
Julio Mahárbiz, de Cosquín a la AM 950
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El comienzo de 2004 encuentra a Julio Mahárbiz, conductor durante cuarenta temporadas del Festival de Cosquín y ex director del Instituto Nacional de Cinematografía, en el lugar de sus inicios: la radio.
Desde agosto de 2002, junto a un grupo empresarial, alquilaba Radio Belgrano y ejercía al mismo tiempo la dirección de la emisora. Hace diez días, este equipo concretó la operación de compra de la emisora al grupo mexicano CIE Rock & Pop. En las oficinas de Radio Belgrano, de la que ahora es dueño y director general, Mahárbiz recibió a LA NACION.
-Me gustaría definirme como un hombre de radio -dice en el comienzo de la entrevista-. Hoy reviven recuerdos y emociones de mis comienzos. Debuté en Radio Belgrano un 3 de enero de 1958 (en el edificio de Ayacucho y Posadas) y 45 años después me convertí en uno de los dueños, conduzco un programa y soy su director.
Mahárbiz lo dice con tono enfático y señala la foto que lo muestra muy joven junto al viejo micrófono de pie, donde se observa la sigla característica: LR3. Y continúa:
-Todo el tiempo evoco mi primer trabajo en la propaladora de No‘tinger, en mi Córdoba natal. Ahí estábamos con un tocadiscos, tres horas a la mañana y tres a la noche, saliendo por los altoparlantes ubicados en las calles principales del pueblo. Pero antes de desembarcar en la radio, trabajé en lo que se conocía como número vivo en cines y teatros, como presentador y recitador de poemas criollos (de Yamandú Rodríguez Martínez Paiva). En esos años (56-57) el famoso fotógrafo José María Urteaga ("el Negro") me sugirió quitar la "H" de mi apellido porque daba lugar a confusiones y seguí como Julio Márbiz. Así llegué a Radio Belgrano para conducir "Aquí está el folklore y Calefones Universal", porque era una costumbre generalizada que el avisador impusiera su marca en el título. Ahora, cuando nos reinstalamos en Belgrano, se dieron estas gratas coincidencias: recuperamos el nombre original de la emisora (Romay la había denominado Libertad, igual que al canal). Además, como en su época de oro, Belgrano era considerada la más popular (El Mundo, la más prestigiosa, y Splendid era una radio de elite), volví a conducir "Argentinísima", iniciado allá por 1968 en El Mundo. Este ciclo cumplió una etapa radial y cinematográfica, y como hace ya tiempo abrí el espectro musical hacia lo latino y la música clásica, de aquí en más se denomina "Aquí, Julio Márbiz".
-¿A qué apuntará en su nueva programación?
-La adquisición de la emisora se produce cuando la gran mayoría está celebrando las fiestas y preparándose para las vacaciones, pero puedo asegurar que el tango y el folklore son pilares fundamentales y serán siempre promovidos, aunque no de manera excluyente. Me siento muy satisfecho con la vuelta del radioteatro de la mano de Alberto Migré; con el seguimiento de la campaña de Racing Club y con lo que lleva a cabo Jorge Bullrich en "La cabalgata del gol". Por ahora sólo puedo anunciar que inicié conversaciones con Luis Landriscina, porque sería un orgullo contarlo en 2004. Quiero consolidar una grilla competitiva que salga a pelear los primeros puestos de audiencia y en marzo daremos a conocer novedades más fuertes. Supongo que la gente recordará que durante mi gestión en Radio Nacional (del 89 al 96) convoqué, entre otros, a Jorge Fontana, Juan Carlos Mareco, Rina Morán, María Esther Vignola, Hugo Guerrero Marthineitz y dimos buena pelea para el posicionamiento, entre el segundo y tercer puesto. No quiero pecar de vanidoso, pero recuperamos el maravilloso edificio de Maipú 555, el único especialmente construido para radio. Instrumentamos un decreto por el cual se autorizaba a la emisora a emitir publicidad y con ese dinero se pudo efectivizar un sueldo extra para los trabajadores, de acuerdo con una tabla de eficiencia. Y ese acuerdo sigue vigente.
