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Más allá de haber reemplazado a Scott Weiland con Chester Bennington de Linkin Park, este EP (el retorno mezquino de Stone Temple Pilots después de tres años) no asume ningún riesgo. Las cinco canciones duran entre 3:15 y 3:32 y tienen un midtempo. "Black Heart" y "Cry Cry" al menos tienen una fuerza moderadamente garagera, un poco el sonido boogie-stomp de AC/DC. Y Dean DeLeo mete, de vez en cuando, algunos acompañamientos de guitarra que pueden pasar por rústicos. Pero el power-glam brillante que la banda alcanzó en los tiempos de Weiland brilla por su ausencia. Y el cierre con la deprimente "Tomorrow" es un error garrafal. En el universo del falso grunge, ese título le pertenece a Silverchair para siempre.
Por Chuck Eddy




