Siguen las murgas uruguayas

Ahora se presenta Contrafarsa, con 20 años de trayectoria y muchísimos seguidores
Mauro Apicella
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27 de octubre de 2000  

La murga, como el candombe, es un elemento esencial de la cultura uruguaya. Las noticias que llegan de los carnavales montevideanos y los espectáculos que presentan en Buenos Aires agrupaciones charrúas, como Falta y Resto y Araca la Cana, son algunas muestras de esta expresión popular que, en la Argentina, está teniendo cada vez más suceso.

La actuación que esta noche, a las 22, realizará la murga Contrafarsa en La Trastienda, Balcarce 460, será una nueva oportunidad para que los porteños se acerquen un poco más a la tradición y al presente de un género que en Uruguay goza de tan buena salud.

Contrafarsa tiene veinte años de trayectoria y un exitoso currículum. Entre sus logros se cuentan varios premios obtenidos en los concursos que cada año se realizan en Montevideo durante los días de carnaval. Este año ganaron con el espectáculo "El tren de los sueños", que presentarán completo en La Trastienda, y mañana, a las 21.30, en el Teatro Luz y Fuerza, de La Plata.

La murga viene con todos sus integrantes: 17 sobre el escenario más técnicos de luces y sonido, utileros y una maquilladora que pasa más de 10 horas trabajando para embellecer a los músicos-actores.

"El espectáculo es un recorrido por la vida de cualquiera de nosotros. Ahí hablamos de nuestra niñez, de la relación entre padres e hijos. Porque Contrafarsa es una murga que, si bien toma los temas políticos, más que nada se refiere a lo social, a lo que le pasa a cualquier vecino, no sólo del Uruguay", explica Edú "Pitufo" Lombardo, director de la agrupación.

"Si lo tuviera que definir, diría que es un viaje para mirarnos hacia adentro, sobre un soporte creativo grupal de varios meses de preparación. Porque el género murga reúne todos los rubros: la pintura, el baile, el texto hablado, cantado, la actuación", completa.

Esta unión de elementos, que resulta cada vez más compleja, no nació con la murga. Según Lombardo, hay muchos cambios. Hoy, la sociedad vive a otra velocidad y la murga canta a otra velocidad.

"Antes tenía más influencia del tango y la milonga, mientras que actualmente aparecen otros estilos. El ritmo por excelencia es la marcha camión, pero también aparecen fusiones. Al principio, las murgas estaban integradas por aquellos que pregonaban en las calles, vendedores, canillitas. Con las nuevas generaciones entró gente con formación callejera y otra con formación más académica; también los que vienen del teatro o los que trabajan con la pintura."

-Entonces, ese desarrollo artístico fue paralelo a lo social...

-Aunque eso no significa que sólo se mire hacia adelante. Porque también hay que rescatar la riqueza de lo anterior. En nuestro caso y en el de tantas otras murgas, el aprendizaje se dio yendo al tablado y mirando a otros conjuntos. Creo que al final de la dictadura el género llegó a diferentes capas sociales. Ahí se abre un camino nuevo.

-¿Cuál es el lugar que hoy tiene la murga en el Uruguay?

-Para mí, es vocero del pueblo. Desde siempre toma la crítica y la sátira de lo que pasa a nivel local e internacional. Y la gente se identifica porque es una manera de reírse de uno mismo.

Su compañero Eduardo Rabelino aporta cifras que aclaran la dimensión que toma la murga. En época de carnaval, durante un mes se vende más de un millón de entradas. Y el número es significativo, si se lo compara con la cantidad de gente que vive en Montevideo. "Una vez escuché decir a un carnavalero que si uno quiere conocer la historia del Uruguay tiene que recorrer la historia de las murgas. Y creo que es cierto", asegura Lombardo.

-¿Cómo entra lo político en el discurso del murguista?

Rabelino: -Tuvo mucho que ver cuando terminó la dictadura. Pero ahora creo que la gente está un poco cansada. Nuestra idea es tratar lo social; allí, la política es algo circunstancial.

Lombardo: -Cuando nació la murga, en 1980, nuestras primeras presentaciones fueron en barrios cooperativos. Y hemos tocado para familiares de desaparecidos. Con los años, no dejamos esos temas pero lo hacemos desde un lenguaje que no es panfletario ni partidista.

"Cortrafarsa, murga, arte y sociedad" es el libro del psicólogo Luis Carrizo, recientemente publicado, a propósito de los veinte años de la murga tomada como género independiente. Su título define el universo de esta agrupación. "Creo que es un orgullo que haya un libro que se llame así -confiesa Rabelino-. Cómo se inserta la murga en la sociedad e interactúa. Ahora, en Montevideo hay muchísimas murgas jóvenes y se está realizando un certamen para ellas."

Desde el lugar de hincha, el público también pone lo suyo para mantener viva esta expresión. "Te pueden gustar varias murgas, pero sos hincha de una, como en el fútbol. Porque ir a cantar al Teatro de Verano del parque Rodó es como jugar en el estadio Centenario", concluyó Rabelino.

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