
Shirley, la hija blusera de B.B. King
Temor: Shirley King, que se presentará el próximo fin de semana en Buenos Aires, confiesa que siempre estuvo asustada por la imagen de su padre.
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La cantante Shirley King, hija del célebre guitarrista de blues B. B. King, actuará en el Blues Special Club el 9, 10, 11 y 12 de este mes, acompañada por la Blues Special Band.
Poco conocida debido a su reciente ingreso en el mundo profesional de la música, hace cuatro años comenzó a cantar en clubes de Chicago, se presentará por primera vez en la Argentina rodeada más por la curiosidad que por la fama. Como tantos otros hijos de famosos, Shirley debió sobreponerse a los dolores de la fama de su padre, verdadero icono blusero, e intentar hacer su propio camino artístico.
Con un álbum editado, "Jump Through My Keyhole", esta cantante nacida el 26 de octubre de 1949, en West Menphis, Arkansas, comenzó a cantar a los 9 años en el coro de Ebenezer, una iglesia bautista.
"Desde aquel momento sentí que tenía una innata vocación artística. Cuando la gente me pedía que cantara, yo no sólo lo hacía, sino que bailaba y actuaba. No podía ser sólo cantante", afirma en una entrevista a la revista especializada Living Blues.
Su carrera artística, no obstante, derivó en su pasión por el baile. Trabajó en un club como bailarina exótica hasta que, en 1990, se dedicó por completo al canto.
Influencias tempranas
Con relación a su estilo reconoce ciertas influencias de Ruth Brown y Etta James, a quienes conoció cuando cantaban con su padre. "Tanto Ruth como Etta me parecen cantantes soberbias, pero hoy, que trabajo muy fuerte para tener mi estilo, mi manera de expresarme se encuentra entre Tina Turner y Etta James", confiesa King.
También se muestra agradecida por los consejos que Koko Taylor le da y que le enseñaron a manejarse en el campo de la música. "Este negocio es muy difícil para las mujeres, los hombres no nos respetan; te contratan sólo para ser banda soporte, es difícil ser mujer y ser estrella", reflexiona esta cantante que prefiere no interpretar los temas fuertes del repertorio paterno.
Shirley King dice que no haría "Thrill Is Gone" , por ejemplo, aunque sí "Evereday I Have The Blues" y hasta "Rock Me Baby", pero en sus ensayos busca definir su propio repertorio. Cuando sube al escenario le gusta cantar "I´m A Hootchie Cootchie Woman" y canciones por el estilo que defienden la condición femenina.
Su relación con el padre, según Shirley, estuvo dominada por el temor. "Siempre estaba asustada por su imagen", recuerda y admite que en muchas ocasiones aún lo está.
Comenta que en Chicago encuentra gente que le dice que por qué no actúa junto a su padre, que eso la ayudaría. "Siempre sentí que él no estaba orgulloso de que fuese su hija y eso me condicionó mucho", relata con franqueza Shirley.
Algo de este sentimiento parece haberse desdibujado desde aquella noche en que B. B. King asistió a un show de ella. "La primera vez que mi padre vino a ver mi show estaba feliz y me regaló una casa rodante, aunque luego la banda se separó y no hubo giras. Poco después, la tuve que vender para poder pagar el alquiler de mi departamento", explica Shirley King.
Hoy por hoy, espera hacer conocer su nombre pero algo más alejado de la sombra de su padre. "Así, cuando la gente hable de mí, no diga simplemente que soy la hija de B. B.", añade Shirley.




