
"Rosarigasinos" genera expectativas
Es la opera prima de Rodrigo Grande. Actúan Federico Luppi y Ulises Dumont
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MAR DEL PLATA.- Por cuestiones de tiempo y de dinero, ya constituye un "clásico" entre los directores argentinos eso de llegar a último momento con la copia final de una película para la proyección en un festival. El rosarino Rodrigo Grande, de 27 años, aterrizó ayer con la lata de "Rosarigasinos", su opera prima . Se trata de uno de los dos films argentinos que integran la sección competitiva de la muestra marplatense, que se podrá ver hoy, a las 9 y a las 22, en la sala del Auditorium. Esta película ya tiene fecha de estreno asegurada en Buenos Aires a mediados de año.
Esta nostálgica y tragicómica buddy movie (película de compañeros) se filmó en los alrededores de la cárcel de Rosario, y la protagonizan Federico Luppi y Ulises Dumont. Fueron justamente estos dos actores -que han conformado una buena dupla en películas como "Tiempo de revancha" o "No habrá más penas ni olvido"- quienes le acercaron el guión de Rodrigo Grande a Adolfo Aristarain. Y así fue como el reconocido director decidió convertirse en productor asociado de esta primera película, que también produce José Martínez Suárez, y que cuenta con Félix Monti como director de fotografía.
Cuenta la historia de dos veteranos, un cafishio cantor y su amigo bandoneonista, quienes, al salir de la cárcel, esperan encontrar el mundo tal cual lo dejaron treinta años atrás: los berretines, las pasiones, los amigos, la cancha de Rosario Central, y hasta una valija con dinero escondida bajo el río. "Pero se encuentran con un presente que da ganas de negar -dice a La Nación Rodrigo Grande-. Entonces siguen siendo dos chicos en el cuerpo de dos adultos, que deciden robar para sentirse vivos, más que como modo de vida."
En el comienzo de la película aparecen unos subtítulos en la pantalla. Es que, en la puerta de la cárcel, Tito y Castor se encubren el uno al otro con lenguaje "rosarigasino", esa especie de jerigonza que Alberto Olmedo popularizó en la TV en los años ochenta, pero que, en realidad, fue creada a principios de los 30 por los cómicos de varieté Bertoldo, Bertolini y Cacaseno, cuando la zona prostibularia de Rosario era la más importante de América del Sur. Con el correr de la película, los dos personajes volverán a hablar ese lenguaje carcelario, pero sólo en esas ocasiones en las que necesiten reforzar la complicidad, camuflarse ante la policía y también en el desesperado intento de rescate de esos códigos morales que ya no existen.
"Federico (Luppi) aprendió el rosarigasino por fonética, repitiendo el texto millones de veces. Ulises (Dumont), en cambio, ya sabía hablarlo. No me preguntes cómo", contó Rodrigo Grande.
También huele a tango "Rosarigasinos". "¡Qué carajo importa el tiempo!, si nosotros, como el vino, mejor cuanto más añejos, somos rosarigasinosÉ", canta el propio Luppi (con el pelo teñido de negro) mientras Dumont lo acompaña con el bandoneón. Se trata de uno de los dos tangos que escribió el director junto con María José Demare, actriz que también interviene en el film.
Rodrigo Grande estudió sólo dos años en la Universidad del Cine. Su experiencia profesional abarca trabajos como asistente de sonido y de dirección, y varios cortometrajes (uno de ellos protagonizado por Dumont). El se declara admirador de la persona y el mundo "aristaniano". "Admiro su entereza. Es un tipo que filma lo que quiere. También pasa mucho tiempo sin filmar, justamente por ese defecto o virtud. Y los personajes de sus películas han sido inolvidables para mí. Me interesan sus códigos éticos, basados en la amistad, en no ceder ante presiones de la ley o del dinero, por ejemplo", dijo sobre Adolfo Aristarain, quien, como productor de "Rosarigasinos", figura en todas las listas de invitados a este festival, aunque, según dijo molesto, ningún organizador lo llamó para invitarlo.
Rodrigo aclara que, si bien filmó su película pensando en él y en José Martínez Suárez (otro de sus directores admirados), quiere encontrar su propia identidad estética. "Ojalá la película tenga algo de la atmósfera que ellos han planteado en sus películas. Si bien me han influenciado, yo no quise hacer ningún tipo de copia. Por otra parte, también me interesa el estilo de comicidad a la italiana de directores como Mario Monicelli o Dino Risi."
Rodrigo Grande cuenta que intenta disfrutar este momento aun cuando tantos obstáculos ha tenido que sortear para hacer su primera película. Es consciente de la gran expectativa que se ha generado a su alrededor. Y también de la que ronda en este momento a otros jóvenes directores argentinos, como Pablo Trapero o Lucrecia Martel, aquellos que están abriendo un camino en el exterior para esta nueva camada del cine argentino.
Barrabravas enojados
"Rosarigasinos" se filmó con un presupuesto de 1.100.000 pesos, que se financió con un crédito del Incaa y con aportes privados. El rodaje duró seis semanas, pero, por problemas económicos, que se profundizaron cuando el Instituto de Cine cambió de gestión, su realización estuvo ocho meses detenida. "A estas alturas, ya tendría que haberla terminado, pero aquí las cosas son así", dice resignado.
Hoy lo recuerda como una anécdota curiosa, aquel día de rodaje frente a la cárcel de Rosario, cuando tres barrabravas de Newell´s lo encararon a Federico Luppi un día después de que su personaje (hincha de Rosario Central) orinara despectivamente la cancha del equipo contrario. "Eran tres tipos grandotes con una espalda del tamaño de un Scania, pero sólo uno hablaba. Le dijo que era una falta de respeto lo que había hecho, mientras Federico intentaba explicarle que se trataba de una película. Pero, curiosamente, en ese momento, y frente a la cárcel, ningún policía apareció. Por suerte, todo quedó ahí."




