
Relatos salvajes y El secreto de sus ojos, más allá de los números
Seis puntos para establecer semejanzas y diferencias entre dos tanques
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Los números ya dieron su veredicto: Relatos salvajes superó en cantidad de espectadores a El secreto de sus ojos y ya es la película argentina más vista de los últimos 25 años. El film de Damián Szifron tardó apenas cinco semanas en llegar a las 2.460.866 entradas vendidas hasta el viernes por la noche, cifra que le permitió esta semana –como informó la nacion– superar las 2.410.592 del film de Juan José Campanella, alcanzadas en nueve semanas, entre agosto y octubre de 2009.
El haber superado una marca histórica como la de El secreto de sus ojos y en mucho menos tiempo refuerza todavía más el extraordinario éxito de Relatos salvajes. De hecho, ambas películas aparecen, por separado y en conjunto, como la expresión de mayor potencial del cine argentino reciente en todas las dimensiones imaginables. La coincidencia en las cifras nos dice, además, que éste es el momento ideal para explorar las semejanzas y las diferencias entre estos dos éxitos resonantes.
De lo local a lo universal: las dos películas entregan retratos ambientales, físicos, humanos y psicológicos rebosantes de argentinidad. El habla, las miradas, las reacciones, los diálogos, las situaciones y los ambientes tienen un sello inequívoco de nuestra identidad. También son hijas de sus respectivos momentos históricos. Pero esas muestras apreciadas a primera vista son, al mismo tiempo, expresiones de fortaleza en las respectivas búsquedas de reconocimiento más allá de nuestras fronteras. El modelo de thriller con matices dramáticos, románticos y testimoniales con la tragedia de los años de plomo de la Argentina de los 70 como fondo en El secreto de sus ojos y el muestrario de flaquezas, irritaciones y desmesuras ligadas a un cuadro de ira, crispación y violencia social en Relatos salvajes escapan de la rigidez del costumbrismo y estimulan la empatía inmediata de toda clase de públicos con ambas historias. No es casual que las dos hayan llegado más lejos que el resto de la producción argentina, con lanzamiento asegurado en casi todo el mundo.
Género, industria, producción. Ambos casos funcionan como la expresión más acabada de lo que el cine argentino puede ofrecerse a sí mismo y ofrecer al mundo en términos de industria. En el recorrido internacional de Relatos salvajes deslumbró, por ejemplo, la concepción, la realización y el montaje de todo el episodio en la ruta protagonizado por Leonardo Sbaraglia, casi como continuidad de aquella proeza lograda por Campanella en la escena de El secreto de sus ojos que tenía como escenario la cancha de Huracán. No debe haber mejores ejemplos recientes de películas con sentido narrativo clásico, alto vuelo artístico y técnico en todos los rubros, y un trabajo de producción cuidado hasta el mínimo detalle. Ambas fueron coproducciones con España y contaron además con el respaldo de un actor local tan poderoso como Telefé.
Convocatoria. Antes del estreno local de Metegol, en julio de 2013, Campanella admitió ante la nacion que si bien el público argentino siempre le responde al cine argentino, no lo hace con la totalidad de la producción, sino con unas pocas películas por año que superan con creces el millón de espectadores. "Tienen guiones sólidos, bien armados, con actores que la gente quiere", precisó. El secreto de sus ojos y Relatos salvajes son ejemplos de este comportamiento, pero en una magnitud insuperable. Tal vez porque superaron la condición de éxitos de taquilla para convertirse en fenómenos sociales, como lo sugirió Axel Kuschevatzky a partir de la experiencia de haber trabajado en la producción de ambos films.
