Un clásico desde hace 25 años
Marcelo Bonelli está festejando un aniversario especial al frente de Sábado tempranísimo, el ciclo que impuso ese día en el éter
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"Gardel dice que veinte años no es nada, pero a mí veinticinco me parecen mucho porque es gran parte de mi vida frente al micrófono y conduciendo un ciclo que me identifica como es Sábado tempranísimo", dice Marcelo Bonelli, con tono vivaz, en el comienzo de la entrevista, que resulta un entretiempo –café de por medio– entre sus otras labores periodísticas: el ciclo diario de El Trece, Arriba argentinos, su labor en Clarín y su programa en cable A dos voces.
–¿Cómo surge Sábado tempranísimo?
-El programa, que va los sábados, de 7 a 10, por Radio Mitre [AM 790] es un programa con mi impronta, pero también fue cambiando a través de los años, como fui cambiando yo en cuanto a la percepción de las cosas y a lo que pasó en el país. El Sábado tempranísimo de hoy no tiene nada que ver con el de hace veinticinco años. Igualmente es un espacio al que le tengo mucho cariño y hago con muchas ganas. Por aquí pasaron Fernando Carnota, Mercedes Ninci, Catalina Dlugi, Roberto Leto, Marcela Giorgi, Roberto Quirno. Para mucha gente fue un trampolín para hacer otras tareas, como una escuelita, un semillero. Quizá lo más importante fue que el ciclo impuso al sábado como día de radio.
–¿Qué temas fundamentales cambiaron?
–Fue un ciclo que se inició con un fuerte tinte político, y con el tiempo se fue actualizando a las demandas de la gente. Al principio, era un programa con mucha nota, comentario, análisis y perfil económico. Las circunstancias lo llevaron a ampliarse. Además de repasar la actualidad, y lo digo todos los sábados, la idea es pasarlo bien. La idea del programa es tratar de reflejar la realidad de la gente. Pretendo crear un clima de trabajo cordial, porque eso se transmite, y además intento que el ciclo tenga buena música y me asesoro para eso. Y creo haber logrado un dream team con Nuria Am, que me secunda desde hace alrededor de diez años, y lo digo feliz porque no siempre se encuentra un buen coéquiper. También está Daniel Mollo, en deportes; Miriam Molero, en espectáculos; el doctor Guillermo Capuya, en salud; Eduardo Awad, en consorcios, y Gerardo Gallo Candolo, en temas del campo; en la producción ejecutiva está Martín Aguirre, secundado por Enzo González Pauletti, y en la operación técnica, Luciano Profili.
–Tus inicios fueron en la gráfica.
–Comencé en La Opinión, después estuve en El Cronista, en Noticias Argentinas, fui colaborador de Clarín hasta que en 1983 pasé a su redacción.
–Después llegaste a Mitre...
–Ingresé como columnista a un ciclo de Juan Carlos Mareco, y simultáneamente a un ciclo de los sábados que conducía Osvaldo Granados. Después pasé con Magdalena Ruiz Guiñazú y con Néstor Ibarra. En verdad, tuve el placer de trabajar con grandes figuras del periodismo, verdaderos maestros.
–¿Creés que pagaste el precio de ser contestatario?
–Es un estilo. Los periodistas tienen que tratar de representar a la gente, no a los funcionarios. Y sí, a veces soy agresivo, pero prefiero ser agresivo y no chupamedias.
–Pasaste momentos duros.
–Me pasaron muchas cosas en estos años. Me agredieron en la época de Menem, me mandaron a la AFIP en la época de Kirchner, tuve conflictos con Cavallo, De la Rúa y Yabrán, pero nunca se habían pasado ciertos límites como ahora, que hay una acción sistemática destinada a desprestigiarme. Creo que a las agresiones del Gobierno hay que responder con más y mejor periodismo.






