
Recuerdos de una diva
De memoria: Aída Luz, Osvaldo Miranda y Bergara Leumann, entre otros, evocaron a la fallecida Zully Moreno.
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La muerte de Zully Moreno, una de las grandes divas de la época de oro del cine argentino, dejó acongojado al ambiente artístico. Amigos, compañeros de trabajo o, simplemente, quienes admiraron su trabajo la recordaron de este modo:
"Con Zully siempre conversábamos mucho sobre nuestras vidas personales y carreras -recuerda Aída Luz-. Ella me adulaba mucho y también me pedía consejos. Recuerdo que no quería filmar "Dios se lo pague". Y se peleaba con Luis César Amadori porque no sería ella la protagonista de la película y sí en cambio el mexicano Arturo de Córdova. Y decía que no y que no, hasta que aceptó. Y después, ésa fue la película que la llevó por los cielos, hasta los Estados Unidos llegó, donde ganó un Golden Globe.
"Nunca dejamos de vernos, ni siquiera cuando se fue a España. Yo viajé varias veces a verla. Y cuando volvió no quiso trabajar más para criar a su hijo. Pero salir con ella era muy complicado. Era tan tímida que no quería ir a ningún lado.
"Los últimos años no la he visto. Por sus allegados sé que siempre estuvo en su casa, nunca la internaron en ningún geriátrico, como se dijo. Era muy difícil hablar con ella, su enfermedad hacía que se inventara un idioma. Pasó mucho tiempo en cama con los ojos cerrados. Pero prefiero recordarla hermosa, como el mito que fue para el cine nacional", concluyó.
- Osvaldo Miranda : "Conocí a Zully Moreno en el rodaje de "El profesor cero", que protagonizó Pepe Arias y dirigió Luis César Amadori. Fue justamente en esa película donde se conocieron Zully y Amadori. Después, trabajé con ella en "Historia de crímenes", de Manuel Romero, protagonizada por Narciso Ibáñez Menta. Pero después la vi muy poco. Recuerdo que durante los rodajes conversábamos mucho. Yo hablaba y ella me escuchaba con mucha atención. Hay que pensar que en este momento nuestra diferencia de edad no parece muy grande:yo tengo 84 y ella murió con 79. Pero cuando éramos jóvenes, la percepción era diferente y yo me sentía mucho más veterano que ella en el cine.
"A diferencia de lo que salieron a decir ahora los medios, ella nunca estuvo en un geriátrico. Vivía con una señora que la cuidaba. La enfermedad le había quitado hasta las ganas de hablar. A riesgo de parecer irreverente, debo decir que cuando me enteré de que había fallecido, dije: "Gracias a Dios", porque ella siempre había sido una mujer espléndida, que se había cuidado enormemente y sufría mucho el ver su propio deterioro".
- Ricardo Passano :"Nunca trabajé con Zully Moreno, a pesar de que en aquellas épocas tanto ella como yo trabajamos para los estudios Lumiton. Era una figura muy querida en el ambiente artístico, tuvo una gran fotogenia y sugestión, lo que le hizo ganar fama internacional. Pero mucho más allá de su hermosura, era una mujer absolutamente cordial y querida por todos los que por aquella época integrábamos el mundo del cine argentino".
- Eduardo Bergara Leumann: "Tengo muchos recuerdos y anécdotas de Zully. La primera vez que la vi yo era muy chico y ella llegaba al casamiento de Amadori con un tapado de piel blanco impresionante. Después la traté en España: ella era una especie de duquesa, siempre vestida de blanco. Hasta el teléfono que usaba en los decorados de sus películas era de ella, los traía desde su casa. Siempre hablaba bien de la gente, daba consejos y su gran sueño era hacer de George Sand en cine (incluso intentó convencer a Amadori para que la dirigiera), y quería, además, despedirse del público en el teatro. Fue la representante de una época, un gran personaje, pero sobre todo una gran persona".
- Clara Zappettini: "Para poder entrevistarla para el programa de TV "Historias con aplausos" tuvimos que insistirle durante un año; fue una especie de asedio amoroso para convencerla. El programa lo transmitió ATC en la década del 80. Finalmente, creo que ella decidió hacer una despedida con su público. Como cualquier gran mito, ella tenía una gran conexión con la gente y por eso aceptó hacer la nota. Aun sabiendo que era uno de los mitos más importante de la época dorada del cine argentino, nunca olvidó sus orígenes. Siempre hablaba de Niní Marshall, quien le dio su primer bocadillo en el cine, en una de sus películas de Cándida. Zully era una extra y Marshall la vio tan linda que consiguió que dijera dos palabras. El mejor recuerdo que nos deja es su trabajo".
- Guillermo Fernández Jurado (titular de la Fundación Cinemateca Argentina): "Tuvo una prestancia, una impronta actoral y una presencia física que excedieron claramente su categoría de estrella, de diva indiscutida. Fue la gran reina del melodrama, una de las figuras clave de los años 40 y 50, sin dudas la época de oro del cine nacional.
"Una vez presentamos en el Festival de Nantes una copia perfecta, en pantalla ancha y con un sonido espectacular, de "Dios se lo pague". El impresionante palacio del festival estaba repleto, con más de 2000 personas, la mayoría, estudiantes franceses, que aplaudieron emocionados la película. Después de la proyección, todos preguntaban por Zully y por Arturo de Córdova. No podían creer que en la Argentina se hubiesen hecho melodramas como ése".
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