Polémicas y denuncias
-Precisamente por esa gestión y las desarrolladas en el Instituto de Cinematografía y al frente del Festival de Cine de Mar del Plata, fue una de las figuras más controvertidas y fue llevado ante la Justicia.
-Sí, soy consciente de que mi nombre y mi forma de ser despiertan actitudes que están en los dos extremos: de consideración o de rechazo. Sé que por mi buena gestión en el servicio de Radiodifusión (hubo tres denuncias penales, pero ninguna de las presentaciones prosperó) y luego de la instalación de la ley de cine fui designado al frente del Instituto de Cine. A mí me interesa señalar que remodelé todo el edificio donde funciona el Instituto de Cine -que tenía prácticamente inundada la sección Cinemateca- e inauguramos una nueva sede para la Escuela de Cine (ENERC) en la calle Moreno, todo con el dinero que poseía la entidad, más lo otorgado por el Comfer y el porcentaje de las entradas de cine. Después de 26 años instalamos nuevamente el Festival de Mar del Plata, que sigue en vigencia y que, de alguna manera, permitió el surgimiento del Festival de Punta del Este y brindó gran impulso al de cine independiente, en Capital Federal.
-La Asociación de Entidades de Cine y Artes denunció presuntos manejos irregulares. ¿Cómo sigue ese tema judicial, iniciado en el 96?
-Finalizó con un fallo expedido el 12 de setiembre de 2003, en el Tribunal Oral N° 5 en lo Criminal Federal, donde, en la causa caratulada "Negocios incompatibles con el ejercicio de funciones públicas", dicho tribunal falló -sin costas- y pidió la absolución total y definitiva. (Mahárbiz muestra la copia del fallo guardado cuidadosamente en un portafolio.)
-¿Y el tema Cosquín?
-Animé ese festival 40 años y es una etapa totalmente cumplida. Además, ese encuentro se desnaturalizó cuando se desvincularon sus fundadores, que eran gente de gran nivel intelectual. Con nuevas entidades, aparecieron diferentes variantes para la concesión de la organización. Yo tomé la decisión en el 2001, después de haber cumplimentado la primera edición junto a Palito Ortega y Norberto Baccón, y llegamos a esa conclusión porque nos pedían un canon muy alto: 280 mil dólares. Esa inversión es casi imposible de recuperar. Asiste mucha gente, pero no toda está dentro de la plaza Próspero Molina. Se necesita una inversión muy alta que no está acorde con lo que se recauda y porque ya no se consigue publicidad fácilmente. No reniego de nada, pero lo que me interesa destacar es que nunca fui político, sólo funcionario para cuestiones que conocía. Ahora vuelvo adonde empecé, en una tarea que responde a mi vocación. Y para esta nueva aventura radial, incluso para lo económico, espero la llegada de mi hermano Carlos, que es presidente de la discográfica Fonovisa y hace 30 años que está radicado en Miami.
-¿Por sobre todo la radio?
-Sí. Es el medio más popular y el de mayor vigencia, el que siempre acompaña. Si se hiciera un relevamiento de la cantidad de aparatos de radio por hogar, quedaría comprobado el rol que desempeña en nuestra sociedad.
La grilla del verano
- De lunes a viernes: a las 9, "Aquí Julio Márbiz"; a las 12, "Notishow", con Leo Rosenwasser; a las 14, "Soldán y la gente"; a las 16, "Lita en familia"; a las 18, "Cuento chino", con Carlos Kikuchi; a las 20, "Mundo Sport", con César Santomauro; a las 21, "A todo Racing", con José L. Pasques.
- De lunes a sábados: a las 22, "La noche con amigos".
- Sábados: se destacan, a las 15, "La cabalgata del gol", con Jorge Bullrich, y a las 19, "Tiempo para compartir", con Juan José Mai.
- Domingos: se destaca, a las 22, "Permiso para imaginar", radioteatro dirigido por Alberto Migré, con elencos rotativos de estrellas; uno de los ciclos de mayor audiencia de la emisora.
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