gusten o no. Creo que trabajar con actores más conocidos, con producciones más grandes, no es lo que deseaba en este momento. Por eso hice "Viaje por el cuerpo".
-Además, asume por primera vez el rol de director de arte del film.
-En realidad, siempre hice la dirección de arte de mis películas. Pero sólo ahora comprendí que eso no es invadir otras áreas sino que es una realidad. Ocurre que nunca quise figurar en los créditos con ese rol. De todos modos, tengo que destacar que el trabajo de escenografía de Miguel Lumaldo en este film es excelente.
-"Viaje por el cuerpo" es un proyecto de larga data, ¿no?
-Sí. Nació hace nueve años y fue modificándose. Yo tenía un libro de Jorge Rivas -que falleció cuando íbamos a comenzar el rodaje- y hubo que cambiar muchas cosas. Era una obra de teatro sobre Durero, a partir de la cual empecé a hacer un estudio sobre el Renacimiento. Con los años, me fui dando cuenta de que era casi imposible hacer esa película, justamente por lo que dice el protagonista: "¿A quién le interesa el Renacimiento, quién ama la pintura en este momento?" (De hecho, es lógico que a pesar de pintar bien, él haya asumido ser fotógrafo, porque esa profesión tiene que ver con esta época marcada por la imagen.) Bueno, a mí me interesa el Renacimiento, y si bien quedaron algunas cosas de la vida de Durero en el film, cambiaron muchos aspectos de la historia. Además, yo improviso mucho y hago varios guiones antes de filmar. Desde un momento dado de la película y hasta el final, el espectador no va a saber hasta dónde es la ficción y hasta dónde la realidad. Eso tiene que ver con la vida. Porque lo que llamamos pesadilla, en lo cotidiano se da mucho más a menudo de lo que creemos.
-¿Con este tipo de cine usted es un renacentista en 2001?
-La película es renacentista de todos modos. Así es su fotografía, incluso la vestimenta. Creo que siempre se vuelve a los clásicos. Este es un film clásico. También es atemporal, como el resto de mis films y, en especial, "Diapasón", que se puede ver dentro de 10 años, puede gustar más o menos, pero seguirá siendo atemporal.
-¿Cómo cree que tomará el público "Viaje por el cuerpo"?
-No es un film hermético. Lo puede entender perfectamente un adulto o un joven. Por otro lado, como toda obra, tiene varias lecturas. Creo que los problemas existenciales son muy parecidos en todos nosotros. En este caso, el problema fundamental es la soledad y la búsqueda del amor. Y en la película no hay momento donde se pueda decir "esto no lo creo" o "me suena falso". Tampoco hay ningún tipo de oportunismo. Es cine autoral, pero no es críptico. Al contrario, puede conmover e incluso hacer llorar a más de una persona. Por supuesto, también está la actitud que el espectador toma respecto del montaje, de las imágenes, de lo que se propone. Y desde luego, también dependerá de las críticas que tenga la película y del tiempo que pueda estar en los cines. Lo que viene después de un estreno siempre es un misterio.
Un film con Julio Bocca
"Quedé maravillado por su ductilidad", dice Jorge Polaco sobre Julio Bocca, con quien acaba de filmar un corto. "Es una pequeña obrita de ficción -explica el director-, en la que él actúa muy bien." El trabajo, filmado en un hotel porteño, se encadenará con los que hicieron otros realizadores sobre otros artistas, para integrar el film que registrará el ciclo de recitales "Argentina en Vivo II". Según la historia escrita por Polaco, el bailarín está en la habitación de un hotel -antes de su actuación en Santiago del Estero-, y escucha que desde la plaza principal del pueblo una mujer grita: "Yo bailé con Julio Bocca". El escándalo lo despierta, "y ahí se genera toda una acción, hasta que vuelve a tomar sentido lo de los gritos", cuenta el director, sin querer avanzar en más detalles de la trama. "Fue una experiencia muy interesante. Creo que juntos hicimos un buen trabajo", concluye Polaco.






