
Supermax, la serie que se graba en las puertas del cielo
Con la dirección integral de Daniel Burman y un elenco multinacional encabezado por Santiago Segura, la ficción se estrenará el año próximo en la TV Pública
1 minuto de lectura'

SALINAS GRANDES (Jujuy).- "Silencio por favor que vamos a grabar", dice el productor. Y lo que es práctica habitual en una grabación, acá, a 3500 metros de altura sobre el nivel del mar, en un escenario de belleza natural única, suena a delirio. A una épica a la Fitzcarraldo pero en lugar de selva amazónica hay un desierto de sal, y en reemplazo del temperamental Werner Herzog está el sereno Daniel Burman. Que a pesar de los más de dos meses de rodaje, de la responsabilidad de realizar Supermax, la primera serie en español que produce el canal brasileño Globo, y de la altura que todo lo complica, va de un lado al otro pendiente de cada detalle. No hay tiempo para el apunamiento cuando uno se está divirtiendo. "Siento el entusiasmo de cuando empecé a hacer cine", dirá el director en un rato. Por ahora se hace silencio porque allá a lo lejos se están grabando dos escenas de la ficción cuya historia empezará y terminará acá mismo. Aunque en el programa al horizonte de montículos de sal y tolvas se le sumará una gigantezca construcción, cárcel de máxima seguridad y escenario de una sangrienta matanza primero y de un cruel reality show diez años después. Gracias a la magia de los efectos especiales y la TV, ahí donde ahora hay bolsas y más bolsas de sal estará esa siniestra fortaleza dónde se alojarán los protagonistas de la historia escrita por Burman y Mario Segade que se estrenará el año próximo en la TV Pública gracias al acuerdo realizado con Globo. El mismo que hizo que realizadores, técnicos y actores dejaran los estudios de la cadena brasileña en Río de Janeiro donde trabajaron durante dos meses para terminar las grabaciones a la intemperie, con el viento en contra y todo lo demás a favor.
A primera vista es imposible reconocerlo. Ese señor de traje y pelo entrecano que se pasea bajo un paraguas negro gigante llama la atención sencillamente porque la salina no parece requerir de tanta formalidad en el vestuario. De cerca, aparece el hombre detrás del disfraz. Santiago Segura es uno de los protagonistas de la serie y hoy no se parece a Torrente, su personaje más famoso. Es que ahora el actor y director español es Orlando Saslaske, el conductor del reality show. Un hombre que, insiste, no tiene otra patria más que la TV.
"Estoy muy feliz de afrontar nuevos desafíos... que es lo que dicen todos los actores", arranca Segura, burlándose de sí mismo y sus colegas. Pero el blanco favorito de su humor siempre es él. Si uno le comenta que se lo ve muy flaco contestará que sí, que comparado con una vaca está flaquísimo.
"No sabía ni lo que era un salar. Ni tampoco conocía Jujuy. Me sonaba a chiste. ¡Jujuy! ", se ríe Segura y enseguida aclara un poco más en serio: "A mí la televisión y el cine me encantan porque te permiten conocer lugares que jamás conocerías de otra manera. Hoy es un día maravilloso. Mi primera jornada aquí, llegamos con siete grados bajo cero. Pedí que me devolvieran a mi lugar de origen inmediatamente. Esto es impresionante. En un momento me hielo y al siguiente el sol me quema vivo. Vamos a ver: o me hielo o me quemo, las dos cosas al mismo tiempo no van. No estoy preparado psicológicamente para eso", dice el actor que, según Burman, era indispensable para llevar adelante el programa. Sin Segura no habría Supermax y sin Supermax no estaría Segura en medio de la Puna buscando mil maneras para reírse y hacer reír a los demás.
"Estuve tres meses en Brasil trabajando en un reality show auténtico para prepararme para el papel. Es mentira, por supuesto. Es lo que dicen los actores americanos", comenta Segura y en seguida compensa la mentira con una puesta en escena en vivo y directo del tipo de presentador televisivo que inspiró a su inescrupuloso Orlando.
