Once Upon a Time: otra vuelta para los cuentos de hadas
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Las series acostumbraron a sus seguidores a hablar con soltura de conceptos como spin off, spoiler y showrunner. Pero a veces ni los neologismos más creativos alcanzan para nombrar lo que sucede en el universo de las ficciones televisivas. La séptima temporada de Once Upon a Time, que se estrena esta noche, a las 22, por Sony, es, por ejemplo, un relanzamiento y una secuela al mismo tiempo.
Es que después de que en la sexta todas las historias basadas en los personajes de los cuentos de hadas de Disney terminaron felices y comiendo perdices, los creadores de la serie decidieron que había muchos más cuentos que recrear si relanzaban todo el universo mágico despidiéndose de la mayoría de sus protagonistas y sumando nuevos personajes y encantamientos.

Aunque ya no estén Blanca Nieves (Ginnifer Goodwin), su príncipe (Josh Dallas) ni Emma Swan (Jennifer Morrison) sí vuelven Regina (Lana Parrilla), la villana que en su camino de redención ahora ganó un nuevo nombre, Ronnie, un bar y bastante mejores modos de los que solían tener al menos en las primeras temporadas del ciclo. También regresó Henry, aunque ya no sea aquel nene que debía convencer a todos de la existencia de un encantamiento que les había borrado la memoria. De hecho ahora es un adulto, escritor sin nuevas ideas que podría haber olvidado él también a su gran amor, Cenicienta, y a la hija de ambos. Otros personajes reconocidos con nuevas historias son Hook (Colin O’Donoghue) y Rumpelstiltskin (Robert Carlyle).

Como ya es una marca de estilo narrativo de la serie, la acción se divide entre la "realidad", en este caso la ciudad de Seattle, y un mundo encantado en el que los personajes de cuento existen aunque no se parezcan en nada a sus encarnaciones tradicionales. Así, además de una nueva Cenicienta (Dania Ramirez), su malvada madrastra (Gabrielle Anwar) y su hermanastra (Adelaide Kane), también se sumaron al universo mágico la princesa Tiana (Mekia Cox) y una muy peculiar Alicia (Rose Reynolds), a la que no le gusta que le pregunten por el país de las maravillas.






