Netflix: C.J. Walker, una serie que no está a la altura de su leyenda

Octavia Spencer, protagonista de C.J.Walker: una mujer que se hizo a sí misma
Octavia Spencer, protagonista de C.J.Walker: una mujer que se hizo a sí misma Crédito: Netflix
Natalia Trzenko
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23 de marzo de 2020  • 11:41

C.J. Walker: una mujer que se hizo a sí misma. (Estados Unidos/2020). Creadores: Nicole Jefferson y Elle Johnson. Elenco: Octavia Spencer, Tiffany Hadish, Carmen Ejogo, Blair Underwood. Disponible: en Netflix. Nuestra opinión: regular.

La historia que cuenta esta miniserie de cuatro episodios es original, llena de personajes interesantes y transcurre en un contexto social rico en acontecimientos y cambios. Y es real. O al menos inspirada en la vida real de Sarah Breedlove (luego conocida por el nombre de su empresa, Madame C.J. Walker), una mujer negra que a principios del siglo 20 se transformó en la primera en ser millonaria por su propio esfuerzo. De la vida en una choza junto a sus padres que seguían dependiendo de la recolección de algodón para sobrevivir como cuando eran esclavos, Breedlove se convirtió en leyenda de la comunidad negra de los Estados Unidos. Un recorrido épico que esta ficción se ocupa de relatar haciendo hincapié en el mensaje pero olvidando que la forma de contarlo nunca debe quedar en segundo plano.

Octavia Spencer , ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto por Historias cruzadas , aquí es protagonista y productora -crédito que comparte con la estrella de básquet Lebron James-, y hace lo que puede por salvar un guion demasiado esquemático y una puesta en escena que intenta alivianarlo con un toque de realismo mágico que resulta casi ridículo.

Lo cierto es que los creadores, trabajando a partir de un libro escrito por una de las descendientes de Breedlove, tenían una tarea complicada. No se trataba solo de contar como la protagonista pasó de ser una lavandera a la reina de la industria de los productos para el cabello sino también del racismo en los Estados Unidos a menos de medio siglo de la emancipación de los esclavos, de los conflictos internos en la comunidad negra y del lugar que las mujeres ocupaban en ella. Ante tamaña ambición narrativa el resultado es mediocre.

En busca de homenajear a una mujer notable para su época- para cualquier época-, la apelación a un tono excesivamente aleccionador consigue el efecto contrario. Especialmente porque más allá del innegable talento de Spencer y la buena dupla que hace con Blair Underwood, su marido en la ficción, el resto de las actuaciones están visiblemente muy por debajo de su nivel. Incluso la reconocida comediante Tifanny Haddish , encargada de interpretar a la hija de la protagonista, aparenta estar incómoda con el personaje que le tocó. Que su forma de hablar nada tenga que ver con los modos de principios de siglo 20 puede ser una elección estética similar a la banda de sonido que utiliza canciones actuales para ilustrar momentos clave del relato. En todo caso, el recurso no consigue desenredar el nudo de un cuento que no soporta el peso de su propia historia.

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