¿Qué mejor que la concreción de los sueños pesados de Dave Grohl para satisfacer al enano headbanger que todos llevamos dentro?
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Eso: ¿Qué mejor que la concreción de los sueños pesados de Dave Grohl para satisfacer al enano headbanger que todos llevamos dentro? ¿Eh?
Hace más de una década, ya consagrado por su carrera en Nirvana y Foo Fighters, el baterista-cantante-violero-pianista-bajista-todo, decidió canalizar sus más salvajes instintos metaleros, aquellos menos probables de plasmar en la producción de sus bandas, conformando un proyecto paralelo al que llamó Probot. Lo que hizo fue grabar unos cuantos temas heavy instrumentales y, después, salir a buscar ayuda de sus amiguitos pertenecientes a algunas de las agrupaciones metaleras más reconocidas del mundo para que colaboraran con su voz y arreglos. O sea: Lemmy, Max Cavalera, Lee Dorrian, King Diamond, Cronos y más (y Jack Black, para un track oculto, ojo). O sea: todas las chances de que el resultado, el disco que se terminó de grabar en 2003, fuera un volador de pelucas efectivo, infalible. Todas.
Por momentos agresivos, iracundos (más thrash, más doom, más clásicos) y por otros un poco menos pero igualmente viscerales, los temas que hacen a Probot cumplen con el objetivo y, sí, acompañan perfectamente el inicio de este fin de semana que nos obligará a salir a romper todo o dejarnos morir, lo que suceda primero.
Tres random, tres (y un "busquen el disco ya o los desheredo"):
"Red War" con Max Cavalera
"Shake Your Blood" con Lemmy Kilmister
"My Tortured Soul" con Eric Wagner de Trouble