Darín, pero no sólo Darín. El poder de convocatoria de ciertos actores (lo subraya Campanella unas líneas más arriba) puede funcionar en estos casos como un factor decisivo. El secreto de sus ojos y Relatos salvajes fueron y son reconocidas por sus méritos intrínsecos, pero también (por lo menos en la primera parte de su recorrido) supieron disfrutar de otro tipo de reconocimiento. "¿Vamos a ver la última de Darín?", debe de haber sido una pregunta muy escuchada. A estas alturas, la pantalla argentina dispone de un puñado de figuras de arrastre inmediato en materia de público. Y el mérito mayor en este sentido pasa por una presencia en la pantalla que refuerza en esos rostros tan populares su condición de grandes actores de cine. Fieles a sí mismos y a sus respectivas identidades, pero a la vez abiertos a nuevas búsquedas, a las necesidades expresivas y de lenguaje exigidas por el cine. Esa saludable disposición contagia a un público que en otros tiempos, a lo mejor, esperaba de Guillermo Francella que repitiera en la pantalla grande sus clásicos tics televisivos. Desde El secreto de sus ojos, Francella logró que sus fieles seguidores acompañen sus búsquedas y las nuevas exploraciones que el cine le abre a su gran talento interpretativo. Lo mismo ocurre con otros grandes actores que el cine de mayor convocatoria y mayores exigencias artísticas puede aprovechar cada vez más. Es el caso de Leonardo Sbaraglia, que cierra un año brillante en el cine local gracias a Relatos salvajes y también a la magnífica Aire libre.
El tiempo es veloz. El secreto de sus ojos llegó a los dos millones de entradas vendidas en nueve semanas. Había arrancado con apenas 70 salas y el excepcional poder del de boca en boca no hizo más que ampliar el fenómeno a niveles inimaginables a través del laborioso esfuerzo de sus distribuidores locales (la empresa argentina independiente Distribution Company), primera estación de una travesía mundial que, a estas alturas, ya consiguió hasta una remake en Hollywood con Julia Roberts, Chiwetel Ejiofor y Gwyneth Paltrow, actualmente en preproducción. Relatos salvajes, en cambio, contó con el imponente respaldo local en materia de lanzamiento y distribución de la filial de una poderosa major (Warner Bros.) y de un sello prestigioso, también ligado a una major (Sony Classics) para su distribución en todo el mundo y el inevitable trabajo de lobby si es que el objetivo es el Oscar. Ese operativo garantizó, en este último caso, una expectativa casi inédita y números extraordinarios en la taquilla en un lapso mucho menor.
De Buenos Aires a Hollywood. Tampoco es casual que Campanella y Szifron hayan alcanzado semejantes éxitos. Aun representando a distintas generaciones (tienen 55 y 39 años, respectivamente, nacidos ambos bajo el signo de Cáncer), tienen varios puntos en común: llevan vistas toneladas de cine clásico, tienen una formación acorde con esas memorias y pueden moverse con comodidad en el exigente mundo de la industria globalizada del cine sin perder la identidad argentina. Campanella dirigió varios capítulos de House y de La ley y el orden, y pronto veremos, en la inminente versión local del canal AMC, su trabajo al frente de la serie Halt and Catch Fire. Szifron, en tanto, no deja de recibir propuestas para filmar en Estados Unidos y uno de sus sueños es rodar un western en inglés.
Pasado mañana, a menos que ocurra algo inesperado, el sueño del Oscar seguramente unirá a ambos realizadores. Como presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, le tocará a Campanella anunciar al mediodía qué película nos representará en la carrera por la estatuilla dorada que él mismo recibió en Hollywood el 7 de marzo de 2010. Todo indica que la elegida por el voto mayoritario de los integrantes de la Academia será Relatos salvajes. Y el sueño es que la misma historia continúe, más allá del veredicto de los números.
Dos potencias frente a frente
Datos para entender los éxitos más grandes de la pantalla argentina en los últimos años
El secreto de sus ojos
- 2.410.592 espectadores convocó desde su estreno local el 13 de agosto de 2009.
- 9 semanas tardó en alcanzar su marca, la más alta para una película argentina desde 1997 hasta ese momento.
- 7 festivales internacionales recorrió antes de lograr el Oscar a la mejor película extranjera en marzo de 2010.
- 67 pantallas de todo el país exhibieron la película en la semana de su estreno.
- 43 países recibieron el estreno de la película, tanto en sus salas como en festivales y muestras de cine.
Relatos salvajes
- 2.460.866 espectadores convocó desde su estreno local, el 21 de agosto último.
- 5 semanas tardó en superar las cifras de El secreto de sus ojos. Va a aumentarla, porque todavía sigue en cartel.
- 15 festivales internacionales recorrió hasta ahora. Es la gran candidata a ser nominada por la Argentina para el próximo Oscar.
- 330 pantallas de todo el país exhibieron la película en la semana de su estreno.
- 23 países ya se aseguraron la proyección de la película. En algunos, ya fue exhibida y otros mercados se sumarán próximamente.




