1983: Si la Guerra Fría siguiera existiendo
1983 (Polonia, 2018). Creador: Joshua Long. Elenco: Robert Wieckiewicz, Maciej Musial, Michalina Olszanska, Andrzej Chyra, Zofia Wichlacz. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: muy buena
Varios de los grandes directores de la vieja Europa del Este retrataron mundos desdoblados. Dusan Makavejev en Yugoslavia, Jan Nemec en Checoslovaquia, Jerzy Kawalerowicz en Polonia. El país que imaginaba el Partido; el país que bullía bajo la superficie. Más allá de las estructuras burocráticas del Estado y los sistemas de férreo control ciudadano, en sus ficciones se desplegaba un magma de abiertas tensiones que atravesaban a la sociedad civil desde el centro hasta sus márgenes. La serie polaca 1983 parte de esa premisa: la de la concomitancia de dos realidades bajo una misma apariencia.
El 12 de marzo de 1983 un violento ataque terrorista instaló en Polonia un Estado policial que gobierna bajo una ley marcial que garantiza el orden y la paz social. Veinte años después, el aniversario de aquella masacre despierta viejos fantasmas de lucha y liberación. La puesta en escena fría y nocturna, sumada al espesor de la trama que combina varias líneas narrativas y muchos personajes, puede parecer impenetrable al principio. Sin embargo, es cuestión se seguir atentos las pistas de los primeros episodios e ir armando pacientemente el rompecabezas.
1983 podría pensarse como una ucronía. El Muro no ha caído y esa tragedia nacional ha unido al Partido y a la Iglesia bajo la órbita de un orden militar concentrado en agencias de espionaje, milicias y una serie de pactos con las potencias que gobiernan el mundo. Una muerte sospechosa presenta a uno de los protagonistas: el inspector Anatol Janów es el encargado de investigar el supuesto suicidio de un miembro de las Brigadas Ligeras, una organización rebelde que opera en las sombras. El otro personaje clave es Kajetan Skowron, un estudiante de abogacía que sigue los indicios que rodean a la muerte de un juez e intenta desentrañar un complot que lo remonta al origen de esa nueva civilización. Evocando el estilo distante de los thrillers de espías de la Guerra Fría, 1983 desnuda el poder que subyace a esa acerada superficie de organismos y normativas.
Creada por Joshua Long y producida por Frank Marshall (productor de la saga Bourne), entre sus directores destaca Agnieszka Holland, realizadora polaca que tuvo su despegue en los tardíos 70 y luego se fue a Hollywood. El pasado de su propia nación y el estado de la Polonia actual –en el que aparecen migrantes y tensiones geopolíticas que involucran a Medio Oriente- le sirven como alimento de un juego de encastres que cobra fuerza con el correr de los episodios, asciende en tensión a medida que se caen los velos, y encuentra en esa silenciosa colisión entre la Polonia verdadera y la escenificada por las fuerzas del orden el mejor de los hallazgos narrativos.
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