
Quilmes bailó al ritmo de Susana
Despliegue: en el estadio de Quilmes, y ante 20.000 personas, la conductora grabó la apertura musical de su programa.
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El incidente del cenicero y la ruidosa separación de Huberto Roviralta todavía están demasiado presentes. Susana Giménez lo sabe. Seguramente por eso, en el musical con que abrirá su primer programa de este año, el lunes 13, por Telefé, machacará con letra de China Zorrilla la idea de que "detrás de todo sólo hay una mujer: ni una diva total, ni una mujer fatal. Soy Susana, soy siempre igual".
Como termómetro de las pulsaciones de su audiencia, la diva de Telefé eligió una multitudinaria convocatoria, anteayer, en el estadio de Quilmes. Allí grabó, ante miles de fanáticos, la apertura de su nuevo programa: "Susana Giménez", a secas, para esquivar nuevas demandas.
El aliciente para la larga espera y las cuatro cuadras de cola era el sorteo de un auto 0 kilómetro. Pero, ella lo sabe también, las 20.000 personas que se reunieron en la cancha no iban por el premio sino para ver, en vivo y en directo, ese cuerpo que se promete con diez kilos menos, y a esa mujer que evidentemente supo conquistarlos con sus llamados telefónicos, sus juegos millonarios y sus problemas mundanos.
Pero lo cierto es que verla fue todo una odisea. En primer lugar porque ella, de calzas negras, corsé y llamativas plumas fucsias, parada allí en el centro del campo de juego y a una distancia considerable (las rejas de la cancha mantuvieron al público a buen resguardo), bien podría haber sido cualquier mujer platinada, un tanto más flaca que la habitual Giménez. Y en segundo lugar porque no se la oyó en ningún momento, excepto en la letra de la canción que estaba grabada de antemano.No dijo ni "hola", ni "divinos" ni "gracias" a esos seguidores que se movilizaron hasta la cancha en pos de un segundo junto a la estrella. Desde las 16, familias enteras de quilmeños, con sus mejores galas y algunas viandas, soportaron las cuatro horas de espera previas a la grabación (que duró apenas 40 minutos). "Yo no vengo por el auto, vengo por Su. Siempre la veo y la sigo", comentaban dos adolescentes.
Pacientemente, el público -mujeres, adolescentes y niños- llenó las gradas. Y para matizar la espera, aprendieron de memoria el estribillo de la canción que se repetía incesantemente por los parlantes y se traducía en un letrero. Les enseñaron además, a mover los brazos al ritmo de los 32 susanos que ensayaban la coreografía sobre la tarima. Y hasta a improvisar una de las típicas olas de cancha que el público siguió haciendo aun cuando el conductor insistía con que ya era suficiente. "Bajen los brazos", ordenó, extrañamente, uno de los policías que controlaba el lugar.
La barra de la bandera
Pero no todo fue romance entre la hinchada y su ídola. Pocos antes del primer ensayo, una de las tribunas desplegó la bandera de Quilmes. Algo que, evidentemente, la producción de Telefé no tenía ninguna intención de incluir. Primero, con tacto, pidieron que la ocultaran. Pero en ese momento, el barrio vibró enfurecido y comenzaron a silbar la ocurrencia. "Está bien. La bandera va. Estamos todos muy contentos y tenemos que hacer la apertura, así que sigamos así, de festejo", titubeó el animador para calmar los ánimos.
Minutos después de las 20, Giménez subió a la tarima, en medio de una discreta acogida. Saludó, movió su figura y bailó al ritmo de la nueva canción. Después de tres intentos, y ante cinco cámaras, la diva se fue tal como había venido, en completo silencio, como una mujer más.
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