"Es un tipo muy pagado de sí mismo. Es un personaje que me encanta porque cree que es mejor de lo que es y a los ojos de los demás probablemente parezca un idiota. El papel de idiota me gusta mucho y además se me da muy bien. Me apetecía usar una voz de televisión como los presentadores que veía en mi infancia que estiraban las palabras hasta extremos insospechados. «Estamossss ...muy felicesssss... de estar con vosotrossssss». Siempre me quedaba pensando si hablaba así en su casa. «Querida... quiero cenar raviolesssss un... poquito más... crudosssss»."
Se acerca un productor. Segura tiene que volver al set. La máquina no se detiene ni siquiera por él y sus respuestas cada vez más desopilantes. Pero antes de irse a ser Orlando por un rato, explica muy serio parte de la caracterización física de su personaje. Muy serio por dos segundos, claro. "La cara es la mía pero el pelo quería que fuera de presentador de televisión y como a los calvos no nos dejan estar frente a un programa de TV... ¿Cuántos calvos protagonizan películas? Los galanes alopécicos estamos mal vistos. Por eso esta peluca. La traje de España y en Brasil tuvo más éxito que yo." Cuando uno llora de risa en la Puna, las lágrimas quedan un rato pegadas a las pestañas, está comprobado.
Orange is the New Black
El día empieza temprano. A las 7.30 se sale de Purmamarca. Queda atrás el pueblo de ensueño, los cerros de colores y por delante está la ruta que sube, sube y sube un poco más. Y entonces, sobre las 9, con temperaturas bajo cero, llega el equipo a las salinas, se ponen en marcha el motorhome de vestuario y maquillaje y a las 10.30 a grabar hasta las 17.
Hoy tocan escenas del episodio 10, el último. Por allá están Antonio Birabent y Nicolás Gold corriendo tras una camioneta. Los uniformes naranjas que sus personajes vestían en el reality show están rasgados después de tantas penurias y de tanto trajín.
Por ahí, con toda la cara tapada para esquivar la inclemencia del sol jujeño se pasea tranquilo el actor mexicano Alejandro Camacho. Imposible reconocerlo hasta horas más tarde aunque haya protagonizado infinidad de telenovelas de Televisa y sea el villano de la mejor de todas: Cuna de lobos. Y más acá Laura Novoa recomienda modos de mantener la temperatura corporal protegida de la amplitud térmica .
"Espalda al sol y el resto del cuerpo en la sombra", aconseja la actriz y sonríe. Y después sonríe un poco más. Ya no se acuerda casi de ese escena "un poco fuerte" que hizo que le sangrara la nariz o de la intensidad de la vida de Lorna, el personaje que interpreta en Supermax, una mujer de armas tomar, parte de la banda que comanda su marido, interpretado por Birabent, cuya vida toma un giro trágico y desesperado justo en esa prisión que parece contener el dolor del mundo entero. O al menos de los ocho personajes principales entre los que aparecen Cecilia Roth como Pamela Dalmaso, una mujer que sufre por la muerte de su hijo, y Juan Pablo Geretto, que interpreta a la misteriosa Muriel Santa Lucía.
"Una miniserie de diez capítulos de estas características con un elenco tan grande y con situaciones tan complejas es como una maratón. Hay que tener buen estado físico y serenidad para llegar a la meta. Faltan pocos días y en principio estoy llegando", explica Burman antes de salir corriendo, aunque nadie lo recomiende, hacia la próxima escena. Es que el sol empieza a ocultarse, el viento sopla fuerte y a lo lejos una tormenta amenaza con un final de jornada pasado por agua.
Los números de la serie
Un proyecto gigante, de Brasil a la Puna
10
capítulos
tendrá el ciclo.
1200
horas
de grabación llevan realizadas entre Brasil y Jujuy. 2meses de grabaciones en Río de Janeiro.
100
personas
trabajan en la producción.
8
personajes
protagónicos.
5
países
participan de la producción de la serie.





